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2017

EL EXPOLIO DE MIRAFLORES OBLIGA A SOLDAR LA HACIENDA PDF Imprimir E-mail

CORREO DE ANDALUCÍA / 4/7/2017

MANUEL J. FERNÁNDEZ

Un váter encima de una rueda de molino del siglo XVIII catalogada como patrimonio histórico-artístico, expolio de restos arqueológicos de época romana, archivos históricos destrozados, maquetas y paneles por los suelos, grafitis en las paredes, restos de fogatas en el suelo, defecaciones de ocupaciones nocturnas... es el triste balance de más de tres meses de «impunes» asaltos y vandalismos a la Hacienda de Miraflores, un recinto de origen mudéjar del siglo XIV que, pese a protección BIC (Bien de Interés Cultural) desde 1989, no ha contado en los últimos años con un cuidado o mantenimiento adecuado por parte de las adminitraciones públicas. «Es un edificio totalmente abandonado a su suerte. Si este BIC estuviera en el centro histórico, todos se movilizarían, pero al estar en un barrio periférico como Pino Montano, la situación es diferente», lamentan desde la asociación Comité Pro-Parque Educativo Miraflores, que lleva la friolera de 36 años impulsando «la construcción y puesta en valor» del Parque de Miraflores y su entorno medioambiental.

La asociación viene denunciando que «desde inicios del año 2016» se están produciendo «graves actos de vandalismos» en los edificios de la Villa Romana (siglo I d.C.), la Finca Albarrana (anterior al siglo XIII), el aljibe-manantial que surtía de agua al Hospital de las Cinco Llagas (actual Parlamento de Andalucía), la Hacienda de Miraflores y su torre de origen mudéjar, el sistema hidráulico de albercas y pozos-noria (siglo XVI-XVII) y el molino de aceite de viga de prensa construido por la Compañía de Jesús. Según relatan, «en los meses de febrero y mayo se han producido incendios y otros atentados a la cultura y la historia a causa de ocupaciones que han derribado puertas y ventanas, enfrentándose a los vecinos». Recuerdan además que la Hacienda de Miraflores no dispone de electricidad ni agua, por lo que desde el Ayuntamiento de Sevilla no se ha estado realizando en este tiempo «ninguna labor de protección o cuidado». Es, subrayan, «un edificio municipal abandonado». Esta «desidia municipal» con unos edificios, insisten, de su propiedad, ha llevado a los residentes a denunciar los robos ante la Policía Nacional. «Hemos llegado a prestar declaración como testigos en los Juzgados de Sevilla en varios juicios con el riesgo personal para los ciudadanos».

De igual manera, explican que ante «la gravedad» de los asaltos y expolios –como se puede ver en las imágenes que ilustran este reportaje y que han enviado al whatsapp denuncia de este periódico–, los vecinos lo pusieron en conocimiento de los responsables municipales a través de la delegada del distrito Norte, Myriam Díaz en un encuentro el pasado mes de febrero. Critican que desde entonces no se hayan tomado ninguna de las medidas acordadas, más allá de una actuación de urgencia hace sólo dos semanas: han sellado la entrada a la Hacienda de Miraflores. Si bien, esto ha servido para frenar el progresivo deterioro de las instalaciones, también ha cerrado el paso a quienes venían haciendo un buen uso de estas instalaciones. «Ahora tampoco podemos entrar para seguir con nuestras actividades. Y, en el interior, todo sigue revuelto y destrozado», aseguran los afectados, que consideran que esta no es la solución al problema.

Por contra, proponen que se termine la rehabilitación prevista para el interior, pues como bien alertan, «hace tres años se habló de un presupuesto de Presupuestos Participativos» para «estas obras necesarias» en una parte del molino y la zona conocida como el secadero. Insisten además en darle uso a este espacio para evitar que sea blanco fácil de futuros vandalismos. En este sentido, recuerdan su proyecto de construir aquí un centro cívico medioambiental, «el primero del país», en el que, señalan, «se ponga en valor la memoria del territorio, trabajando con técnicas dirigidas a rescatar la agricultura ecológica y tradicional de la triada mediterránea (aceite, pan y vino) que desde hace siglos se ha estado cultivando en estos terrenos».

 
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