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30

Jun

2017

LOS FRANCISCANOS DEJAN LEBRIJA EN SEPTIEMBRE TRAS 117 AÑOS PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA /20/6/2017

ALEJANDRO HERNÁNDEZ

Ni la labor constante y diaria con los desfavorecidos, ni el trabajo espiritual con más de 600 niños a la semana, ni la apertura de espacios en el convento para las comunidades cristianas y de vecinos, ni la gestión de una parroquia, una iglesia, una capilla y una ermita, ni los 117 años de presencia en la ciudad han sido suficientes para que la orden franciscana de frailes menores continúe con su trabajo en Lebrija.

La marcha había sido un rumor permanente durante los últimos años, pero ahora se confirma definitivamente: los franciscanos se van de Lebrija el próximo mes de septiembre.

Así lo comunicaron el superior provincial de los franciscanos, Juan Carlos Moya, y su vicario, José María Sainz, en una reunión celebrada en el convento lebrijano con los representantes de Cáritas, madres Concepcionistas, hermanas de la Caridad, Asilo de San Andrés, comunidades cristianas y feligresías y hermandades con sede en la parroquia de Santa María de Jesús, iglesia de San Francisco, capilla de Belén y ermita de la Aurora.
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En todos estos espacios y con todos estos colectivos trabajan los franciscanos codo con codo, «abiertos a todo lo que nos piden», comenta a ABC de Sevilla el superior y guardián del convento de San Francisco de Lebrija, José María Juez, quien asegura que «todos son bien recibidos».

Falta de vocaciones
La decisión se ha tomado «ante la situación precaria de la comunidad» franciscana, indica Juez, y a causa de la falta de vocaciones que no permite un relevo generacional. En los últimos años en la ciudad «no ha salido ni una vocación para la orden» algo que José María Juez subraya que «es un fenómeno que se está dando en todas las órdenes e instituciones religiosas».

Este es el principal motivo por el que los franciscanos están optando por cerrar conventos y casas y unificarlos todos en una sola, «una situación muy dolorosa». El fraile destaca que a esto se suma que en dos años han fallecido 50 franciscanos en la provincia de la Inmaculada Concepción, que engloba a toda España menos Galicia y País Vasco.

Actualmente, la orden mantiene en Lebrija a cinco frailes, de los que cuatro son sacerdotes y uno es no clérigo. Dos de ellos superan los 70 años de edad, el guardián ya ha cumplido los 77, y el resto no baja de 60. «La casa conlleva mucho trabajo y no podemos», se lamenta el superior.

Además, de los cinco franciscanos uno trabaja como abogado en El Puerto de Santa María, «en un bufete prácticamente a gratuidad», señala Juez quien indica orgulloso que el abogado ha sido nombrado hijo adoptivo de la localidad gaditana por su trabajo con los presos y personas sin recursos económicos.

El guardián del convento asume la gestión de la iglesia de San Francisco y otro de los frailes, con 72 años de edad, se hace cargo de la parroquia de Santa María de Jesús.

Con tanto trabajo, los franciscanos de mayor edad se ven obligados a continuar en el tajo, «sin poder dedicar nuestros últimos años de vida a preparar el encuentro con Dios. No nos jubilamos prácticamente hasta la muerte», puntualiza el párroco de San Francisco. El nuevo destino de José María Juez es Estepa «para seguir con una vida más tranquila».

El Arzobispado de Sevilla tendrá que decidir sobre la función que adopta el convento una vez que los franciscanos lo abandonen. Los actuales inquilinos quieren que las aulas y los salones de la planta baja permanezcan abiertos, para lo que se tendría que contratar a alguien que se haga cargo del convento.

En este sentido, la alcaldesa de Lebrija, María José Fernández (PSOE), ha mostrado a los responsables de la comunidad franciscana su preocupación por la marcha de la orden y el cierre del convento. Fernández entiende que el edificio requiere un mantenimiento constante y si se cierra, puede ser objeto de robos y vandalismo como ya ocurrió con la antigua estación de trenes cuando fue abandonada por Renfe tras la puesta en funcionamiento de la nueva estación.

Movilización ciudadana
Desde que empezaron los rumores sobre la partida de los franciscanos para el final del verano, un grupo de fieles comenzó a recoger firmas «por si había una mínima posibilidad» para evitar la marcha de la orden, explica la sacristana de Santa María de Jesús, María de los Ángeles Piñero. De forma paralela, en muchos balcones de la ciudad se colocaron lazos marrones sobre telas blancas «para reconocer el cariño del pueblo».

Por el momento ya se llevan recogidas más de 700 firmas, cifra insuficiente para los organizadores de la campaña de apoyo que esperarán unos días más para hacer el recuento final y si el número es considerado suficiente, enviarlas al general de la orden.

Piñero fue una de las asistentes a la reunión en que se comunicó la marcha de los franciscanos. «El superior venía decidido y no aceptó ninguna de nuestras propuestas», señala. Entre las propuestas presentadas estaba la posibilidad de alquilar un piso como vivienda para los cinco frailes y ayudar en todo lo posible en las parroquias.

Piñero lamenta la falta de implicación en la campaña de las hermandades, que consideran que la decisión ya se ha tomado, y que el consejo de hermandades no se haya pronunciado ante la partida de los franciscanos.

 
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