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Mie

15

Abr

2009

Agrasion Plaza de España: El juicio PDF Imprimir E-mail

SEVILLA- Reconocen los hechos, pero ninguno se hace cargo del botellazo final que a punto estuvo de costarle la vida a M. J. S. C. el 12 de octubre de 2007, cuando -entonces menores de edad- agredieron al denunciante -que tenía 18 años- en el entorno de la Plaza de España. La víctima medió en una discusión que mantenían los implicados -de familias estructuradas, con posibles y relacionadas con el ámbito de la tauromaquia, la cultura y el espectáculo- con un conocido suyo. Por intentar evitar una pelea, recibió botellazos, cadenazos, y golpes con los cascos de las motos, hasta quedar en el suelo desangrándose. «Remátalo», fue lo último que escuchó. Posteriormente, tardó 258 días en curar de las heridas. Ahora vive en las Islas Canarias, por miedo, y tiene secuelas psicológicas. De la veintena de participantes de la agresión, fueron detenidas seis personas -cuatro ya condenados por una agresión similar en Viapol-. Los seis implicados matizan los hechos, sin negarlos. Aseguraron ante la titular del juzgado de Menores número 2 sentirse «muy arrepentidos» y lamentaron «los perjuicios a la víctima y la familia». Ninguno, ni los padres, se acercó a la familia o a la víctima para disculparse. Algunos abogados sí pidieron excusas en su nombre. El único contacto previo fue antes del proceso judicial para buscar un acuerdo. «Queremos justicia», fue la respuesta de los denunciantes. El agredido, que finalmente testificó protegido por un biombo, identificó a D. C. como la persona que le propinó un botellazo en el brazo izquierdo que le ha dejado con un 20% de minusvalía y la incapacidad para practicar el waterpolo de forma federada. La Fiscalía solicita cuatro años de internamiento para D. C., que negó ser autor de este botellazo. Un segundo implicado, E. M., se identificó como el autor de otro botellazo en la cabeza cuando el agredido trataba de huir. Otros tres declararon no saber nada de uno de los botellazos y señalaron a M. F. como autor del otro golpe. M. F., mientras, inculpó a D. C. El agredido dijo que reconoció a sus agresores por fotografías de la red Tuenti. Hoy declaran los testigos. El 24 se dictará sentencia de un juicio que pone a prueba los versos de Quevedo. De momento, «don dinero» no ha bastado para demostrar un civismo y una educación superior por parte de los acusados. «Mi padre ha sido un humilde panadero, pero ha dado educación a sus tres hijos», relató el primo del agredido, Antonio Manuel Jiménez. Sólo el ex torero habló al salir del juzgado. «Te voy a meter las imágenes por los huevos», amenazó a un fotógrafo.

 
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