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Mar

14

Jul

2009

Condenadas dos arquitectas por el derrumbe que mató a una estudiante PDF Imprimir E-mail

Dos arquitectas han sido condenadas a un año de cárcel y tres de inhabilitación por el derrumbe de una fachada en la calle Bustos Tavera de Sevilla, donde murió una joven barcelonesa de 24 años, estudiante del Conservatorio de música que transitaba por el lugar.

 

La sentencia del juzgado penal 2, a la que ha tenido acceso Efe, impone un año de cárcel a las arquitectas M.O.S.Y. y M.B.F., y absuelve a otros dos procesados: el aparejador J.G.M. y el administrador de la Comunidad de Bienes propietaria del solar, J.L.C.R..

Las arquitectas, según el fallo, incurrieron en un delito de homicidio por imprudencia profesional grave al decidir conservar la fachada del edificio y utilizarla "como elemento portante, es decir, como soporte de los forjados y cubiertas de las tres plantas proyectadas".

Para ello, consideraron que se trataba de un muro de ladrillo macizo, y no de ladrillo y argamasa, como realmente era, y descartaron "realizar un estudio sobre la capacidad de carga del mismo, al asignarle en el proyecto la resistencia mínima de este elemento constructivo para el caso de haber sido ejecutado como de ladrillo macizo".

Añade el juez que una vez desmontados los forjados y las cubiertas, se procedió a la instalación de un andamio que debía permitir trabajar a los obreros, así como sostener el muro ante un posible vuelco, "aunque para su diseño no se efectuaron cálculos concretos relativos a ese riesgo" y el andamio finalmente colocado fue "una modificación del previsto en el Plan de Seguridad".

La fachada se derrumbó por colapso y "por falta de capacidad autoportante" a las 17:25 horas del 6 de abril de 1999, en el momento en el que transitaba por la zona la joven barcelonesa María Teresa Guardia, que falleció por shock traumático por aplastamiento, precisa la sentencia.

El edificio histórico, que databa del siglo XVIII y gozaba de protección parcial, se estaba rehabilitando para construir 24 viviendas, para las que se pensaba realizar toda la parte interior de nueva planta y conservar la totalidad de la fachada y muros de carga.

La sentencia reconoce la atenuante de dilaciones indebidas en la administración de Justicia por los más de diez años que ha tardado el caso en ser sentenciado, en un fallo que impone además a las arquitectas tres años de inhabilitación para el ejercicio de su profesión y el pago de una indemnización de 180.000 euros a los padres de la fallecida, aunque el juez no otorga ninguna indemnización para su hermano pues ambos no convivían.

En el juicio, la arquitecta M.O.S.Y. negó haber cometido ninguna imprudencia y aseguró que el estado de la fachada en sus nueve metros de longitud era "razonablemente bueno", pues no tenía fisuras ni desplomes, las rejas estaban en su sitio, el mortero de los ladrillos estaba en buen estado y en las catas aparecía macizo en su totalidad.

Al juicio, celebrado en abril pasado, asistieron, visiblemente afectados, los padres de la joven que falleció en el siniestro, que era natural de Barcelona.

 

 
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