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Nov

2016

LA DEGRADACIÓN DE LAS PLAZAS: ENTRE LA FALTA DE MANTENIMIENTO Y EL EXCESO DE USO PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 30/10/2016

JUAN PAREJO

Falta de mantenimiento, dejadez, sobreutilización, malos usos... La mayoría de las plazas históricas de Sevilla presentan un estado de conservación bastante deficiente, aunque el PGOU contempla hasta 40 espacios (plazas o dilataciones del espacio público) protegido. Un paseo por el casco antiguo revela problemas de suciedad, de pavimentos completamente arrasados, generando un importante riesgo para el peatón, vegetación escasa o mal cuidada, ocupación indiscriminada por veladores o vehículos... una problemática que se arrastra desde hace lustros sin que ninguno de los gobiernos municipales le haya dado una solución. 

El PGOU de 2006 ya hace una serie de observaciones respecto a los enclaves y secuencias protegidos en el conjunto histórico. Señala que en el casco histórico "se aprecia de modo bastante evidente" el recurso de un mobiliario urbano "anacrónico (técnica y formalmente)" que introduce distorsiones adicionales en el espacio público. Advierte que existe "una frecuente desproporción (por excesiva)" de la escala de los quioscos implantados respecto a los espacios públicos en los que se encuentran. Indica la disposición "incoherente" de contenedores de basura y bandas de estacionamiento contiguos a plataformas centrales de estancia, que crea una frecuente distorsión de los espacios. Por último, hace una referencia al ruido: "La percepción de un espacio es consecuencia, entre otros factores, de las condiciones acústicas. El silencio o el bullicio, por ejemplo, pueden formar parte esencial en la cualificación de un espacio público determinado". 

Las dos plazas principales de la ciudad, la más histórica, como es la de San Francisco, y la Plaza Nueva, presentan evidentes problemas. En la Plaza de San Francisco hay que lamentar que sea ocupada permanentemente por las motos. Aunque este estacionamiento está regulado, distorsiona completamente la percepción del espacio. Por su parte, el pavimento de la Plaza Nueva presenta un estado deficiente de conservación. La solería de mármol está agrietada y, en algunas zonas, se acumulan varias capas de mugre. Las zonas verdes y el resto del mobiliario también están mal cuidadas. Además, estos dos enclaves son utilizados muy habitualmente para todo tipo de instalaciones. 

Una de las plazas peor conservadas del centro es la Gavidia. Buena parte de la solería está arrasada, como los grandes alcorques. Durante el gobierno de Zoido se replantaron los ejemplares que faltan, pero el aspecto general es muy lamentable. Igual sucede en la cercana Plaza de San Lorenzo, remodelada por completo a mediados de la pasada década. La solería de ladrillo a sardinel y chino lavado está ya completamente agrietada, manchada y cubierta por una capa de excrementos de pájaros. Las dos palmeras que existían se apearon sin que se retiraran los tocones para plantar otros ejemplares. En un estado parecido se encuentra la Plaza del Cristo de Burgos, arreglada en la misma época que la de San Lorenzo, con numerosos elementos cerámicos arrancados. 

Además de la propia degradación del espacio por la falta de mantenimiento o por su excesivo uso, hay otras plazas con otra serie de problemas. Aunque se encuentra en buen estado de conservación y mantiene sus elementos urbanísticos íntegros, en la Plaza del Pumarejo se dan una serie de circunstancias físicas y sociales que la convierten en un espacio poco propenso al esparcimiento o descanso. Este ambiente degradado además conlleva la acumulación de basuras y residuos como colchones, cajas, etcétera. En la Plaza de Santa Isabel se concentran circunstancias ambientales poco favorables para su uso. Es zona de reunión de indigentes y drogadictos, al quedar muy oculta. Suele estar sucia y la vegetación, descuidada. Se deberían cuidar los árboles anexos al convento, que ocultan la fantástica portada del XVI, uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista de Sevilla. 

La Puerta de Jerez es un perfecto ejemplo de lo que podría denominarse "espacio saturado de mobiliario". En ella se acumulan muchísimas farolas y bancos de distinto diseño que con la arboleda ofrece una sedación caótica. Se suman los bancos y el hecho de haber construido otra fuente monumental a escasos metros de la que centra la plaza. Este miedo al vacío provoca que los espacios pierdan parte de su función. 

El arquitecto Juan Ruesga advierte que el problema existente es la falta de mantenimiento: "Es uno de nuestros grandes defectos. Yo insisto en que lo que hay que cubrir son las ordenanzas. El elevado número de personas que utilizamos las zonas más representativas de la ciudad tiene que llevar aparejado ese mantenimiento, además de plantear bien la idoneidad de utilizar los elementos más adecuados para que no se rompan". 

El pintor y escultor Ricardo Suárez señala algunos ejemplos de plazas en mal estado: "Zoido quitó la fuente del Patio de Banderas. ¿Dónde está? Además no hay bancos para sentarse. Allí se puede hacer un campeonato de tenis en tierra batida". El artista de la Puerta Real apunta también la Plaza de los Refinadores: "A la escultura del Tenorio le falta la espada desde hace años y las palmeras han desaparecido por el picudo rojo". Otro espacio a recuperar, según Suárez, sería la plaza de Santa Marta, muy visitada por los turistas pero muy descuidada: "Este verano ha desaparecido el tejaroz de cerámica de una de las viviendas". 

"Las plazas se han convertido en un lugar de explotación económica y tienen una alarmante falta de mantenimiento. Presentan una imagen muy negativa. De dejadez". Rafael Llácer, geógrafo, arquitecto técnico y profesor de la Universidad de Sevilla, apunta a la falta de limpieza y al arbolado mal cuidado como los principales problemas de las plazas sevillanas, sobre todo en el centro: "Normalmente, los espacios en las barriadas están mejor dotados de arbolado, de bancos o juegos infantiles". Llácer recuerda que en el conjunto histórico hay 40 enclaves catalogados por sus valores patrimoniales y que es necesaria una mayor implicación municipal: "Hay una gran falta de control, de inspecciones. Hay una ocupación de esos espacios con una concesión excesiva de veladores que nunca antes había ocurrido. Hay que compatibilizar el uso del espacio público para no arrinconar al paseante. Un ejemplo claro es la Plaza de San Andrés". 

Otras plazas, como la de San Andrés, la Alianza, Santa María la Blanca o Doña Elvira, se encuentran ocupadas, prácticamente en su totalidad, por los veladores. La de Jesús de la Redención (antigua del Almirante López Pintado), está invadida por los coches. 


Más allá del casco antiguo hay que destacar el mal estado de conservación de plazas como la de Santa María de la Cabeza y la Plaza del Retiro, en Bellavista; la Plaza de la U, en San Jerónimo; la Plaza de las Acacias y la del Platanero, en Torreblanca; la Plaza Hangar, en Sevilla Este; o la de Papachina, en Macarena Norte.

 
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