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EL NUEVO MERCADO DE LA CARNE EXHIBIRÁ LOS RESTOS DEL MATADERO DE SIGLO XV PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 26/12/2017

ALBERTO GARCIA REYES

La Puerta de la Carne de Sevilla no fue bautizada con ese nombre en el siglo XX, como mucha gente piensa, con motivo de la construcción del mercado de abastos racionalista que diseñaron en 1929 los arquitectos Gabriel Lupiáñez Gely y Aurelio Gómez Millán. Esa denominación tiene su origen en el siglo XV, concretamente tres años antes del Descubrimiento de América. Los Reyes Católicos mandaron construir un matadero por esa zona en 1489 que fue demolido en 1914, fecha en la que se trasladó a la Ronda del Tamarguillo, donde hoy están el Colegio Ortiz de Zúñiga y el Conservatorio de Música. Todo eso se sabía, pero apenas existían datos concretos sobre la fisonomía de aquel matadero municipal. Cuando la piqueta se lo llevó por delante, aquel edificio histórico de la ciudad quedó sepultado en el olvido. Hasta que hace unos meses aparecieron unos pilares durante las catas arqueológicas que se están llevando a cabo para reconstruir el mercado y convertirlo en centro gastronómico, cultural y de ocio. El arqueólogo que dirige los trabajos, Álvaro Jiménez Sancho, comenzó entonces un estudio riguroso de estos vestigios que ha permitido conocer en profundidad todos los detalles del antiguo matadero, cuyos restos serán conservados y expuestos en el nuevo proyecto.

La investigación desarrollada por Jiménez se ha servido de toda la documentación que existía acerca del inmueble en el siglo XVIII, cuando el matadero era un centro de gran actividad relacionado con la tauromaquia. Sobre este asunto hay numerosos documentos que han permitido hacer una recreación sobre plano y a partir de ella excavar. Los resultados son sorprendentes. Todo lo previsto se ha confirmado. Además, ha aparecido un plano de 1874 en el Archivo Municipal que ha permitido reconocer la planta del edificio e identificar las distintas reformas que los restos muestran, sobre las que se ha reconstruido la evolución del matadero.

El informe arqueológico, al que ha tenido acceso este periódico, confirma todas las teorías que en su momento publicó Collantes de Terán, quien defendió que a finales del siglo XV se produjo una extraordinaria transformación urbanística de Sevilla gracias a la construcción de distintos mercados. En aquellas fechas se trasladaron las Pescaderías de la Plaza de San Francisco a las Atarazanas y se construyeron numerosas carnicerías alrededor de la Plaza del Salvador, pero la gran revolución de aquel tiempo fue la construcción de un nuevo matadero fuera de la antigua judería. El de la Puerta de la Carne.

 

El informe firmado por Jiménez Sancho detalla que el 17 de febrero de 2016 se realizaron tres calicatas en el interior del antiguo Mercado para reconocer la cimentación preexistente a cargo de la empresaEdartec Consultoría Geotécnica, como había requerido la Gerencia de Urbanismo. En esta primera intervención «no pudimos identificar las estructuras del matadero por haber planteado las calicatas pegadas a la cimentación de los pilares», sostiene el arqueólogo. Sin embargo, durante la primera fase de intervención arqueológica preventiva, que comenzó el 17 de marzo de este año, se actuó sobre 371 metros cuadrados a cuatro metros de profundidad. Y eso sí permitió «señalar con claridad los restos encontrados y la gran cantidad de información histórica recuperada». Aparecieron los «muros y pavimentos en toda la mitad norte del área central», lo que implicó «la decisión de desenterrar las estructuras hasta delimitar la extensión del edificio». Y ahí apareció otra sorpresa. En el rincón suroeste, a una cota de 3,5 metros de profundidad, se detectó «la existencia de un contexto constructivo almohade», por lo que se excavó «hasta alcanzar la cota superior de las estructuras andalusíes». Y a todo ello se ha llegado gracias a la afición a los toros de Sevilla: «El estudio de la abundante iconografía del matadero sobre todo desde el siglo XVIII con la tauromaquia como argumento, nos ha sido de gran utilidad». Es decir, los arqueólogos se han guiado por los lienzos, dibujos y grabados de la época en los que se representa los toros muertos tras la lidia preparados para ser despiezados. Los pintores de aquel tiempo recrearon el edificio con fidelidad, según han demostrado las actuales labores científicas.

Continuar con la excavación arqueológica

Todo ello ha permitido a los expertos emitir varias conclusiones definitivas. La primera es que «en contra de las hipótesis iniciales, las estructuras del matadero desde su fundación se conservan de tal manera que es posible la compresión espacial del mismo». Como consecuencia, el director del proyecto propone «continuar con la excavación arqueológica, no un mero seguimiento, hasta registrar las estructuras del matadero que se conserven en el resto del edificio y que a día de hoy conocemos perfectamente su localización». No obstante, ya se ha aprobado la conservación de un tramo de seis metros del muro de la fachada sur y varios pilares de la fachada norte con la intención de que el público que asista al futuro mercado pueda ver los vestigios que explican por qué este lugar de la ciudad se denomina Puerta de la Carne desde los tiempos de los Reyes Católicos.

 
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