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06

Sep

2017

EL HOSPITAL DE SAN LÁZARO REESCRIBE SU HISTORIA PDF Imprimir E-mail

CORREO DE ANDALUCÍA / 21/7/2017

NICOL JIMÉNEZ

 

No era ni «maldito» ni «olvidado». Las autoridades de la ciudad de Sevilla recibían allí a reyes y emperadores, las hermandades organizaban fiestas y sus salidas procesionales acababan a sus puertas. Además, las obras y proyectos de rehabilitación o ampliación las hacían los arquitectos más relevantes del momento. La historia del hospital de San Lázaro no es como se suponía. Fue la casa de los leprosos, sí, pero un nuevo estudio de su historia refleja que los prejuicios que acompañan a este edificio son recientes.

Así, lo explica Fernando Vilaplana Villajos, arquitecto y profesor asociado de la Universidad de Sevilla, cuya tesis doctoral ha reescrito la vida de este edificio (Bien de Interés Cultural desde 1985). Es el hospital en uso más antiguo de Europa.

Se puso en marcha en el siglo XIII para recluir a enfermos de lepra y quizás por ese estigma ha sido mucho menos estudiado que otros edificios de la ciudad con gran valor patrimonial.

Según el profesor Vilaplana, tras casi ocho siglos de compleja historia, a pesar de la cual San Lázaro sigue conservando «el que sin duda es su más destacable valor patrimonial, la continuidad y de manera ininterrumpida de su actividad hospitalaria», esta investigación ha sacado a la luz otra interesante faceta del edificio: su íntima vinculación con la historia de la ciudad de Sevilla, «que nunca se había documentado tan ampliamente».

La historia de San Lázaro se inicia con la Sevilla que surge tras la conquista cristiana en 1248. Su fundación se produjo en el arrabal islámico de la Macarena que era uno de los tres más importantes de la Isbiliya musulmana, junto con el de San Bernardo y el más importante de ellos, Triana. El acceso actual al hospital aún se hace a través de una de sus torres, la de los Gausines, único vestigio de este importante arrabal, ya que los restos de la torre de la Macarena, mayor que la de los Gausines, se perdieron incomprensiblemente en los años 90.

Así, según Vilaplana, desde esta reutilización del arrabal este hospital Real ha compartido el devenir histórico de la ciudad. La iglesia mudéjar fue construida siguiendo el modelo de las parroquias que se estaban construyendo en Sevilla en los siglos XIV y XV. El hospital albergó dos cofradías y una de ellas, la de San Blas contaba con gran devoción entre los Sevillanos que acudían al hospital en sus celebraciones y también hay noticia de que la hermandad de penitencia más antigua de las que existen actualmente en Sevilla, la Hermandad del Silencio, realizó su primera salida procesional hasta el hospital de San Lázaro en 1356, explica el profesor.

En el siglo XVI durante la etapa de esplendor de la Sevilla americana, «hemos datado una intervención renacentista que esta tesis atribuye a Vermondo Resta, arquitecto Real del Alcázar de Sevilla». También en ese siglo San Lázaro fue el lugar elegido para recibir a varios reyes en sus visitas a Sevilla, incluido el Emperador Carlos V y su futura esposa Isabel de Portugal con motivo de su boda en Sevilla.

«En el siglo XVIII Sebastián Van der Borcht, autor de la fábrica de tabacos, redactó un proyecto para el hospital que lo relaciona con la Real Academia de Medicina de Sevilla y el medico Bonifacio Ximenez de Lorite, por lo tanto con la Sevilla ilustrada», continúa narrando Vilaplana.

En el siglo XIX su gestión por parte de la Diputación Provincial supuso una nueva etapa de San Lázaro simbolizada en el proyecto del arquitecto Balbino Marrón, auspiciado por el industrial y político de Sevilla José María de Ybarra (unos de los fundadores de la Feria de Abril de Sevilla).

Por último, Vilaplana señala que la galería del patio de acceso de los años 20 del siglo XX es un singular ejemplo de la arquitectura neomudéjar sevillana, construida en las mismas fechas en las que se está construyendo la plaza de España.

Todas estas circunstancias son ejemplos de esta vinculación del hospital con la ciudad. «Es imposible, por tanto, entender la evolución y transformaciones del hospital sin vincularlo con la historia de Sevilla, y a su vez la historia de Sevilla se enriquece con el conocimiento de esta destacada institución de su sistema hospitalario», defiende el arquitecto.

Con todo, Vilaplana indica que el hospital de San Lázaro era un sitio «relevante y significativo» de la ciudad. Su tesis sacude la idea de que siempre estuvo vinculado a la lepra, apartado de la vida de la ciudad, de ahí que reconozca que tras un primer año de investigación tuvo que reescribir su tesis.

«San Lázaro y Sevilla siguen historias paralelas», asegura el profesor tras apostillar que este edificio acompaña a la historia de la ciudad a lo largo de los siglos y «debería seguir siendo así ahora».

Monumento histórico artístico desde 1964 y Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1985, el hospital de San Lázaro está siendo descubierto en los últimos años. De hecho, los arquitectos y profesores de la Universidad de Sevilla Fernando Vilaplana y Federico Arévalo ya desvelaron hace tres años que el supuesto patio mudéjar del complejo hospitalario fue construido en el siglo XX. Le quitaron 500 años.

En un artículo en la revista Ph Investigación (del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) explicaron su estudio, que demuestra que una parte del edificio, las galerías del patio con arcos y pilastras ochavadas de ladrillo- se construyeron en el siglo XX, y no en el XV, como se suponía hasta ahora.

Como prueba los investigadores hallaron planos históricos sin publicar, documentación de la obra del siglo pasado y se analizó la fábrica de ladrillo. No obstante, Vilaplana subraya que la iglesia es un magnífico ejemplo del mudéjar sevillano y la fachada manierista del siglo XVI es uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentistas en nuestra ciudad.

«En muchos lugares del mundo no tienen la suerte de tener un edificio con uno solo de estos valores», apostilló. ¿Y cómo es posible que hasta ahora todos los estudios realizados hayan certificado que el patio era mudéjar? Según los expertos, no es raro que en la investigación patrimonial un error en una publicación previa se «oficialice» con el paso del tiempo, al citarlo repetidamente autores posteriores.

 
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