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2016

ELOGIO DEL ARQUITECTO: CRUZ Y ORTIZ PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 21/11/2016

JUAN RUEGA NAVARRO

Hoy voy a escribir de dos arquitectos sevillanos: Antonio Cruz y Antonio Ortiz, conocidos internacionalmente como Cruz y Ortiz Arquitectos. A algunos de ustedes es posible que no les suene de nada, pero seguramente hayan utilizado la mayoría la Estación de Santa Justa, una de sus obras más destacadas. En un momento de dudas para muchos profesionales que se plantean si deben seguir en Sevilla o buscar su desarrollo en otros lugares, estos dos arquitectos sevillanos tomaron hace muchos años, en 1974, la opción de tener su estudio y vivir en Sevilla. Y sigue siendo así, aunque su trabajo está repartido por todo el mundo, tanto construyendo como diseñando o dando clases, y les obliga a viajar constantemente, aunque se organizan muy bien.

Una de las consecuencias de la crisis inmobiliaria de estos años pasados ha sido el desprestigio de la profesión de arquitecto. En un caso porque han sido la pantalla y altavoz de los gastos excesivos en edificios a mayor gloria de gobiernos. Y en el otro, porque han sido identificados por los promotores, y así se lo han contado éstos a los compradores de viviendas, como un gasto caro e innecesario. Pero si ustedes quieren tener una visión clara de lo que es un arquitecto y a qué nos dedicamos, les ruego que conozcan el trabajo de Cruz y Ortiz. Claro que me pueden decir que no soy objetivo. Es verdad. No lo soy. He tenido la suerte de compartir con ellos momentos de iniciación en nuestra profesión. Une mucho compartir horas y horas de dibujo y matemáticas. La semana pasada un grupo de compañeros de estudios de Cruz y Ortiz tuvimos la oportunidad de visitar la magnífica exposición que hay montada de su obra en las salas del ICO en Madrid. Nos acompañó Antonio Cruz y pudimos comprobar cómo se mantienen las primeras ideas arquitectónicas en la obra terminada, en un ejercicio notable de rigor y poética. A través de una escogida colección de maquetas y bocetos se puede apreciar con toda claridad. Desde edificios relevantes en su trayectoria, como el edificio de viviendas en la calle Doña María Coronel, hasta el Rijksmuseum de Ámsterdam, pasando por la ya mencionada Estación de Santa Justa, un brillante ejercicio de rescatar la idea primordial de la estación término, en un tiempo de estaciones pasantes, que se parecen demasiado unas a otras.

Como en el famoso cuadro de Thomas Cole El sueño del arquitecto (1883-1840), Cruz y Ortiz tuvieron un sueño hace mucho tiempo, y lo han desarrollado a lo largo de los últimos cuarenta años, tanto en su obra pensada como en la dibujada, y desde luego en la construida. Un ejercicio de coherencia profesional que es palpable en la exposición que les he comentado. Una obra, como ellos dicen, concebida para durar, para formar parte sin estridencias de la ciudad que todos utilizamos. Decía Manuel Machado: "Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor". Así puede pasar con la arquitectura de Cruz y Ortiz, pero creo que es más que merecido el reconocimiento de sus amigos, compañeros y paisanos.

 
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