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EL " HOSPITALARIO", SUELO VATICANO EN PLENO CORAZÓN DE UTRERA PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 20/11/2017

ALBERTO FLORES

Ocupa una manzana completa en pleno centro de Utrera, tiene más de cinco siglos de antigüedad, sus instalaciones han albergado todo tipo de usos, pero realmente pocos utreranos conocen los detalles de una de las instituciones más peculiares de la localidad: el Hospital de la Santa Resurrección. Un mundo por descubrir que a partir de ahora va a poder ser investigado y contemplado en profundidad ya que el Ayuntamiento de Utrera ha anunciado que ha alcanzado un acuerdo con esta entidad para que pueda abrir sus puertas al turismo.

El «Hospitalito», como es conocido en la localidad, sigue los pasos que ya se han dado anteriormente con la reapertura del Castillo y la casa palacio que da cobijo al Ayuntamiento de Utrera con el objetivo claro de potenciar la llegada de turistas que quieran conocer el rico patrimonio histórico con el que cuenta Utrera. En este sentido la delegada de Turismo, Carmen Cabra (PSOE), ha explicado que «seguimos en nuestro empeño de poner más recursos turísticos visitables para todo aquel que quiera conocer el patrimonio y la historia de Utrera». La entrada es gratuita y todos los interesados podrán contar con la asistencia de personal de información que les ayuden a conocer los secretos del edificio. El horario será de martes a viernes 10.30 a 14.00 horas, y sábados, domingos y festivos de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas.

El Hospital de la Santa Resurrección de Utrera fue fundado por Catalina de Perea en el año 1505, contando desde 1514 con una característica que lo ha diferenciado de cualquier otra instituciones en toda la provincia; nada más y nada menos que una bula papal, por lo que sus estatutos y su modo de funcionamiento han dependido siempre directamente de El Vaticano. En cierta forma es un trocito de suelo de la Santa Sede en pleno centro de Utrera, que ha mantenido siempre su independencia, escapando siempre de los intereses que a lo largo de la historia han mostrado numerosos gobernantes, así como de impuestos y todo tipo de diezmos. Para gestionar la institución se fundó la denominada Hermandad de la Santa Resurrección, una corporación de carácter casi gremial que ha sido en los últimos siglos la responsable de regir los designios de la institución y que todavía hoy pervive, aunque de una manera prácticamente simbólica. 

 

El edificio ha albergado en estos más de cinco siglos de historia todo tipo de usos, destacando en un primer momento su importancia como albergue y hospital para peregrinos, caminantes y enfermos. Este fue el uso que Catalina de Perea dejó escrito en su testamento que debería tener siempre dicha institución, algo que ocurría en 1522. A lo largo de todo el siglo XVII se consolida su uso como hospital, siendo de vital importancia la asistencia que ofreció a la localidad a lo largo de las sucesivas epidemias de peste que sufrieron los utreranos que dejaron seriamente diezmada a la población.

De manera más reciente, a lo largo del siglo XX estuvo atendido por las religiosas de Las Hijas de la Caridad, quiénes fueron las responsables del uso más famoso que ha tenido el edificio, ya que se erigió en el lugar donde nacían los niños en Utrera. Hasta 1977 nacieron dentro de estos históricos muros más de 13.000 utreranos, mientras que posteriormente se convirtió en una residencia gratuita para ancianos. Con el avance de los tiempos la institución se adaptó a la modernidad convirtiéndose en una fundación, que ha tratado de no perder el servicio de asistencia y solidaridad con el que fue creada en pleno siglo XVI.

Al margen de su rica historia, que está llena de luchas en las que el Hospitalito salió victorioso de injerencias externas, todo el complejo presenta interesantes elementos artísticos que bien merecen una visita. El edificio cuenta con una preciosa capilla y varios patios de singular belleza. En el acceso al patio principal es posible observar una galería con un pilar tipo mudéjar del siglo XVI mientras que es también muy valiosa la carpintería de sus puertas. Otra de las estancias valiosas con las que cuenta el monumento son los denominados «dormitorios de ancianos», una gran nave cubierta por bóvedas de cañón con falsos lunetos.

Después de años en los que sus instalaciones y su historia solo han podido conocer a través de visitas concertadas, el «Hospitalito» se convierte ahora en un atractivo más de la oferta turística de Utrera, sin lugar a dudas uno de los lugares de la localidad que cuenta con una historia más rica y desconocida. 

 

 
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