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17

Ene

2018

SAN LEANDRO, UN BIC EN PELIGRO PDF Imprimir E-mail

VIVA SEVILLA/26/12/2017

MOISÉS RUZ

Sor Natividad, la madre abadesa del Convento de San Leandro, nos recibe en el claustro con el hábito de faena y con decenas de cajas de dulces artesanales que  despiertan el apetito sólo con olerlos. A su lado, Casia, la perrita guardiana del monasterio, inseparable de sus dueñas y tan cariñosa como todas las monjas que allí realizan una vida contemplativa desde la oración y el silencio. Llama la atención que más de veinte son africanas y sólo tres españolas. Como diría aquel, viven en el mundo, pero lejos del mundo. Aquí nacen las yemas de San Leandro.

El privilegio de pisar la historia viva de estos suelos es inmenso. 650 años se cumplirán en 2018 desde que estas monjas agustinas desembarcaron en este antiguo palacio del rey Pedro I, que creció hasta abarcar 28 viviendas colindantes y que hoy forman parte de este “pequeño pueblo”. Un hogar donde reina la armonía y el legado patrimonial más preciado, pero que hoy está en peligro.

Mariola Sánchez de Ybargüen es la arquitecta del convento y allí nos recibe para explicarnos y mostrarnos con todo lujo de detalles la verdadera y triste situación en la que se encuentra este edificio declarado como Bien de Interés Cultural.

Así, lo primero que nos encontramos una celda habitable, pero llena de escombros y repleta de puntales. “Es la zona más peligrosa. Hicimos una ITE el grupo de arquitectos que fuimos voluntarios en el Arzobispado y dentro de esta inspección se reflejó el peligro estructural de este lugar que colinda con la calle Caballerizas. Ahora hemos pedido la licencia de obras para comenzar lo antes posible los trabajos de consolidación. Si no, se podría caer en cualquier momento”, apunta Mariola, que añade que el presupuesto aprobado es de unos 110.00 euros para unos trabajos que consistirán en “la consolidación de las cubiertas, las estructuras de cubiertas, refuerzos de los forjados, tratamiento preventivo, etc.”.

El proyecto, ya presentado a Patrimonio, está a expensas de una segunda aprobación tras unos anexos solicitados por la comisión antes de dar luz verde a la ejecución no sólo de lo que sería esta primera fase, sino de una segunda que sí presentaría modificaciones para establecer una hospedería en la antigua casa del portero -alejada de la vida cotidiana de la Orden agustina- que ofrecería una fuente de recursos muy importantes para las monjas de San Leandro. “El proyecto contempla seis habitaciones familiares, para unas cuatro personas cada una. Nuestra idea es darle continuidad tras las obras de consolidación estructural. Sin detenernos. El presupuesto sería también de unos 110.000 euros, aunque ya veremos cómo se paga, aunque estamos recibiendo un apoyo muy importante, sobre todo de las hermandades”, dice la arquitecta. No así de organismos o instituciones públicas, que hasta la fecha sólo han recibido por parte de la Gerencia de Urbanismo la finalización de una obra incompleta de 1991 y que consistía en reparar las cubiertas de la iglesia. No esconden que posiblemente la Consejería de Cultura, que conoce de primera mano la situación actual de deterioro, “podrían colaborar”.

El patrimonio tras 650 años

De Martínez Montañés, Alonso Cano, Pedro Duque Cornejo, la Roldana o Francisco de Ribas, entre otros. Un legado artístico y patrimonial exquisito, que brilla con luz propia entre los altares de la iglesia conventual. “Tiene dos retablos de Martínez Montañés que son impresionantes, uno dedicado a San Juan Bautista y el otro a San Juan Evangelista. En uno de ellos además podemos encontrar el rostro del Señor de Pasión, que se refleja la cabeza de San Juan Bautista. El altar mayor conserva los bajos relieves de Jerónimo Hernández. Dentro del coro también hay obras muy interesantes, como la de un Niño Jesús quitapesares atribuido a la Roldana, o La Virgen de la Granada, entre otras”, señala Mariola, que además apostilla que en cajones hay “multitud de obras valiosísimas, como bordados, encajes o Niños Jesús que a día de hoy son imposible de restaurar por cuestiones financieras”.

Si caminamos por este convento de clausura también encontramos rincones con un valor histórico muy relevante para Sevilla. Por ejemplo, hay un pequeño patio levantado por los Reyes Católicos. La cerámica de Delft está por cada rincón. O una antigua calle de la ciudad que unía Imperial con Caballerizas. La calle se llama, o se llamaba Viva y está prácticamente intacta.

