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Mar

10

Mar

2009

Los almacenes Vilima se convertirán en un Hotel de cuatro estrellas. PDF Imprimir E-mail
Tras ocho años cerrado, el edificio de los almacenes Vilima ya tiene futuro. Los próximos 30 años será un hotel de cuatro estrellas, después de que sus propietarios hayan alcanzado un acuerdo con la cadena hotelera High Tech. El plazo para ejecutar las obras de reformas será de 30 meses.

Sus puertas se cerraron en 2001 y desde entonces sólo se han abierto para acoger el rodaje de la película Crimen Ferpecto, de Alex de la Iglesia. Casi una década sin actividad, en la que incluso se llegó a frustrar una operación de compra por las limitaciones de acceso al Centro en coche. Ahora, los antiguos almacenes Vilima, fundados a mediado del siglo pasado por José Lirola Cerezuela (y ampliados tras un incendio el 25 de julio de 1968), se convertirán en un hotel de cuatro estrellas en pleno centro de la ciudad.

Pese a que la familia Lirola en un principio descartaba el alquiler, al final será esta la fórmula acordada con la cadena hotelera High Tech, que ya posee tres establecimientos más en la ciudad, y que se prolongará durante 30 años. La cadena invertirá casi seis millones de euros en la reforma del inmueble, en la que se empleará unos 30 meses. En este tiempo, el importe del alquiler será inferior al fijado una vez que el hotel esté ya funcionando.

El edificio, situado en la calle Puente y Pellón, tiene más de cinco mil metros cuadrados y responde perfectamente al prototipo de inmueble que la cadena busca para sus hoteles, que no suelen superar las 70 habitaciones. Lo que queda ahora pendiente es el hecho de si se podrá acceder en coche o en taxi hasta el hotel, una cuestión que tendrán que negociar con el Ayuntamiento, pues la zona es peatonal. Precisamente, esta limitación fue la que frustró una operación de venta que los propietarios de Vilima tenían prácticamente cerrada con un grupo hotelero granadino, que a principios del año pasado ofrecía por 10,8 millones de euros (la cifra que pedía la familia Lirola) por las tres plantas del edificio (de unos 800 metros cada una), su ático y sus dos plantas en el sótano. Era la oferta más alta de las que habían recibido, pero se truncó.

Vilima llegó a dar trabajo a 150 trabajadores y disponía de departamentos como confección, peluquería, alimentación y perfumería. La apertura de otros almacenes con aparcamiento gratuito llevó a su cierre definitivo.

 
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