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13

Dic

2017

PRIMER JUAN TENORIO SIN NICOMEDES PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 2/11/2017

FRANCISCO CORREAL

Los actores se están cambiando, ellos en un bar; ellas, en un parking próximo. A las doce iban a iniciar el recorrido de la ruta teatralizada del don Juan Tenorio (Tony de la Casa) con dramaturgia de Mayte Lozano, historia viva con Jorge Cuadrelli de Viento Sur. La compañía cumple 25 años de historia y no hay mejor manera de celebrarlo. Por la mañana, en la calle. Por las tarde, a lleno por sesión, en el teatro Quintero.

La escena habla por sí sola de la dimensión internacional del mito. Un grupo de visitantes locales atienden las explicaciones junto a la estatua de Don Juan Tenorio en la Plaza de Refinadores. Vienen del Alcázar con un buen ramillete de leyendas. El grupo se pierde por la calle Mariscal, una de las más estrechas de la ciudad. Otro grupo empieza a rodear la estatua y hacer fotografías. La guía les habla en ruso, vienen de Moscú y al término de la ronda se van por la calle Mezquita, paralela a Mariscal, no tan estrecha. Sevilla y Moscú, como si volvieran a los vestuarios los futbolistas que representan a sendas ciudades y que se enfrentaban por la tarde.VIENTO SUR LLEVA EL MITO A SUS LUGARES Y AL TEATRO QUINTERO, DONDE TUVO QUE PRORROGAR

Para enfrentamiento épico, la pelea verbal que don Luis Mejía mantiene con Don Juan Tenorio en la plaza de doña Elvira y el duelo a esgrima posterior en la plaza de la Alianza. Otros escenarios de este recorrido teatral, que se completa en la coqueta plaza de Santa Marta donde Brígida, el aya de doña Inés, canta una canción que inmortalizó doña Concha Piquer. "Mi Don Juan es muy canalla", dice Mayte Lozano. "La obra de Zorrilla dura tres horas, mucho verso, mucho romanticismos, había que abreviarla".

La plaza de los Refinadores, con balcones engalanados con la bandera de España, es un cuadrilátero que parece un corral de comedias. El centro de la plaza lo preside la estatua que diseñó el gran Nicomedes Díaz Piquero (El Tiemblo, Ávila, 1936-Sevilla, abril de 2017). Es el primer Tenorio sin su autor. Ese mito políticamente incorrecto: "Desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca, no hay hembra a quien no suscriba...". La obra se la encargó Arteconsa a Nicomedes en 1974. El escultor contaba que de los dos bocetos en escayola de su estudio de la calle Lira, el alcalde de entonces, Juan Fernández, eligió el Don Juan más sereno "con un punto de agresividad".

El autor de la estatua del Burlador de Sevilla se releyó todos los clásicos -Tirso, Zorrilla, Molière- que ya había descubierto en la biblioteca de su pueblo abulense. Nicomedes llegó a Sevilla en 1955 y aunque era el único alumno de la Escuela de Imaginería, el único Cristo lo diseñó para Ávila por encargo del entonces obispo de la diócesis, el hoy cardenal Antonio Cañizares.

 

Más de cuatro décadas lleva el Don Juan de Nicomedes en Refinadores. Unos vándalos le robaron un trozo de espada y la familia del escultor ha pedido al distrito Casco Antiguo, que organiza la ruta teatralizada, que proteja la obra de los gamberros. "Si fuera de carne y hueso no se lo harían", me decía Nicomedes el día de Todos los Santos de 2011.

Viento Sur ya lleva quince años recorriendo los escenarios del Tenorio "con todos los partidos políticos", dice Mayte Lozano, "unos son tradicionales y otros pasan más del tema". Don Juan contra todos -"Aquí está Don Juan Tenorio / no hay hombre para él"- y contra las modas rampantes. "El martes hicimos una representación a los pies de la Giralda y pasaron cincuenta tipos disfrazados de monstruos en patines", dice Mayte Lozano. "Esta Sevilla plural o plurinacional...".

Los sevillanos se van por Mariscal y los rusos por Mezquita. La sombra de Nicomedes es alargada. Casi medio siglo burla burlando con la leyenda. Leyendo.

 
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