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2018

SEVILLA DESENTERRARÁ SUS ORÍGENES EN 2018 PDF Imprimir E-mail

CORREO DE ANDALUCÍA / 8/1/2018

IÑAKI ALONSO

El origen más primitivo de la antigua Híspalis, escondido a cinco metros bajo tierra del Patio de Banderas, sigue siendo un misterio solo desvelado a un puñado de elegidos, sobre todo investigadores, que han podido acceder a una mínima sala de apenas 150 metros cuadrados que da una resumida –pero también escueta– idea del valor de los vestigios fenicios, romanos, visigodos, árabes y cristianos hallados por los arqueólogos hace la friolera de nueve años en este céntrico lugar a las puertas del Alcázar.

La falta de fondos durante la crisis hizo no sólo desistir del proyecto para hacer visitable, a modo de centro de interpretación, la cripta arqueológica, cuyo coste se disparaba por encima de los tres millones, sino que se decidió, en 2014, enterrar de manera provisional lo descubierto para preservarlo. Tras cuatro años de espera, el Real Alcázar le va a meter mano definitivamente al llamado origen de la ciudad. El Consejo del Patronato aprobó a finales de año el proyecto para hacer visitable la cripta bajo el Patio de Banderas, usando parte de los 15 millones que tiene de superávit acumulado el monumento. De hecho, la idea del gobierno pasa por retomar el proyecto de la cripta arqueológica en 2018. Así se recoge en el proyecto de presupuestos del Real Alcázar para 2018, en el que se concreta una inversión de «tres millones de euros» del «remanente de tesorería existente» con el que se elaborará el proyecto y se procederá a la apertura.

El planteamiento de habilitar una cripta se ideó para poner en valor los resultados de la investigación sobre el yacimiento arqueológico de 400 metros cuadrados, cuyos restos son prueba palpable del pasado de la ciudad desde los primeros colonizadores de final de la Edad de Bronce hasta el inicio de las obras del Alcázar, allá por el siglo X. Hasta ahora, únicamente se ha habilitado un pequeño espacio expositivo y de muestreo de 150 metros cuadrados y cuyas visitas están limitadas a investigadores y eventos concretos.

Para desbloquear esta iniciativa, ha hecho falta realizar un estudio de sostenibilidad económica, donde se establece una serie de números para que la inversión no lastre las cuentas del Alcázar.

Así, se parte de la base del proyecto básico de la cripta firmado por Francisco Reina en 2012, que requiere de una intervención por un valor de 3,7 millones, de los cuáles la mitad es para obra pura y dura, un 17 por ciento para museografía y un 13 por ciento para trabajos arqueológicos.

Así, para hacer sostenible este inmueble, se calcula un aforo de 80 a 90 personas y un periodo medio de la visita de, como mucho, media hora. Eso establece una capacidad máxima de la cripta de entre 1.200 y 1.360 visitantes diarios, dependiendo de si es temporada alta o baja. El estudio recoge que el precio de acceso a la cripta debería ser de tres euros –lo que elevaría la entrada al conjunto completo del Alcázar a 12,5 euros–. Para ese precio se han analizado las tarifas de una treintena de monumentos de toda Europa, como los palacios de Versalles o Buckingham, El Pardo, la catedral de Colonia o la Sagrada Familia de Barcelona. También se han analizado dos modelos de gestión: directo –el Patronato– e indirecto a través de un canon a una empresa externa. El tiempo de recuperación en ambos caso oscila en torno a los 14 años.

El origen más primitivo de la antigua Híspalis, escondido a cinco metros bajo tierra del Patio de Banderas, sigue siendo un misterio solo desvelado a un puñado de elegidos, sobre todo investigadores, que han podido acceder a una mínima sala de apenas 150 metros cuadrados que da una resumida –pero también escueta– idea del valor de los vestigios fenicios, romanos, visigodos, árabes y cristianos hallados por los arqueólogos hace la friolera de nueve años en este céntrico lugar a las puertas del Alcázar.

La falta de fondos durante la crisis hizo no sólo desistir del proyecto para hacer visitable, a modo de centro de interpretación, la cripta arqueológica, cuyo coste se disparaba por encima de los tres millones, sino que se decidió, en 2014, enterrar de manera provisional lo descubierto para preservarlo. Tras cuatro años de espera, el Real Alcázar le va a meter mano definitivamente al llamado origen de la ciudad. El Consejo del Patronato aprobó a finales de año el proyecto para hacer visitable la cripta bajo el Patio de Banderas, usando parte de los 15 millones que tiene de superávit acumulado el monumento. De hecho, la idea del gobierno pasa por retomar el proyecto de la cripta arqueológica en 2018. Así se recoge en el proyecto de presupuestos del Real Alcázar para 2018, en el que se concreta una inversión de «tres millones de euros» del «remanente de tesorería existente» con el que se elaborará el proyecto y se procederá a la apertura.

El planteamiento de habilitar una cripta se ideó para poner en valor los resultados de la investigación sobre el yacimiento arqueológico de 400 metros cuadrados, cuyos restos son prueba palpable del pasado de la ciudad desde los primeros colonizadores de final de la Edad de Bronce hasta el inicio de las obras del Alcázar, allá por el siglo X.Hasta ahora, únicamente se ha habilitado un pequeño espacio expositivo y de muestreo de 150 metros cuadrados y cuyas visitas están limitadas a investigadores y eventos concretos.

Para desbloquear esta iniciativa, ha hecho falta realizar un estudio de sostenibilidad económica, donde se establece una serie de números para que la inversión no lastre las cuentas del Alcázar.

Así, se parte de la base del proyecto básico de la cripta firmado por Francisco Reina en 2012, que requiere de una intervención por un valor de 3,7 millones, de los cuáles la mitad es para obra pura y dura, un 17 por ciento para museografía y un 13 por ciento para trabajos arqueológicos.

Así, para hacer sostenible este inmueble, se calcula un aforo de 80 a 90 personas y un periodo medio de la visita de, como mucho, media hora. Eso establece una capacidad máxima de la cripta de entre 1.200 y 1.360 visitantes diarios, dependiendo de si es temporada alta o baja. El estudio recoge que el precio de acceso a la cripta debería ser de tres euros –lo que elevaría la entrada al conjunto completo del Alcázar a 12,5 euros–. Para ese precio se han analizado las tarifas de una treintena de monumentos de toda Europa, como los palacios de Versalles o Buckingham, El Pardo, la catedral de Colonia o la Sagrada Familia de Barcelona. También se han analizado dos modelos de gestión: directo –el Patronato– e indirecto a través de un canon a una empresa externa. El tiempo de recuperación en ambos caso oscila en torno a los 14 años

 
 
 
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