Pero no es todo oro lo que reluce en este inmueble. Muchas de las celdas donde habitan las monjas no presentan el mínimo de condiciones de habitabilidad. No hay calefacción ni aire acondicionado en ningún lugar del convento. Por suerte, la caridad social no las deja sin comer y, al menos hasta hoy, pueden seguir pagando las facturas como buenamente pueden. “Pero ellas ahora nos necesitan”, finaliza nuestra guía, Mariola.

SOS Conventos Sevilla: La primera plataforma online

Los conventos de Sevilla necesitan ayuda en su amplia mayoría, principalmente debido a los estragos del tiempo, que han provocado la pérdida de inmuebles y un patrimonio, en algunos casos de valor incalculable. No es menos cierto que son muchas las hermandades y personas anónimas que colaboran en el mantenimiento diario de muchos de estos monasterios de clausura, pero hasta ahora no existía una organización solidaria para aglutinar esfuerzos en una misma dirección y bajo una organización.

Hace escasas fechas nacía ‘SOS Conventos Sevilla’, una plataforma online inmersa en las redes sociales que pretende concienciar a los ciudadanos y a los organismos públicos e instituciones de la necesidad patente de varios de estos históricos edificios.

Eduardo Dolado y José Carlos Martínez son los impulsores de esta idea aún “embrionaria” como ellos mismos nos cuentan. “Nuestro objetivo es el de volver a darles el esplendor que en su día tuvieron”, apunta Eduardo. “Con esta plataforma queremos llamar la atención de la sociedad sevillana y hacerla consciente de que ha llegado el momento de implicarse de lleno. Ya no hay tiempo para mirar de reojo”, apunta José Carlos.

Ninguno de ellos reside en Sevilla. Eduardo vive en Madrid, mientras que José Carlos habita en Valencia. Pero ambos conocen perfectamente “las raíces de la ciudad y de sus tradiciones” y su único fin es “reunir esfuerzos entre todos” para colaborar.

“El objetivo a largo plazo es conseguir que alguna institución pública o entidad privada pueda financiar la restauración de los conventos más dañados o en peor estado. Para conseguirlo, queremos demostrar a las autoridades que es un problema que concierne a la sociedad y que la iniciativa cuenta con el apoyo de una amplia parte de la población sevillana”, señalan.

Propuestas

El primer paso es recaudar fondos para cubrir necesidades de urgencia, como obras de rehabilitación o necesidades primarias. Para ello, desde ‘SOS Conventos Sevilla’ pretenden organizar una serie de conciertos durante el próximo año para generar una fuente de recursos. “La Noche ‘Farfaniana’, con una banda de música, junto a una coral. La Música de la Semana Santa, con todos los estilos musicales de Sevilla. O La Pasión de Cristo, narrando los misterios de Jesús a través de la música, son algunas de las ideas que queremos poner en marcha durante esta Cuaresma. Además, de rifas, venta de productos típicos de las monjas a la salida de los templos o actividades lúdicas para los más pequeños”, concluyen los promotores de una plataforma recién nacida.

El pulmón de la Hermandad de San Roque

No estarían hoy aquí sino fuera por la caridad social. A falta de la ayuda institucional, las agustinas del Convento de San Leandro requieren del apoyo humano, simplemente para comer día a día o para abonar las facturas del teléfono y la luz.

El Supermercado de Alimentos de las hermandades del Casco Histórico o Mercasevilla surten de comida a las monjas y la Hermandad de San Roque, estrechamente vinculada a esta orden de religiosas sirven cada viernes de pescado fresco a las más de 20 monjas que allí viven.

Ellas son las camareras honorarias de la cofradía del Domingo de Ramos desde el pasado año 2013, promovido por aquel exilio que tuvo que padecer la corporación y que tanto disfrutó dentro de las paredes de este viejo convento sevillano.

No solamente colabora a través de esta causa anual. Por ejemplo, todos los beneficios recaudados en la venta de décimos y participaciones para la Lotería de Navidad están destinados al mantenimiento del monasterio. O desde hace unas semanas, San Roque ha habilitado una cuenta bancaria para que todos aquellos hermanos, vecinos y feligreses que lo deseen puedan colaborar económicamente con las agustinas. El número de cuenta para ingresar los donativos es el siguiente: ES19 2100 2299 3402 0031 7726.

San Roque se ha convertido en uno de los pulmones que las monjas de San Leandro respiren y sobrevivan.

 
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