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2017

ESPADAS VOLVERÁ A APROBAR EN FEBRERO EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 1/2/2017

M.D.ALVARADO

La ausencia de una mayoría suficiente para tomar decisiones sin necesidad del respaldo de otros grupos por parte del grupo gobernante, en este caso el PSOE (11 de 31 concejales), va a provocar en el Ayuntamiento de Sevilla una situación que no se vivía desde la etapa del socialista Alfredo Sánchez Monteseirín como alcalde: que no haya un presupuesto al comenzar el año. Algo que sí ha ocurrido en los cuatro ejercicios anteriores, en los que el PP ha dirigido la ciudad con amplísima mayoría (20 ediles de 33) y ha podido tener los presupuestos de cada año aprobados de manera inicial antes de que concluyese el año previo. Este año no va a ser así ni de lejos.

El gabinete del socialista Juan Espadas aprobó de manera agónica (el 29 de diciembre) sus ordenanzas tras arduas negociaciones con las dos formaciones de izquierda que dieron su apoyo a la investidura, Participa e IU. Ambas terminaron por dar su respaldo a las normas tributarias promovidas por los socialistas y las ordenanzas obtuvieron oficialidad a unas horas de iniciarse el año. Con los presupuestos la historia va a prolongarse bastante más. El equipo de gobierno ha iniciado 2016 sin un presupuesto definido ni trasladado siquiera al resto de los grupos para llevarse al pleno donde debe recibir el plácet inicial, con lo que, teniendo en cuenta los plazos y las circunstancias, se antoja prácticamente imposible que antes de primavera el Ayuntamiento tenga el presupuesto en vigor.

Con respecto a los plazos, la cuestión es muy básica. Hay que llevar al pleno la aprobación inicial de las cuentas municipales. Bien al ordinario, en la última semana del mes, bien a uno extraordinario que se convoque a tal efecto. Como muy pronto, se llevaría al pleno de este mes, el viernes 29 de enero. En caso de aprobarse, esos presupuestos deben mantenerse durante 30 días hábiles en plazo de alegaciones para poder llevarse después, una vez queden corregidos los hipotéticos reparos, a otro pleno donde deberían aprobarse de forma definitiva. Esto es, casi inviable antes de marzo si no se hace uso de hasta dos sesiones plenarias extraordinarias.

Pero si complicado parece por los plazos en sí, que emplazan a época de fiestas principales en la capital hispalense, más difícil se perfila si se tiene en cuenta el segundo factor, las circunstancias en las que debe gobernar Espadas, obligado a pactar con otros partidos. Especialmente, con los dos a su izquierda, quienes actúan como «capote» de su gestión tras respaldar su investidura y luego sus primeras ordenanzas. Basta el ejemplo de lo trasladado estos días por Participa Sevilla como requisitos indispensables para apoyar los presupuestos. Así, este grupo hizo públicos hasta 164 puntos —procedentes tanto del acuerdo de investidura como de mociones «aprobadas ya en el propio pleno»— como «objetivos mínimos» para «desencadenar un verdadero cambio y acabar con las políticas continuistas». «Sólo apoyaremos un presupuesto de cambio y realmente social», dijeron. Queda por ver si como mera estrategia. Las crecientes tensiones a nivel regional entre socialistas y Podemos (matriz de Participa), por otro lado, podrían entorpecer aún más la opción de acuerdo. También IU ha hecho ver que esas cuentas del año que acaba de comenzar deben tener un profundo carácter social para que sus dos ediles las apoyen. Para los comunistas, los presupuestos deben incorporar los aspectos que se recogieron en el documento de apoyo a la investidura de Espadas que rubricaron en junio con los socialistas.

Al otro lado de la arena política, Ciudadanos y PP tampoco van a ponérselo especialmente fácil al equipo de gobierno. La formación naranja instó a «sentarse a negociar cuanto antes un presupuesto que sirva como herramienta para definir el modelo de ciudad», mostrando la esperanza en que «no ocurra lo mismo que con las ordenanzas, donde se dejó fuera a dos grupos que representan la voluntad de muchos sevillanos».

Ayer mismo, por otro lado, el PP reiteró su postura ante los presupuestos. Y lo hizo por boca de su portavoz y exalcalde, Juan Ignacio Zoido, quien subrayó que la ciudad «ha perdido ya un trimestre» al no estar aún aprobado el presupuesto municipal, avisando de que el gobierno local «ni ha convocado aún» a las fuerzas políticas para exponer su proyecto. «El tiempo les ha cogido», recalcó el que fuera regidor. No obstante, Zoido explicó que al prorrogarse de momento los anteriores presupuestos, elaborados por el equipo que él lideraba, el funcionamiento de los servicios municipales «está garantizado desde el punto de vista de los gastos». «Eso sí, en lo referente a ingresos sí han corrido y lo han tenido en cuenta subiendo los impuestos con las ordenanzas fiscales que acaban de aprobar», apuntó.

Con estas circunstancias, el escenario de los presupuestos vuelve a los tiempos de Monteseirín como alcalde, cuando las cuentas llegaban a aprobarse hasta bien entrado el año. Por ejemplo, en 2009 fueron aprobadas definitivamente en mayo, mientras que en 2010 ese respaldo final del pleno se produjo nada menos que en julio. Durante el mandato de los populares (2011-2015), los presupuestos obtuvieron su aprobación inicial en diciembre, antes de que arrancara el ejercicio en cuestión, si bien la aprobación definitiva y entrada en vigor no se producía hasta febrero. Zoido, eso sí, gobernó con mayoría absoluta.

 
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