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VICENTE ALEIXANDRE CONTRA EL OLVIDO PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 23/11/2017

CHARO RAMOS

En su casa madrileña del número 3 de la entonces calle Velintonia, más tarde rebautizada con su nombre, el poeta sevillano Vicente Aleixandre escribió durante más de 50 años la mayor parte de su obra y conservó ejemplares y primeras ediciones de los libros más valiosos de sus compañeros de la Generación del 27. El edificio, un chalet con jardín puesto en venta por 4.700.000 euros, está desde hace años en estado ruinoso pero conserva los suelos hidráulicos, un lavabo y algunas bombillas de 125 watios. Hasta Velintonia se desplazó recientemente el grupo sevillano Maga para homenajear al escritor que hace 40 años -el 6 de octubre de 1977- se convirtió en el único andaluz tras Juan Ramón Jiménez en lograr el Nobel de Literatura. Entre sus muros grabó el vídeo de un embriagador tema, La casa en el número 3, incluido en su último disco Salto horizontal. "En la casa del poeta, donde ya no vive nadie, se demora la luz del amanecer...", canta Maga.

Este homenaje acústico de la banda que integran Miguel Rivera, David García y Javier Vega ha iluminado una efeméride poco mimada en su ciudad natal, donde apenas quedan huellas físicas de un poeta cuya figura e importancia en la literatura de posguerra abordará hoy a las 19:30 una mesa redonda moderada por Pedro Luis Ibáñez Lérida en la Biblioteca Infanta Elena que servirá de anticipo, según el Centro Andaluz de las Letras, del Congreso que Málaga le brindará del 11 al 15 de diciembre.

SU CONDUCTA CÍVICA FUE TAN EJEMPLAR COMO SU OBRA, QUE REFLEJA SIEMPRE SU CARÁCTER ANDALUZ"

Vicente Aleixandre nació el 26 de abril de 1898 en una céntrica mansión sevillana reconstruida en 1903 al estilo francés y que hoy es sede del Banco Santander, el palacio Yanduri. Una placa en este edificio junto a la Puerta de Jerez recuerda el natalicio del único miembro de la Generación del 27, además de su paisano Cernuda, que no salió en la célebre foto de familia tomada en el Ateneo. Su vínculo con la capital alcanza también a la revista sevillana Mediodía, en cuyo número VIII Aleixandre publicó en 1927 Noche: órbita política, un texto al que antecedía el poema Giralda de Gerardo Diego. En el número siguiente, en enero de 1928, estrenaría en las páginas de esta revista su poema Noche: posesión. Escribió esos textos mientras se recuperaba en Madrid de una grave enfermedad y, gracias a ellos, creció su amistad con los otros componentes de su generación, como García Lorca, que tantas veladas tocaría el piano en el salón de Velintonia. Miguel Hernández, al que tanto quería, consciente de su grave salud, le llevaba hasta el lecho unas naranjas prohibitivas en los años de la guerra. La muerte de los dos fue una herida siempre sangrante para Aleixandre.

Cuando tenía dos años su padre, el ingeniero Carlos Aleixandre, fue trasladado a Málaga, la ciudad donde el escritor creció y encontró sólidas amistades como los poetas de la revista Litoral y, más tarde, los del grupo cordobés Cántico, principalmente Pablo García Baena, que se había refugiado en la Costa del Sol.

Aleixandre llegó en 1927 al número 3 de la calle Velintonia. Allí vivió hasta su muerte y tejió una tupida red de afectos que resultó esencial para el devenir de la literatura española. En torno al papel de esa casa y de su morador gira el nuevo libro de Fernando Delgado, Mirador de Velintonia, que ha editado la Fundación José Manuel Lara y, en su aparente sencillez, es un esclarecedor tributo que ensancha la figura de Aleixandre.

 
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