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EL DESATINO DE LA CONSULTA SOBRE LA FERIA DE ABRIL PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 21/9/2016

LA consulta popular en Sevilla sobre la reorganización y ampliación en un día de la Feria de Abril ha tenido como consecuencia más visible una auténtica avalancha de comentarios jocosos e irónicos en distintos medios de comunicación de difusión nacional y en las redes sociales, los cuales abundan, una vez más, en una imagen frívola y banal. Si tenemos en cuenta que Andalucía, en general, tiene que cargar con la cruz del tópico que nos presenta como una sociedad en exceso aficionada a la fiesta y la jarana, podemos decir que la celebración del llamado 'referéndum' de la Feria está sirviendo tristemente para afianzar este lugar común que en nada nos beneficia y que tanto degrada nuestra imagen. No negaremos que, en Sevilla, como ha sucedido en Jerez sobre todo en las fechas previas y posteriores a la Feria del Caballo, hacía tiempo que se estaba produciendo un debate sobre la necesidad o no de ampliar o reorganizar los días oficiales del Real. Lo que se conoce como la pre-Feria, el fin se semana anterior al alumbrado, se ha ido convirtiendo con los años, tanto en Sevilla como en Jerez, en una auténtica celebración masiva con números de afluencia similares a los de una jornada oficial. Jerez decidió este año resolver este asunto declarando, por decreto, el comienzo oficial de la Feria del Caballo un sábado, día del alumbrado, y el final en el sábado siguiente. El gobierno municipal, tras consultar con los principales implicados (hosteleros, hoteleros, feriantes, caseteros y entidades sociales), entendió que era lo mejor y puso en marcha la medida, experiencia que se ha saldado en Jerez con resultados muy positivos. Poco después, el alcalde de Sevilla dejó entrever que apostaría por un sistema similar pero su equivocación ha estado en el método elegido para solucionar el problema. La ampliación o no de la Feria de Abril se podría haber solventado con un debate y votación en el Pleno de su ayuntamiento, sin tener que recurrir a una consulta que, a la vista está, ha servido para darle munición a aquellos que por incultura, pereza mental o intereses diversos suelen difundir esa imagen folclórica y holgazana que la gran mayoría de los sevillanos, jerezanos y andaluces en general rechazamos por falsa e injusta. Es positivo que los ayuntamientos estén dispuestos a potenciar las consultas populares, pero éstas deben convocarse sólo sobre temas de alcance estratégico para sus ciudadanos y en los que haya una gran división social. No era el caso de la Feria, cuyo 'referéndum' en Sevilla ha llegado además en un momento inoportuno por la incertidumbre política a nivel nacional y con unas posibles terceras elecciones en puertas, algo vergonzoso. En una democracia representativa, los políticos son elegidos para que resuelvan los problemas de los ciudadanos, no para lo contrario.

 
 
 
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