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22

May

2009

La Cartuja se rehabilitará tras 20 años y recuperará parte del legado de la Expo PDF Imprimir E-mail
La isla de la Cartuja será remozada por el Ayuntamiento de Sevilla tras casi dos décadas de abandono. El presidente de Cartuja 93, Isaías Pérez Saldaña, anunció ayer en el Club Antares que el próximo lunes se publicará en el Boletín Oficial de la Provincia la licitación de las obras de restauración del recinto, para proceder a su adjudicación en junio y dar comienzo inmediatamente después. "Será la primera intervención en veinte años", destacó Pérez Saldaña, que resaltó que el objetivo es "darle de nuevo brillo al lugar donde la economía mejor fluye y que la isla sea vista como un barrio más de Sevilla". El plazo de ejecución es de un año y el presupuesto asciende a 3,3 millones de euros a cargo del Plan Proteja de la Junta de Andalucía.

Cartuja 93 pretende poner el acento en el aspecto medioambiental y urbanístico. El proyecto intentará recuperar algunos de los símbolos de la Expo como las pérgolas vegetales, que serán repuestas en los principales viales del parque, según indicó el presidente de Cartuja 93. La iniciativa llegará tarde para la mayoría de las 860 pérgolas que se instalaron en la Expo, diseñadas por los arquitectos sevillanos Escrig y Huete, y que costaron en 1992 unos 4.500 millones de pesetas (27 millones de euros). Tras la Expo, la Junta de Andalucía adquirió su titularidad a Puertos del Estado, y tan sólo se reaprovechó una pequeña parte en zonas puntuales como la estación de Santa Justa, los alrededores de Puerta Triana, o los alrededores de la esfera bioclimática en la Cartuja, aunque en este caso sin vegetación. Desde entonces, unas 130 estructuras están almacenadas sin vigilancia entre basuras en la bancada del Guadalquivir, junto al Patrocinio, y muchas han sido desmontadas por chatarreros, lo que dificultará su recuperación.

Cartuja 93 también pretende volver a poner en marcha la bola bioclimática, uno de los símbolos de la Expo, así como las fuentes ornamentales, "a pesar de que mucha gente acabe utilizándolas en verano como piscinas públicas", agregó el presidente del parque. El plan también abarca la renovación del alcantarillado así como de las aceras. Al estar al mismo nivel que la calzada -pues el recinto recibió un diseño pionero para eliminar las barreras arquitectónicas- el acerado está agrietado y sirve de aparcamiento. Para evitarlo, Pérez Saldaña resaltó que se repondrán los bolardos desaparecidos para impedir el acceso indebido de vehículos. Tras las obras se mantendrá el vallado del parque, aunque Cartuja 93 desea eliminarlo a medio plazo.

Los trabajos no servirán para resolver los problemas de movilidad. El parque confía en que el Cercanías será el gran revulsivo aunque no será una realidad al menos hasta finales de 2010. Antes de ese plazo espera iniciar un nuevo aparcamiento subterráneo en el antiguo canal de acceso al lago. Otra iniciativa que se contempla es el plan municipal para impulsar los coches eléctricos en el recinto, cuya puesta en marcha está prevista para el próximo año. En el mismo horizonte temporal, se espera disponer de lanzaderas de Tussam que enlazen la Cartuja con el aparcamiento del Estadio de la Cartuja y la implantación de la zona azul en el entorno de Torretriana.
 
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