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2017

EL AYUNTAMIENTO RELANZA EL PLAN PARA CONVERTIR TABLADA EN PARQUE PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 27/3/2017

EDUARDO BARBA

La Dehesa de Tablada, cedida a Sevilla por Alfonso X el Sabio, viene siendo objeto de deseo desde los años 80 tanto del Ayuntamiento como de la iniciativa privada. Ni unos ni otros han logrado aún sus objetivos (zona verde o desarrollo urbanístico, respectivamente). El primero de los contendientes, eso sí, parece haber cobrado una ventaja ostensible en esa disputa a raíz de la reciente sentencia del Tribunal Supremo que consideraba como pública (dominio público marítimo-terrestre) una franja de terreno pegada al río de 200 metros de ancho y casi cuatro kilómetros de largo. El equipo de gobierno municipal ha aprovechado esa base legal y ese primer resquicio para inocular su idea y solicitar hace unos días al Ministerio de Medio Ambiente esa pastilla de terreno ribereña del Guadalquivir, donde ha previsto un parque. Sería el primer paso para una Tablada verde, aspiración del socialismo sevillano desde el tramo final de la etapa como alcalde de Alfredo Sánchez Monteseirín.

Ahora, el gabinete de Juan Espadas espera que el Ejecutivo central se decida y pueda hacerse con este suelo para convertirlo en parque periurbano, un espacio natural para el esparcimiento que tendría conexión directa con el parque Vega de Triana —el Charco de la Pava— y que requeriría de una inversión mínima al tratarse de una zona verde «de baja exigencia», con lo básico para la práctica deportiva, el paseo y el ocio. Pero más allá del anunciado parque periurbano, esta iniciativa supondrá un primer paso decisivo para ir convirtiendo la dehesa en la zona verde que anhelan los responsables municipales. Al «estilo Espadas», claro está; por fases y sin hacer demasiado ruido para no avivar posibles resistencias.

En paralelo, de hecho, ya se han iniciado los contactos con el Ministerio de Defensa para la cesión al Ayuntamiento de otra parcela de Tablada que es de su titularidad: el Camino de las Huertas. Se trata de una superficie de 2.500 metros de longitud y 7.000 metros cuadrados que serviría de conexión definitiva y amplia entre el casco urbano y el nuevo parque. Con la franja de 78 hectáreas de Medio Ambiente más el camino que posee Defensa y que serviría de acceso al nuevo parque fluvial, el Ayuntamiento culminaría una primera fase hacia la Tablada verde bastante exitosa si se compara con los intentos baldíos de sus predecesores.



Tras haber trasladado formalmente la propuesta base a Medio Ambiente, el gobierno local convocará a los grupos municipales y a la plataforma en defensa de Tablada para definir del todo el proyecto que se podrá ejecutar en esa parcela pública, así como marcar los siguientes pasos a seguir con el objetivo de abrir al público la dehesa una vez remozada. La idea es que esto se consiga antes de que acabe el actual mandato —primavera de 2019—. De hecho, el miércoles ya se debatieron algunos pormenores del proyecto en la comisión de gestión del arbolado y, además, se han celebrado ya varias reuniones técnicas al respecto a la espera de la definitiva respuesta estatal. La voluntad es esta vez más firme que nunca y el gabinete de Espadas está muy decidido. Quedará, eso sí, la parte más compleja, la de los propietarios privados de la mayor parte del suelo. Con la opción de una expropiación como horizonte a medio plazo, aunque se prefiere el acuerdo.

La opción de expropiar
En el supuesto caso de que el Ayuntamiento pudiera expropiar Tablada a las compañías propietarias tendría a su favor, efectivamente, la última ley del Suelo (de 2008), la cual señala que todo suelo que no esté urbanizado es rústico y, por ello, se evaluará de acuerdo a su valor real en el momento de la expropiación y no por sus expectativas urbanísticas —como pasaba antes—. Ahora bien, esta alternativa obligaría no sólo a un proceloso camino judicial sino a desembolsar de las arcas municipales casi siete millones de euros para hacerse con la dehesa, más lo que luego se deba invertir en transformarlo en parque. La cantidad se antoja desorbitada para las circunstancias actuales de la hacienda local. ¿Es eso hoy día algo prioritario?

Con esa posibilidad, no obstante, se pondría fin a un litigio de lustros con fracasos sistemáticos en los tribunales. Hace 19 años que Defensa publicó el anuncio de subasta de los terrenos de la antigua base aérea de Tablada. El metro cuadrado de suelo rústico e inundable se tasó en unos 8,5 euros y en la subasta resultó ganadora Consorcio de Tablada (cuyo 95% pertenecía a las cajas de ahorro sevillanas), que pagó 30 millones de euros. Entre 1997 y 2001, esa sociedad adquirió otros terrenos de la dehesa y los revendió al pool de empresas que forman Tablada Híspalis por un 43% más de lo que pagó. Todo gracias a que en 1999 el pleno ratificó un convenio para el desarrollo urbanístico de los suelos de la dehesa. Los dueños valoran los suelos en algo más de 200 millones de euros para sentarse a negociar un acuerdo pacífico o bien una solución intermedia (parte del suelo para edificar). El Ayuntamiento valoró los suelos conforme al catastro y a su condición de rústicos en esos casi siete millones. El punto de encuentro no parece sencillo.

Los intentos municipales por blindar el terreno como parque han sido múltiples. El más relevante, desde luego, fue la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 2006 que califica los suelos como «no urbanizables especialmente protegidos» y, en consecuencia, «la preservación de los mismos del desarrollo urbanístico por ser inadecuados para ello». Hasta 2015 hubo escasos progresos, aunque en abril de 2013 el Supremo declaró la vigencia del PGOU en relación con estos suelos y, por tanto, se ratificaba su clasificación como no urbanizables.

 
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