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CADA VEZ MÁS "SIES" QUE "NOES" PDF Imprimir E-mail

CORREO DE ANDALUCÍA / 9/2/2017

MANUEL J. FERNÁNDEZ

Las peatonalizaciones desarrolladas en los últimos años han cambiado la fisonomía de la ciudad y también los hábitos y usos de determinados espacios públicos por parte de vecinos, comerciantes y demás usuarios. No todos comparten la misma opinión a la hora de echar la vista atrás y valorar qué consecuencias ha tenido el cierre a la circulación de calles y avenidas emblemáticas de Sevilla. Como todo en la vida, cada uno cuenta la historia como le va. Eso sí, cada vez hay una mayor aceptación de estas experiencias que invitan a caminar y a dejar el coche en casa.

El caso de Asunción tiene varias lecturas. «La peatonalización ha venido bien a unos pero no tanto a otros», reconoce abiertamente el representante vecinal de Los Remedios, José María Cañizares. A su juicio, el cierre a la circulación que se llevó a cabo hace unos años ha cambiado el modelo comercial de la zona: «Muchos comercios tradicionales tuvieron que echar el cierre. Aún hoy en día se producen traspasos de negocios. En su lugar, se han impuesto grandes tiendas de moda barata y de móviles y electrónicas, así como franquicias de todo tipo».

Pero la peatonalización del tramo de Asunción próximo a la plaza de Cuba ha tenido también un efecto positivo en el vecindario de ésta y otras calles aledañas. Cada tarde la zona restringida al tráfico se convierte en el destino de muchas familias, especialmente con niños, que aprovechan la ausencia de coches para pasear y disfrutar tranquilamente de este espacio reservado exclusivamente al peatón : «Esto se llena de niños. Es como un parque que rezuma vida y donde los más pequeños corren y juegan sin preocupación para los padres. Solo hay que pasarse por aquí un día y verlo», expone Ana Jiménez, vecina de la calle Virgen de Consolación.

De igual manera, la zona ha venido a suplir una carencia en infraestructuras de barrio que desde hace un tiempo viene reivindicando la asociación vecinal Los Remedios a través del distrito: «Por las mañanas son los mayores los que hacen uso de la calle. Se sientan al sol en los bancos y charlan amigablemente sobre sus cosas, permitiendo el encuentro y el esparcimiento de este sector de la población que es muy abundante en la barriada. Hace las veces de centro cívico o centro de día que lamentablemente no tenemos en estos momentos», aclara Cañizares.

En relación a la Avenida de la Constitución parece haber una mayor unanimidad entre comerciantes y residentes sobre los efectos positivos del cambio. «La fachada de la Catedral estaba siempre negra. La contaminación de los coches y autobuses era horrible. Ahora al menos se puede respirar tranquilamente, los monumentos no están ennegrecidos, y hay mucho menos ruido. Ha sido una diferencia abismal», destaca Luis, vecino del conjunto residencial de la Casa de la Moneda, que como la mayoría de los que tienen el privilegio de vivir en la zona resaltan que «tenía que haberse hecho antes».

Esta misma opinión positiva es la que se escucha tras los mostradores de bares y tiendas que se reparten a lo largo de la Avenida de la Constitución: «Todas las grandes ciudades europeas cuentan con un circuito peatonal en el Casco Histórico. Sevilla tenía la zona de la plaza Virgen de los Reyes pero necesitaba una gran avenida. La verdad es que desde que esto es peatonal se han abierto más comercios, se ha revalorizado el metro cuadrado y las ventas son mucho mejores: vas paseando, viendo escaparates y puedes entrar a comprar sin prisas», señala el dueño de una tienda de souvenir.

También se han adaptado a este nuevo paisaje quienes lo suele utilizar como ruta de acceso al centro: «Recuerdo que al principio nos parecía a todos muy lejos eso de ir andando desde el Prado a la Plaza Nueva, pero la verdad es que no es tanto y hemos salido ganado en todo: en salud, en calidad medioambiental, en imagen turística», reconoce Alberto Gómez, trabajador de una tienda de moda del centro que cada día coge el tranvía para llegar a su puesto de trabajo, o simplemente va andando «si está bueno el tiempo».

Conflicto bicis y veladores

Pero hay quien pone sobre la mesa el problema que se genera al confluir en un mismo espacio tranvía, carril bici, peatones y los polémicos veladores. «Deberían de estudiar un poco este tema porque a veces se producen situaciones conflictivas en las que el peatón tiene dificultades para seguir andando por la Avenida. ¿Quién tiene prioridad? En teoría el peatón pero esto no siempre se respeta por los ciclistas ni por los responsables de los bares que ponen más veladores de la cuenta», alerta Manuel Contreras de la asociación de vecinos del Arenal.

 
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