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Lun

05

Dic

2016

UNA INVITACIÓN AL ARTE PDF Imprimir E-mail

VIVA SEVILLA 

El espectacular conjunto barroco de San Luis de los Franceses será reabierto al público de forma definitiva durante el año 2017 tras un largo proceso de restauración en el que la Diputación Provincial, propietaria del inmueble, ha invertido cerca de 5 millones de euros. De esta forma, Sevilla incorpora un patrimonio histórico-artístico de primerísimo nivel que debería erigirse en un nuevo polo de atracción de los flujos turísticos, hasta ahora absorbidos por el Centro y el triángulo Patrimonio de la Humanidad (Alcázar, Catedral y Archivo de Indias), hacia el sector Norte del Casco Antiguo.


La iglesia de San Luis de los Franceses ha tenido un estreno anticipado al ser convertida  en una de las sedes de la Bienal de Flamenco de este año por sus magníficas condiciones acústicas, y también por abrirse a las visitas de forma excepcional durante la Noche en Blanco, en la que fue el monumento con mayor número de sevillanos haciendo cola a sus puertas. Todos los que han tenido la oportunidad de contemplarla en uno u otro evento han quedado deslumbrados por su belleza.

Según Fernando Mendoza, su arquitecto restaurador y la persona que mejor conoce este conjunto patrimonial, el originalmente noviciado de San Luis fue construido con el objetivo de formar a los jóvenes jesuitas que debían partir para América y Asia en las flotas de Indias. Por ello, entre el genial arquitecto Leonardo de Figueroa y el padre Jerónimo de Ariza, director de la Orden, diseñaron un edificio que debía ser una recreación de la sabiduría universal: el templo de Salomón. Llamaron a los mejores artistas de la Sevilla del momento: Pedro Duque Cornejo, Lucas Valdés, Domingo Martínez y muchos otros, buscando lo que entenderíamos hoy por “integración de las artes” y cuyo objetivo era mover a los jóvenes aprendices a la emoción, el éxtasis religioso y el cumplimiento de las reglas de la orden.

Dentro del conjunto de iglesias sevillanas San Luis es un caso único: fue construida de una sola vez por Leonardo de Figueroa y su hijo Matías. Mientras que en el resto de iglesias barrocas su condición viene dada por los retablos, aquí el barroquismo está incorporado en el diseño global del edificio; es la obra maestra de su autor.

Un conjunto armonioso

En el interior, todo -pintura, escultura, retablos, iluminación desde el tambor de la cúpula- confluye en un conjunto armonioso, en el cual el esquema global es más importante que sus partes. Por último es una iglesia civil, desacralizada desde tiempos inmemoriales. Aunque su lectura ahora no es la misma que tuvo en sus tiempos jesuitas, el impacto y la belleza que transmite han recorrido intactos casi 300  años desde su creación.

Una mención especial merece la Capilla Doméstica. Este pequeño oratorio procede de uno de los salones del palacio de los duques de Alcalá, un espacio cuadrado o qubba que los jesuitas adaptaron como su primera capilla. Posteriormente se alargó, derribando uno de los muros. Según todos los indicios, Leonardo de Figueroa construyó las bóvedas que la cubren: de aquí proviene el diseño de la capilla de los Montpensier en el palacio de San Telmo. Pinturas, relicarios y rocalla la cubren en su totalidad, como una pequeña capilla sixtina sevillana, con el fondo de cierre de un impactante retablo realizado por Duque Cornejo.

La colección Bellver

Por otra parte, tras reciente acuerdo plenario, el Ayuntamiento comprará por 4,5 millones de euros la casa Fabiola para acoger la colección de obras de arte legada a la ciudad (más de mil piezas) por el mecenas Mariano Bellver y con objeto de que pueda abrirse al público a lo largo de 2017.

Se trata de una casa-palacio típicamente sevillana, cargada de historia y con un interés patrimonial “per se”. Debe su nombre a la famosa novela “Fabiola”, escrita por el cardenal Wiseman, que vio la luz entre sus muros y llegó a ser obispo de Westminster.

El inmueble albergará centenares de cuadros andaluces del siglo XIX, amén de esculturas (entre ellas la copia del ángel caído del Retiro de Madrid), mobiliario, cerámica, marfiles... El propio Bellver ha dicho sobre sus colecciones en la casa Fabiola lo siguiente: “Este museo no es comparable a otros, sino que será el del costumbrismo andaluz, donde la gente normal que se acerque entiende lo que ve”.

 
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