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Mar

10

Mar

2009

El Parque del Alamillo tendrá en Octubre diez Hectáreas mas PDF Imprimir E-mail
El parque del Alamillo, ese gran pulmón verde de Sevilla, se hace mayor. El 12 de octubre cumplirá 16 años y coincidiendo con esa fecha se inaugurará la primera fase de una ampliación largamente deseada, la que le permitirá contar con un centro de educación ambiental, otro de interpretación, un invernadero, un umbráculo y un nuevo aparcamiento cuyas 350 plazas se sumarán a las 1.400 de los estacionamientos actuales.
Se trata de una actuación que incrementará en diez hectáreas, una superficie similar a las del parque de Los Príncipes, las cincuenta con las que cuenta actualmente este espacio integrado dentro de la Red de Parques y Jardines Metropolitanos de Andalucía y que gestiona la Empresa Pública del Suelo (Epsa), dependiente de la Consejería de Vivienda. Estas diez hectáreas son las que ocupaba la zona que sirvió de vivero para la Exposición Universal de 1992, ubicado en la margen derecha del Guadalquivir, en el meandro de San Jerónimo. Los trabajos para integrar esas diez hectáreas, junto con la ejecución del aparcamiento próximo a la sede de RTVE Andalucía y el nuevo kiosco en la zona de entrada, se sacaron a licitación e iniciaron el año pasado, y tienen un presupuesto en torno a los dos millones de euros.
El ritmo que se ha impuesto a las obras permite comprobar ya cómo va cogiendo forma esa nueva zona del parque donde estaba el antiguo vivero.
En las antiguas dependencias de los trabajadores se creará un centro de recepción de visitantes mientras que el que fue almacén se convertirá en un espacio donde habrá una exposición permanente sobre el parque, en el que se mostrará desde las especies que lo conforman hasta cómo se fue desarrollando, y una sala de audiciones, donde se proyectarán, recordando las exposiciones visuales de la Expo, imágenes múltiples. Por lo que respecta a las caracolas que conformaban los módulos de oficina se convertirán en un aula de educación ambiental, junto a la que habrá una pequeña zona de huertas que permitirá descubrir a los participantes en la misma cómo se siembran y crecen hortalizas, árboles o plantas.
Junto ellos habrá también un invernadero y un umbráculo -espacio para la siembra protegido de la luz del sol-. En el caso del invernadero, cuenta el director del parque, Adolfo Fernández Palomares, se podrán ver plantas de gran valor, muchas de ellas americanas, que se mostrarán a través de pasillos y «capillas» laterales que permitirán disfrutar de ellas y ver sus singularidades.
Con todo una de las zonas donde la actuación ha sido y será más intensa, es la del vivero en sí. En este espacio se agrupaban casi 5.000 árboles y plantas de distintas especies, apiladas para aprovechar al máximo el terreno y cumplir su función, la de hacer germinar y crecer ejemplares que primero poblarían la Cartuja y luego otros lugares. Esa densidad hacía difícil su integración en el parque, por lo que la actuación se ha centrado en «clarear» el espacio, sacar árboles para crear un área transitable a la que accederá por una red de caminos en las que los visitantes podrán conocer, a través de carteles explicativos, las características de cada especie.
La operación ha reducido en un 40% el número de ejemplares pero ha logrado mantener su carácter de reserva de flora y fauna. De hecho, allí se habrán quedado 2.500 árboles, con varios ejemplares de cada una de las especies existentes. En total hay 109 especies, algunas muy populares, como las jacarandas y otras tan curiosas como el Ginkgo Bilova, uno de los árboles más antiguos de los que se tiene constancia y que en Oriente están asociados a muchas leyendas. Después de la bomba atómica de Hiroshima, fue uno de los pocos árboles que quedó en pie en las cercanías del epicentro.
Dentro de la ampliación del parque se contemplan tareas dirigidas a favorecer la conservación de la fauna y poner las bases para la aparición de otras que habían desaparecido de la zona. Para ello se contó con la colaboración del catedrático de Ecología Enrique Figueroa, que puso en marcha unas series de iniciativas, que fueron, comenta Fernández Palomares, desde la eliminación del uso de productos químicos -ni herbicidas ni insecticidas- a la creación de espacios que ayudarán a favorecer determinadas colonias de animales. Así, al no usar insecticidas se favoreció la vuelta de las mariposas -cuyo aumento ha ido en crescendo- y la conservación del palmeral como dormidero para las aves provocó el incremento de éstas. También se dejaron espacios sin tocar para favorecer la vuelta de las cigarras y se utilizaron antiguos elementos decorativos de la Expo, como estructuras de refugio para la fauna, además de las leñeras. Esta actuación ha permitido que además de los conejos -hay una colonia tan numerosa en el parque que incluso se han dado ejemplares-, por la zona se vean ya lagartos ocelados, erizos, culebras de escalera y hasta una pareja de halcones.
Esta zona del vivero, al ser la más sensible, será la única en la que el acceso de los visitantes estará restringido en función de la afluencia; el resto de la nueva zona estará abierta a los visitantes.
El parque se convertirá con la puesta en servicio de estas diez nuevas hectáreas en uno de los que más actividades ofrece a sus usuarios, en la línea de las grandes zonas verdes de ciudades como Barcelona o Madrid.
El objetivo es incrementar el nivel de satisfacción de sus usuarios, aunque eso no lo tienen fácil ya que hoy por hoy las encuestas a los visitantes, que rondan el millón y medio al año, dan un nivel de satisfacción muy alto, de un 8,2.
Los planes de expansión continúan. La próxima zona de actuación debe ser la de los naranjales, un espacio bastante amplio junto al río; el proyecto ya está redactado pero está pendiente de las posibilidades presupuestarias para su inicio, Aquí, el coste de la actuación se estima en tres millones de euros y permitirá la conservación de este área como una gran masa vegetal en la que se creará una red de caminos para el disfrute de los visitantes del parque.
Queda aún una tercera fase en la zona sur del parque, la más próxima al parque tecnológico. Allí estaba previsto reubicar «Andalucía de los niños» y crear un centro de actividades, además de convertir la explanada en un espacio para conciertos o mítines. Pero este proyecto se fía largo plazo.
 
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