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Mar

21

Jul

2009

El Ayuntamiento reconoció que la Universidad quería apropiarse del Prado PDF Imprimir E-mail
La Universidad introdujo una sugerencia al Avance del PGOU para cambiar el emplazamiento de la biblioteca al actual, de modo que le permitiera convertir los Jardines del Prado en un campus «de facto», para lo que contó con el visto bueno de la Oficina del Plan, donde incluso se reconoció la intención de «apropiarse del espacio del Prado por la comunidad universitaria».
El Avance del PGOU incluía la construcción de una biblioteca universitaria ubicada en los Jardines del Prado, pero en la esquina entre la avenida del CID y Carlos V, de modo que equilibrara la fachada del parque al situarse en línea con el Pabellón de Portugal, al que daría réplica en la otra esquina con un edificio de vidrio con cubiertas invertidas y hasta 5,5 metros bajo rasante.
La Universidad presentó a este Avance una sugerencia para edificar la biblioteca «en el extremo contrario del Prado, cerrando su lado Este y abriéndose a los jardines en toda su fachada», en Diego de Riaño. Con esta modificación la institución académica reconoce que su intención no es otra que «el parque, sin dejar de ser urbano, se incorpore al uso universitario a modo de ampliación del campus».
Esta pretensión busca intereses particulares en detrimento de los generales, según se desprende de las sentencias dictadas por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) en respuesta a los seis recursos presentados por vecinos de Sevilla contra la modificación del PGOU, que permite la construcción de la biblioteca, ahora declarada ilegal.
En la respuesta del Ayuntamiento a la petición que hizo la Universidad para cambiar su ubicación a la actual, la Oficina del Plan reconoce que con esta sugerencia se «fomenta la apropiación del espacio del Prado por la comunidad universitaria», de modo que el Gobierno local no sólo conocía la intención de la Universidad, sino que al aceptar su reclamación le dio el visto bueno.
Ahora se ha pronunciado la Justicia y en las seis sentencias emitidas por el TSJA en los últimos meses se advierte que «tal y como sostenían los recurrentes, la calificación de equipamiento de uso educativo no favorece los intereses generales de la ciudad que supone el parque público, antes al contrario los debilita en un claro retroceso para favorecer intereses educativos universitarios que no pueden primar sobre los generales, máxime cuando los intereses educativos que representa la construcción de la Biblioteca de la Universidad pueden perfectamente satisfacerse con otras opciones discrecionales reconocidas por la Administración, lo que supone la arbitrariedad de la calificación elegida».
El TSJA considera que, con la estimación de los recursos interpuestos por los vecinos, «los intereses educativos no sufren merma en su consideración y planificación, pues la Administración reconoce la existencia de lugares alternativos para la ubicación y edificación de la Biblioteca, con lo cual los intereses que representa la Universidad en modo alguno se perjudicarían».
Ni Universidad ni Ayuntamiento han atendido las recomendaciones judiciales y van a presentar recurso de alzada sobre las sentencias.
 
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