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Mie

15

Abr

2009

Me gustarían más cinco Torres Pelli, pero de cincuenta metros cada una PDF Imprimir E-mail

-Tiene usted todas las papeletas para pasar a la historia como el arquitecto que, a principios del segundo milenio, hizo de nuevo «El Salvador»...

-No lo hecho de nuevo. Sigo la cadena de muy buenos arquitectos que hicieron El Salvador. Yo me he limitado a quitarle el polvo.

-Además casi todo el mundo ha quedado encantado con usted y su trabajo, pese a ser arquitecto...

-No es incompatible la arquitectura con la restauración siempre que el arquitecto y la restauración estén al servicio de la sociedad

-Su libro sobre lo realizado en El Salvador es completísimo y, además, apologético: deja entrever que restaurar no es tirar el dinero...

-Restaurar es invertir. Es devolver un monumento en mal estado a la sociedad para su disfrute. En un país donde la cultura y el arte son dos activos de mercado importantísimos invertir en restaurar es tan importante como hacerlo en otro sector.

-¿Por qué se sigue creyendo en Sevilla que restaurar es un gasto?

-Por inercia histórica. Creo que ya se están dando los primeros pasos para tener una nueva visión y entender que el dinero que va a restauración, arte y cultura está bien invertido.

-Una de las cosas que la restauración de El Salvador pregona es precisamente esa: que restaurar no es gastar, sino invertir...

-Exactamente.

-El Salvador con su restauración no sólo salva una joya del barroco, también ayuda a salvar un sector de la ciudad...

-Se puede decir que desde la apertura del templo, la gente que no conocía ese sector de la ciudad lo está empezando a conocer. La media de visitas organizadas es de 800 diarias que antes se quedaban en el entorno de Santa Cruz.

-¿El recordado Juan Garrido Mesa compartía esa idea?

-Sí, sí, absolutamente. Siempre estuvimos de acuerdo.

-Pero el patrimonio es tan valioso y cuantioso que una Administración no puede abordarlo todo...

-Hay que hacer una llamada a la sociedad para poner en valor el patrimonio.

-Sobre todo cuando el patrimonio no es público, sino privado ¿no le parece?

-En el fondo el patrimonio de la Iglesia es de todos. Ese tema es discutible.

-Quiero decir que, en el caso de El Salvador, se movió la iniciativa privada y la sociedad civil gracias al tirón de Moeckel, pero no siempre es así.

-El Salvador es la segunda iglesia de Sevilla, es la segunda catedral y está arraigada en el corazón de los sevillanos.

-El ejemplo contrario es Santa Catalina...

-Santa Catalina está en el camino de resolver el problema.

-¿O la antigua sede de Artes y Oficios en la calle Zaragoza?

-Carezco de información para pronunciarme.

-Uno de los atractivos arqueológicos del Salvador era alcanzar los niveles romanos. ¿Por qué no se pudieron alcanzar?

-No lo incluía el proyecto. El proyecto era de restauración no arqueológico. Primaba salvar El Salvador. De todas formas el subsuelo está preparado para continuar las excavaciones arqueológicas en el futuro.

-Pues es una pena que esa oportunidad sólo se tenga en el Patio de Banderas y no en El Salvador...

-Ambos centros arqueológicos son muy importantes para Sevilla. Yo sigo pensando que en El Salvador se encuentra la primera catedral de Sevilla, la de San Isidoro, la Santa Jerusalén.

-De sobra se alcanzaron los niveles andalusíes. Y en su libro se reconstruye la mezquita de Ibn Adabbás. ¿Se aporta algo nuevo a lo ya sabido?

-La certeza al cien por cien de cómo era la mezquita.

-Dígame: por qué El Salvador, desde el principio, se consagra como espacio religioso y se perpetúa en el tiempo como tal...

-Pudo ser al principio una basílica romana con frente a la Plaza del Pan. Después se reutilizó como iglesia cristiana, después fue mezquita y nuevamente templo cristiano.

-Los nuevos templos modernos son más financieros que religiosos. En este sentido ¿Qué le parece la torre Pelli?

-Que está fuera de escala y proporción dentro de lo que es el conjunto histórico de Sevilla.

-O sea que un poquito más allá hasta le gustaría...

-(risas) Me gustarían más cuatro torres Pelli en el mismo sitio pero de cincuenta metros cada una.

-Una restauración siempre es polémica. ¿Comparte lo que se dice sobre la intervención en San Telmo?

-Creo que Consuegra es un gran profesional. Y tendrá motivos más que suficientes para hacer lo que hace.

 

 
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