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Mar

14

Jul

2009

Varios chabolistas reintentan sin éxito volver a las tres mil PDF Imprimir E-mail
A pesar de la amenaza del ojo por ojo de la ley gitana, varias de las familias chabolistas exiliadas forzosamente del Polígono Sur, por la muerte de un joven en una reyerta, reintentaron en la madrugada del viernes al sábado regresar a sus pisos de las Tres Mil Viviendas pero, según el relato de los afectados, fueron recibidos a tiros por el clan rival, lo que les obligó a volver a dormir a la orilla del Guadalquivir: unos junto a la Recua y otros bajo el puente de Hierro de San Juan.

También de estas zona fueron conminados a marcharse ayer por la mañana por indicaciones de la Policía.

Según una de las familias que se arriesgaron a ir a los pisos que ocupaban desde hace años en el Polígono Sur, sobre las dos de la madrugada los disparos impactaron contra la furgoneta de un familiar de los chabolistas que reside en la zona de los bloques colorados de la Barriada Murillo y el tiroteo procedía de la zona junto a la iglesia de Jesús Obrero. Los afectados sostienen que el clan rival dirigió contra ellos las balas, pero erró de tal forma que los cuatro o cinco disparos fueron a parar a la carrocería de la citada furgoneta.

La Policía Nacional, sin embargo, sólo confirmó ayer a este periódico que en la madrugada del sábado se oyeron "detonaciones al aire" en la zona de las Tres Mil, que no hubo heridos ni víctimas y que, a falta de que concluya la investigación iniciada, en su opinión el incidente carece de relación con el enfrentamiento entre las familias por la muerte del joven en la primavera pasada.

Según uno de los representantes vecinales del Polígono Sur (Rafael Pertegal, de la zona más deprimida conocida como Las Vegas), en los bloques amarillos de las Tres Mil Viviendas -el barrio anexo- los vecinos vieron de madrugada a un grupo de los chabolistas exiliados y añadió que también le consta que hubo un tiroteo en los pisos colorados, pero parece que sin relación con los chabolistas, dijo en la misma línea que la versión policial.

La desesperación de las familias exiliadas es máxima porque los echan del Polígono Sur y de los lugares donde intentan asentarse hasta que en septiembre la consejería de Vivienda de la Junta tome una decisión sobre los pisos que ocupaban. "Ya no tenemos ni ganas de hablar. Estamos agotados y agobiados", confesaba ayer Aurora, una de las mujeres exiliadas. Los afectados reclaman una vivenda digna en cualquier barrio de Sevilla y que los repartan por la ciudad para que no vuelvan a pagar todos si hay algún enfrentamiento. "Las 41 familias estamos pagando por uno. Esto no puede ser. Nos van a obligar a volver a las Tres Mil de cualquier manera aunque nos maten; total si ya vamos a morir de todas formas", añadía el portavoz de otra familia, que prefiere ocultar su nombre. Este padre de familia opina que el clan rival, aparte de querer vengar la muerte del joven, quiere desterrarlos para siempre de las Tres Mil. "Ellos como tienen pistolas, drogas y poder se quieren apoderar del barrio. Les molestamos porque rechazamos que vendieran droga en nuestros pisos y ahora venden lo que quieren".
 
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