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2018

SOBRE EL SENTIDO COMÚN, LA RESPONSABILIDAD Y EL INTERÉS GENERAL PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 12/2/2018

DANIEL GONZALEZ ROJAS

El proceso iniciado por el gobierno de Juan Espadas (PSOE) para sacar adelante el presupuesto -el tercero de su mandato- que tendrá la ciudad en 2018 arroja en su recta final un resultado muy decepcionante y sombrío para los intereses de la clase trabajadora y las capas populares de Sevilla.

El alcalde que, gracias a los votos favorables de IU y Participa Sevilla, asumió el bastón de mando enarbolando un esperanzador discurso de cambio -tras cuatro años nefastos de Partido Popular al frente del Ayuntamiento-, parece certificar en este envite su giro a la derecha y su renuncia definitiva a construir una ciudad con más justicia social, más sostenible y con menos desigualdades.

Desde IU ya veníamos advirtiendo que lo sucedido con la ejecución de los dos anteriores presupuestos no nos ofrecía ninguna confianza y que nuestro voto en el Pleno estaría condicionado, como no podía ser de otra manera, por los numerosos incumplimientos (cerca del 70%) de las enmiendas que nuestra fuerza política logró incluir, con mucho esfuerzo y trabajo, en las cuentas de 2016 y 2017.

Ahora Espadas, curiosamente, promete todas las inversiones que no ha realizado hasta la fecha y pide a los cuatro vientos "responsabilidad" a los grupos de la oposición para que apoyen como sea su presupuesto. ¡Como si el simple hecho de plasmarlas en el papel implicasen su cumplimiento inmediato!

Llegados a este punto cabría preguntarse si al alcalde le queda credibilidad a estas alturas y si está en condiciones de exigir de esa forma, a la vista de los antecedentes. En IU, desde luego, seguimos esperando que algún día se lleven a cabo nuestras propuestas aprobadas que iban destinadas a mejorar la vida de la gente con políticas de inserción laboral, medidas en favor de la vivienda, el bienestar social o la movilidad sostenible, y con más inversiones en barrios, colegios, polígonos industriales o mercados.

Apela también Espadas al "interés general" y al "sentido común" para intentar recabar el respaldo a sus cuentas. Pero, ¿qué tipo de autoridad tiene para hablar de ese modo quien, en casi tres años, no ha sido capaz de impulsar iniciativas de calado dirigidas a fomentar el empleo o la salud laboral; ni ha plantado cara a los desahucios y la emergencia habitacional; ni ha reforzado las políticas sociales en una ciudad con los barrios más pobres del país; ni ha puesto en marcha un plan integral de movilidad; ni ha hecho frente a las deficiencias existentes en la conservación del arbolado o la limpieza de los viarios...?

En IU nos preguntamos también: ¿Cómo llamamos al desmantelamiento de lo público y a las privatizaciones de los servicios municipales emprendidas por Espadas hasta ahora? ¿O cómo denominamos al incumplimiento permanente por parte del PSOE del marco político de investidura firmado con IU, de las mociones que se aprueban en el Pleno, de los compromisos adquiridos con la plantilla municipal, con los vecinos en las Juntas Municipales de Distrito...? ¿Lo llamamos altura de miras, tal vez? ¿Ejercicio de responsabilidad? ¿Defensa del interés general?.

El debate de los presupuestos de 2018 se presentaba como una oportunidad para cambiar el rumbo errático del gobierno de Espadas, para empezar a dar respuesta de una vez, desde el ámbito municipal, a las demandas de pan, trabajo y techo de la población sevillana, para contribuir al rescate de la mayoría social. Pero el alcalde no tardó en echar un jarro de agua fría a esta posibilidad, al correr a firmar con Ciudadanos un acuerdo presupuestario que merma la capacidad inversora del Ayuntamiento y que prioriza las inversiones en unos barrios muy específicos de la ciudad frente a otros que arrastran grandes necesidades y muchos años de olvido. Todo muy progresista, todo muy de izquierdas.

Si a eso añadimos que el gobierno del PSOE ha perdido más de un mes intentando negociar otro acuerdo presupuestario con el PP (¡una vía que aún no ha descartado!), pues con el apoyo de Ciudadanos no suma la mayoría suficiente en el Pleno, y que además ha despreciado el grueso de las enmiendas presentadas por IU para caminar hacia una Sevilla con menos desigualdades, la verdad es que se antoja imposible que nuestra fuerza política respalde este año las cuentas de Espadas.

No se trata de "responsabilidad", ni de "sentido común", como se empeña en proclamar el alcalde. Tampoco de una cuestión de "lealtad a Sevilla", como sostiene de manera grandilocuente el portavoz de Ciudadanos, Javier Millán, que con un papel de comparsa en este entuerto confunde "utilidad" con "ser utilizado". Se trata, más bien, de coherencia política y de aceptar la democracia. Se trata de no ser cómplice de los engaños, incumplimientos y la venta de humo del gobierno del PSOE.

Llevamos más de dos años y medio reclamando a Espadas que pase de las palabras a los hechos. Recurrir ahora al victimismo, al alarmismo o -lo que es peor- al chantaje para imponer sus presupuestos, a cualquier precio, sólo evidencia la incompetencia y la incapacidad de su gobierno para darle un claro carácter social y de izquierdas a su gestión política. ¡Basta de estafar a los ciudadanos!

 
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