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2017

PRINCIPIO DE ACUERDO PARA QUE ADEPA RETIRE EL RECURSO PDF Imprimir E-mail

VIVA SEVILLA / 18/5/2017

MARÍA ROMÁN

La Consejería de Cultura y Adepa han llegado a un principio de acuerdo para que los conservacionistas retiren el recurso que interpusieron en mayo de 2016 en los juzgados contra la licencia de obras otorgada para restaurar las Atarazanas. El proyecto que convertirá al monumento en un nuevo centro museístico, ideado por el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra y para el que la Caixa ha comprometido 15 millones de euros, está cerca de ser consensuado por ambas partes después de casi nueve meses de negociaciones. El último escollo a resolver es la eliminación o no de las naves del piso superior, que la Junta quiere conservar para albergar dos salones de actos y un mirador y que Adepa pide que se eliminen.
El último capítulo se escribió este miércoles, tras un encuentro mantenido entre representantes de Cultura, Adepa y del estudio de arquitectura de Vázquez Consuegra en las mismas Atarazanas. Allí, y después de poder comprobar in situ algunos aspectos técnicos, llegaron a un "acuerdo de mínimos" para "poder dejar la vía judicial de lado y empezar a trabajar por el edificio", según señaló a Viva Sevilla Joaquín Egea, presidente de Adepa.

"El edificio y su intervención debe mostrar a los visitantes cómo era su aspecto original, explicó Egea, al tiempo que subrayó el importante papel de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el de la Caixa para cerrar el acuerdo.

Las excavaciones
Con este objetivo, el "acuerdo de mínimos" al que ya han llegado la Junta y Adepa incluye, como grandes novedades respecto al proyecto inicial, excavar dos de las naves de Atarazanas (la sexta y la séptima, que son las más alejadas de la calle Dos de Mayo y las más próximas al Hospital de la Caridad) hasta llegar a su cota original del siglo XIII y poder mostrar así el aspecto que tenían los astilleros en la época de Alfonso X, así como realizar otra excavación entorno a la barbacana (o antemuro almohade de 1221) y a la muralla almorávide del siglo XI para conformar una especie de corredor arqueológico al que pueda descender el visitante.
Este "corredor arqueológico", que tendría aproximadamente una longitud de 1.400 metros y una profundidad de cinco o seis metros, se extendería desde el conjunto amurallado que discurre por el interior de las Atarazanas justo en el extremo contrario a la calle Temprado (entrada al edificio) y que Adepa señala que es preciso desenterrar (se podrán ver los dos metros y medio de altura que medía la barbacana, los 12 metros de altura de la muralla almorávide, las torres y la puerta en recodo cercana al Postigo del Aceite) hasta llegar a las naves seis y siete, que se van a excavar totalmente. De esta manera, el recorrido de este "corredor arqueológico", que se uniría a las naves seis y siete, quedaría dispuesto como en una especie de letra L.
"Es necesario que este corredor tenga la anchura suficiente para poder ver con perspectiva todos los elementos del conjunto amurallado que se va a desenterrar", explicó a esta publicación el arquitecto y miembro de Adepa José García Tapial.
Este corredor sustituye en el proyecto de rehabilitación al mirador arqueológico que inicialmente se iba a realizar y que tan sólo hubiera permitido observar parte de la muralla y de la barbacana.

Otros puntos del acuerdo
Además de estas grandes excavaciones en el proyecto de Atarazanas que la Junta ha concedido a Adepa (inicialmente Cultura se negaba rotundamente a excavar ninguna de las naves), ambas partes han ido cerrando a lo largo de la negociación otros aspectos. Así, hasta la fecha la Junta ya había accedido a realizar una serie de "modificaciones sustanciales", tales como cambiar el sistema de cimentación a través de micropilotes para evitar perforaciones, a eliminar la cafetería de la planta superior y a cambiar la entrada del monumento a su acceso histórico por la calle Temprado en vez de por Dos de Mayo.
Además, los conservacionistas habían logrado arrancar a Cultura la posibilidad de conservar la techumbre de la antigua fundición de los astilleros, que ya fue rehabilitada por la Junta en el 2004 con un coste de 490.000 euros.
Entre los últimos puntos del acuerdo estarían la eliminación de las escaleras mecánicas que en el proyecto original iban a estar ubicadas en la nave central para poder subir a la planta superior. Adepa no está en contra de escaleras mecánicas o ascensores pero no quiere que aparezcan como elementos centrales y protagonistas en la edificación, por lo que la Junta y los arquitectos del proyecto deberán estudiar una nueva ubicación para ellas. Además, la Junta se ha comprometido a recuperar las cerámicas del siglo XVIII que había en la entrada del monumento y a mantener el juego de luces y de sombras característico de las Atarazanas.

El último escollo
Si Adepa y Junta aún no han cerrado el acuerdo es por las naves o cuerpos altos del piso superior de Atarazanas. Hay cuatro naves superiores y Cultura quiere mantenerlas y a su vez edificar dos salones de actos en este nivel y un mirador hacia Sevilla. Los conservacionistas han accedido a estas edificaciones, pero piden eliminar las naves para no sobrecargar más la estructura del edificio.
La Consejería de Cultura tendrá que consultar ahora a la Comisión provincial de Patrimonio si es posible demoler las naves superiores tal y como piden los conservacionistas para llegar a un proyecto consensuado.

 
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