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EL "STUDEBAKER" TRAS LAS TABLAS PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 21/5/2017

DIEGO.J.GENIZ

Quienes paseen estos días por la calle Tetuán podrán percatarse de la ausencia de una de las señas de identidad de esta arteria comercial del centro de Sevilla. El famoso azulejo del Studebaker está totalmente cubierto por unos paneles de madera. Esta obra cerámica -realizada en 1924- se encuentra en proceso de restauración. Sus propietarios (los dueños de la Joyería Chico, en cuya fachada se encuentra colocado el azulejo) han aprovechado las obras que se acometen en el local para restaurarlo, un proceso que concluirá a principios del próximo otoño.

Andrés García es uno de los propietarios del negocio y quien se ha encargado de todo el procedimiento. La restauración será costeada por esta familia que lleva a cargo de la joyería casi 40 años y correrá a cargo de Benza Conservación y Restauración, empresa dirigida por Carmen Enríquez que ya ha intervenido en la restauración de piezas cerámicas de la Plaza de España y del antiguo Convento de Santa Clara. "No hemos escatimado a la hora de elegir los profesionales. Nos hemos ido a los mejores, porque este azulejo, que pertenece al acervo cultural de los sevillanos, lo merece", explica García.


No es la primera vez que esta familia tiene que hacer frente a dicha restauración. Ya lo hicieron en 1978, antes de instalarse la joyería en la calle Tetuán. Al ser adquirido el local, la obra cerámica pasó a los dueños de este negocio. En aquella ocasión el azulejo se encontraba en un pésimo estado de conservación. Hay que recordar que por aquel entonces esta calle se encontraba abierta el tráfico. Las aceras entonces eran muy estrechas, lo que obligaba al peatón a pasar cerca de la pared y, por tanto, a tener un contacto permanente con las piezas cerámicas, lo que provocaba su deterioro.

Ya entonces la familia García intentó que el panel cerámico se colocara en la primera planta del edificio, con el fin de evitar la erosión. Las autoridades competentes entonces en patrimonio se opusieron a la reubicación. Los propietarios de la Joyería Chico lo han intentado otras dos veces. La segunda fue en 2007, ante la comisión provincial de patrimonio -el azulejo se encuentra protegido al estar catalogado- y la segunda vez, ante la misma instancia, este año, antes de comenzar las obras. De nuevo ha sido denegada. La comisión se remite a la respuesta dada hace diez años: el azulejo ha de permanecer en el lugar para el que fue realizado, es decir, a ras de suelo, en el sitio que ocupa actualmente, que en su origen era la entrada a la tertulia El Sport, como recuerda Julio Domínguez Arjona en la web La Sevilla que no vemos.

La comisión, según lamenta Andrés García, también ha descartado las otras opciones que los propietarios le han presentado para garantizar una mayor conservación de esta obra realizada hace 93 años por Enrique Orce Mármol en el taller de Viuda e Hijos de Ramos Rejano. Una de ellas consistía en hacer un hueco en la pared con la intención de "retranquearlo" y colocar un cristal por delante. "La intención era acceder al azulejo desde dentro del negocio y preservarlo por fuera", alude el joyero. Tampoco se admitió la otra idea: colocar una réplica en la ubicación original y donar el original a la ciudad. Por tanto, el azulejo seguirá donde siempre ha estado desde que fue colocado, expuesto al roce continuo y lo que para su propietario es más grave: a los actos vandálicos. "Hay zonas en las que se ha usado un martillo para romperlo, otras están pintadas con rotuladores indelebles, también existen huellas de zapatos al apoyarse en él y hasta grafitis con forma de falo", refiere García, quien añade que el panel cerámico sufre hasta las consecuencias del trabajo de Lipasam: "cada vez que se riega con zotal se pierde el vidrio de los azulejos".

La colocación en la primera planta evitaría este continuo deterioro y los actos vandálicos. Por ahora no será posible. El dueño de la Joyería Chico niega que con dicha reubicación se pretenda aprovechar la parte baja de la fachada para habilitar un escaparate. "En casi 40 años no nos ha hecho falta y el negocio ha funcionado estupendamente. El Studebaker nos ha servido como escaparate. Es nuestra marca y una seña de identidad del negocio, pero además es un legado artístico de la ciudad que nos conviene conservar", afirma García. El azulejo, en principio, no tendrá que ser retirado para su restauración. Permanecerá en la pared mientras duren los trabajos, cuya finalización se prevé para principios de otoño. Será entonces cuando el Studebaker vuelva a lucir como nuevo en Tetuán.

 
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