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2017

EDIFICIOS REGIONALISTAS DE NERVIÓN QUEDARÁN PROTEGIDOS EN EL PGOU PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 31/7/2017

ROCÍO MONTERO

Los inmuebles más representativos de la arquitectura regionalista del barrio de Nervión que se han salvado de la piqueta se incluirán en el Catálogo Periférico del Plan General de Ordenación Urbanística de Sevilla (PGOU), lo que permitirá la protección de edificios singulares de reconocidos arquitectos como Juan Talavera, Aníbal González o Gómez Millán.
 
El presidente de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), Joaquín Egea, mostró a este periódico su gran satisfacción tras el acuerdo alcanzado por todos los grupos políticos municipales en el último pleno del Ayuntamiento de iniciar los estudios pertinentes para proceder a la catalogación de la arquitectura originaria de Nervión y considerar como primer inmueble a incluir en el citado catálogo el número 35 de la calle Cristo de la Sed, obra de Aníbal González, «exponente destacado de los valores del regionalismo arquitectónico y de la planificación urbanística del barrio de Nervión».
 
Mientras este catálogo se confecciona, se paralizará cualquier derribo o declaración de ruina en la zona, en la medida que los instrumentos legales vigentes lo permitan, en los edificios que pudieran tener valor patrimonial a juicio de los técnicos redactores del catálogo, que tendrán que emitir un informe preceptivo y vinculante para estos casos.
 
Joaquín Egea calificó como «muy importante» la decisión unánime de todos los partidos políticos en el Ayuntamiento «por encima de intereses partidistas» de conservar los inmuebles que se han librado de «los derribos indiscriminados» en Nervión. Según sus estimaciones, casi el 50% de las casas jardín regionalistas del barrio, que durante el primer tercio del S. XX albergó lo mejor de esta arquitectura típica sevillana, han desaparecido «debido a la especulación». Los chalés dieron paso a bloques de viviendas que todavía son un rentable negocio para promotores y constructores. Como consecuencia, edificios de hasta seis plantas de pisos han sustituido a casas unifamiliares de un gran valor patrimonial, transformando el paisaje urbano del barrio.
 
En opinión de Egea, «si estos inmuebles hubieran tenido algún nivel de protección, como ocurrió con el barrio del Porvenir, cuyas casas tienen unas características similares a las de Nervión y para el que se estableció un plan especial de conservación urbanística, el destino de los edificios más representativos de Nervión habría sido diferente y su caserío no hubiera quedado a merced de las constructoras».
 
Estudio inicial
El Ayuntamiento ya ha iniciado el estudio para la posible catalogación de determinados inmuebles. Así, Villa Pombo, en la calle Marqués de Nervión, y Villa Julita o Villa Encarnita, en la calle Juan Oñate, contarán con la adecuada protección urbanística mediante la inclusión, en su caso, en el catálogo periférico del vigente PGOU.
 
Villa Julita, un edificio de propiedad municipal, será reconvertida en un espacio cultural para el barrio con el fin de preservar su fachada y parte del interior. En el caso de la finca de Villa Encarnita, también de propiedad municipal y diseñada por el arquitecto Juan Talavera, fue sacada a subasta por el anterior equipo de gobierno quedando desierta. Actualmente, el Ayuntamiento no se ha planteado ninguna opción que no sea su venta. Para no perder los rasgos urbanísticos y arquitectónicos originales de Nervión, la iniciativa municipal no acabará en los edificios de su titularidad, sino que pretende extenderse a todo el barrio.
 
Recientemente, Adepa inició una campaña a través de la plataforma change.org, en la que reclamaba el apoyo ciudadano a un plan de protección de las villas de Nervión, esta semana aprobado, y que la entidad conservacionista venía reclamando desde hace años. Más de medio millar de personas rubricaron con su firma la petición de la asociación. Joaquín Egea recordó que entre las casas singulares de Nervión que aún pueden admirarse se encuentra Villa Guadalupe, en la calle Cardenal Lluch, donde vivió el poeta Jorge Guillén, integrante de la Generación del 27. La petición de Adepa en change.org se producía tras la venta de la antigua sede de la empresa Albatros situada en la calle Cristo de la Sed. El anuncio de su adquisición por un fondo inversor hizo temer que este inmueble de Aníbal González corriera la misma suerte que una casa del arquitecto Juan Talavera ubicada en el número 73 de Marqués de Nervión, que fue derribada hace tan sólo seis meses.
 
Egea se dolió haber visto caer con impotencia algunos de los adosados gemelos de la calle Alejandro Collantes de la escuela de Aníbal González, una imponente villa de Juan Talavera en Marqués del Nervión, o el clásico Hostal Alfonso XI, que durante décadas presidió con su torreón la esquina de José Luis de Casso con Eduardo Dato. El hecho de que ninguno de estos edificios gozara de ningún tipo de protección y que no fuera necesario conservar ni siquiera la fachada a la hora de levantar un nuevo inmueble permitieron su demolición. Ni siquiera los tribunales, a los que acudió en más de una ocasión Adepa, pudieron frenar el derribo.
 
Jornadas en otoño
Adepa tiene previsto organizar entre los meses de octubre y de noviembre unas jornadas sobre la arquitectura regionalista, en la que participarán destacados estudiosos y especialistas. El presidente de la asociación, Joaquín Egea, anunció que la entidad facilitará a la Gerencia de Urbanismo un listado con los inmuebles que deberían ser conservados. La intención es establecer una estrecha y activa colaboración con el Ayuntamiento para que la prevista catalogación de inmuebles regionalistas no se quede en una mera declaración institucional. El Regionalismo fue el vehículo expresivo de la generación de arquitectos que hizo posible la Exposición Iberoamericana de 1929. El barrio de Nervión, junto al Porvenir son los máximos exponentes de esta arquitectura.
 
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