promo

Síguenos en Twiter

Banner
Banner

Mar

04

Abr

2017

EL VIAJE DE LOS AZULEJOS DE LOS PATIOS DE LA SANTA CARIDAD PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 20/2/2017

AURORA FLÓREZ

Siete escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento pintan en cerámica azul cobalto el ambiente del doble patio de fuentes genovesas del Hospital de la Santa Caridad. Se conjugan en tanta armonía con los tesoros artísticos y el mensaje netamente cristiano y de camino a la salvación que se reparten y emanan de toda la casa que pareciera que estos paneles de azulejos hubieran permanecido ahí desde el espectacular renacimiento de la hermandad de la mano de Miguel Mañara, cuando hizo de los pobres sus «amos y señores» en aquel asilo que pervive en la calle Temprado envuelto en una joya barroca.


Según se entra en los patios, a la izquierda y en derredor, los azulejos, considerados de gran importancia artística y en muy buen estado, a pesar de sus avatares, reflejan las escenas de Moisés y la serpiente de bronce, azulejo unido al de Jonás y la ballena; Jesús con la cruz al hombro, la Crucifixión, La venganza de Sansón y la quijada del asno, el sacrificio de Isaac y la Resurrección.


Sin ser así, los paneles de azulejos guardan un cuaderno de viaje que comienza en el convento de los Franciscanos Descalzos de Cádiz, derribado tras la destructora Desamortización de Mendizábal por la Junta Local Revolucionaria para convertirlo en mercado y plaza pública. Los terrenos fueron adquiridos por el Ayuntamiento por 15.000 reales anuales durante los primeros diez años, que pasaron después a ser 20.000. En lo que antaño fuera la enorme huerta del convento, ya abandonado a su suerte y en ruinas, se colocó en 1837 la primera piedra del Mercado de la Libertad gaditano, que fue inaugurado en 1838, según información del propio mercado que continúa en la misma ubicación con el apellido de Central.


Los siete paneles cerámicos, planos y pintados, atribuidos al maestro holandés Van der Kloet fueron realizados en Delft y están fechados hacia 1700, en la época en la que estaba en boga en Holanda el azulejo en azul y blanco, recordando la porcelana china, de los que hay tantos ejemplos en Portugal. Permanecieron en el convento desde su ejecución hasta la completa demolición del edificio alcantarino en 1868 —año de revolución llamada la Gloriosa y del exilio de Isabel II—. Según refiere en su blog Antonio Orozco Guerrero, coronel del Ejército de Tierra Español en la reserva y licenciado en Geografía e Historia, en la fecha del derribo «estaban instalados en el edificio una escuela municipal de párvulos, la de San Servando, y una institución para albergar ancianos, el asilo del Buen Pastor». En el enorme solar, entre otras cosas, se construyó la casa de Correos, inaugurado en 1929, que allí sigue hoy en día.


Fue el pintor sevillano Virgilio Mattoni quien, por aquellas fechas, rescató estas obras de arte y las trasladó a su casa, en la calle San Gregorio. Al fallecimiento del artista, ocurrido en 1923, la casa fue comprada por el marqués de Saltillo. Aunque en todas las referencias consultadas figura que este noble era ganadero de reses bravas , en 1923 la ganadería pertenecía a Félix Moreno Ardanuy, que la había comprado a Encarnación de Pablo Llorente, viuda del VII marqués de Saltillo, Rafael Rueda y Osborne, en 1918. Después, los paneles de azulejos fueron trasladados a la calle Muñoz y Pabón tras ser adquiridos el ganadero Ignacio José Vázquez de Pablo.


La web Retablo Cerámico (retabloceramico.net) hace un recorrido por la vida y las representaciones iconográficas de estos excepcionales paneles de azulejos, que permanecieron en la casa señorial de Vázquez de Pablo, próxima a la parroquia de San Nicolás, hasta su fallecimiento en 1961. Por su pertenencia a la Hermandad de Santa Caridad, Vázquez de Pablo donó entre otros bienes, los paneles, que se colocaron en los patios en los primeros años de aquella década, según información de la propia hermandad.

 
Informacion