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EL CALVARIO CULMINA LA RESTAURACIÓN DE SU RETABLO EN LA MAGDALENA PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 27/9/2017

JAVIER COMAS

El Calvario ha culminado la restauración de su retablo de la iglesia de la Magdalena. Unos trabajos que han tenido cuatro meses de duración y que han devuelto todo el brillo de siglos a uno de los grandes retablos del antiguo convento dominico. Con la colocación de las imágenes el 25 de septiembre, habrá culminado la empresa más ambiciosa de esta hermandad en las últimas décadas.

 

Desde julio, un grupo de cuatro restauradores han trabajado en esta obra que alberga a los titulares de la corporación de la Madrugada desde hace 90 años. Carlos Peñuela, Ana Marín, Nieves Álvarez y Teresa González han sido los encargados de recuperar el esplendor de esta obra atribuida a Cristóbal de Guadix en 1707.

Los trabajos, planta a planta
Con labores centradas principalmente en la fijación de la policromía de toda la imaginería, la consolidación de la estructura general y limpieza de barnices oxidados que ocultaban la autenticidad de las piezas; este conjunto que alcanza las medidas de 10,60 x 5 metros vuelve a verse con todo su esplendor.

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Recorriendo parte a parte la obra junto con uno de los responsables de su recuperación, desde el ático puede vislumbrarse una perspectiva colosal del templo junto con una fotografía inédita de los titulares de Montserrat que en estos momentos reciben culto en la nave dela epístola. Situados a más de diez metros de altura y con la imagen del Ángel Custodio como testigo, Peñuela comenta que «la labor más importante desarrollada en esta parte se centra en la consolidación y estructurado de mechinales y puntales que riostran el retablo al muro». Todo un complejo sistema de apoyos de acero inoxidable refuerza el conjunto desde su parte superior; «aquí se han sustituido cogidas que estaban atacadas por insectos xilófagos».

 

Bajando hasta el segundo cuerpo, en el que «nos hemos encontrado con mucha suciedad, acumulación de barnices y una goma laca de protección antigua que tenía todo el retablo oculto»; el majestuoso conjunto formado por la Virgen del Rosario junto a Santa Rosa de Lima y Santo Domingo de Guzmán resplandece tras la recuperación de «un maravilloso estofado equivalente al de las imágenes del retablo de la Santa Caridad», realizado por el mismo taller roldanesco.

 

En el primer cuerpo, donde residen las imágenes del Calvario, «se han consolidado estructuralmente las cuatro columnas salomónicas. Se han tenido que 'enchilatar' en muchos puntos y cerradas sus uniones». Los historiadores consultados creen que han sido recolocadas a lo largo de los años desde su posición inicial, «por eso hemos tenido que corregir algunas deformidades que tenían, así como reintegrar muchas faltas que desde abajo se iban a apreciar».

 

En el banco y sotabanco, «donde mejor se aprecia la calidad del oro de extrema calidad utilizado», se encuentra una de las mesas de altar más singulares del barroco sevillano. Rematada con pan de plata y combinada con oro, su limpieza ha sacado a la luz tonalidades «únicas que no se podían apreciar porque estaban ocultas con una capa oscura de barniz». Se cree que no era la original del retablo de 1707.

 

La reja también ha tenido protagonismo en estos trabajos. Una joya dieciochesca que adentra al espectador en el aparato barroco que protege. Nieves Álvarez ha sido la mano que ha devuelto el brillo a este enrejado de «primera calidad». La limpieza de los tres medallones, dos con pinturas simbólicas a los santos de las capilla y el central con el escudo de la cofradía; además del lema que recorre todo el ancho, «ha recuperado este metal pintado al óleo, desincrustándose la suciedad, tanto de forma manual como química». Destaca «lo laboriosa» que ha sido la retirada de la goma laca y el barniz oxidado, ya que «se encontraba muy adherido a la superficie».

Sufragado por la hermandad
El hermano mayor de la cofradía, Javier Muela, se enorgullece de que la hermandad haya sufragado íntegramente estos trabajos «con fondos propios y aportaciones muy generosas de un número de hermanos». Presupuestados en 46.000 €, «era uno de los aspectos más importantes del programa de actuación de la junta de gobierno. Primero había que conservar y restaurar en la medida de lo posible una obra de la magnitud de este retablo y, en segundo lugar, es donde nuestras imágenes están el 95% del año».

El hermano mayor del Calvario, Javier Muela, junto con el equipo de restauradores y el párroco de la Magdalena, Francisco Román / RECHI
El hermano mayor del Calvario, Javier Muela, junto con el equipo de restauradores y el párroco de la Magdalena, Francisco Román / RECHI

Retablo
Proveniente de la orden dominica de la casa de Sevilla y firmado el 22 de marzo de 1707, el retablo fue erigido para dar culto a Santo Domingo de Guzmán. Sus materiales básicos son la madera tallada, dorada y policromada, siguiendo la técnica del templo al huevo y encarnadura al óleo. El programa iconográfico lo completan catorce imágenes de bulto redondo (sin contar las de la cofradía) relacionadas con la orden dominica y seis querubines situados en distintos puntos del conjunto.

Misterio de la Virgen del Rosario con Santa Rosa de Lima y Santo Domingo de Guzmán que preside el retablo del Calvario / M.J.R. RECHI
Misterio de la Virgen del Rosario con Santa Rosa de Lima y Santo Domingo de Guzmán que preside el retablo del Calvario / M.J.R. RECHI

En 1927, los titulares del Calvario ocuparon este lugar, trasladados desde su primera estancia en la iglesia: la capilla ocupada actualmente por la Virgen de la Antigua. La última intervención datada es de 1992, año en el que la iglesia fue sede de la Expo 92.

 
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