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26

Feb

2018

PISOS TURÍSTICOS EL CENTRO DESPERSONALIZADO PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 4/2/2018

DIEGO. J. GENIZ

Un edificio de la calle Torneo con patio interior. Todas la viviendas se conectan a través de una galería. Isabel Gómez, que lleva diez años residiendo en este bloque, contempla perpleja cómo un inquilino se pasea en calzoncillos y descalzo por las zonas comunes sin pudor alguno. No es la primera vez que esto sucede. Viene ocurriendo con bastante frecuencia. Los paseos en ropa interior, las molestias ocasionadas por fiestas y el quebranto de la normal convivencia se han convertido en el pan nuestro de cada día desde que uno de los apartamentos se utiliza con fin turístico. Lo curioso de esta situación es que quien gestiona dicho arrendamiento no es el propietario del inmueble, sino la persona a la que se lo tiene alquilado, que saca un gran provecho económico del piso sin autorización de su dueño y sin licencia alguna que ampare la actividad.

 

Situaciones de este tipo se han convertido en una constante en el vecindario del centro de Sevilla, especialmente en la zona norte, donde abunda este tipo de alojamientos turísticos, ya sean legales o no. José Luis Cano vive en la calle Jerónimo Hernández, en el entorno de Regina, el denominado nuevo soho de la ciudad, cerca de las setas de la Encarnación. Los dos últimos edificios que se han rehabilitado en esta vía se han adaptado por completo para dar cabida a apartamentos turísticos. "De una calle donde antes se veían a vecinos con carros de la compra hemos pasado a otra donde únicamente nos encontramos a gente con maletas", refiere Cano, quien tiene claro a qué se debe esta transformación: "Los propietarios de los pisos ganan cuatro, cinco y hasta seis veces más si arriendan el inmueble a un visitante ocasional que a un inquilino de larga estancia".

 

Este sevillano ahonda en otro de los efectos colaterales de este fenómeno. La oferta del alquiler convencional comienza a menguar de manera preocupante, pues los arrendadores logran mayor beneficio económico con el uso turístico. "Y ello pese a que alquilar una vivienda a un grupo de turistas conlleva más riesgos respecto a la conservación del inmueble y su mobiliario, un desgaste que se ve compensado con los altos ingresos que se obtienen", destaca este vecino.

Cuando el uso residencial y el turístico han de convivir en un mismo bloque surgen los problemas, de ahí que numerosas comunidades de vecinos estén actualmente planteándose un cambio estatuario para impedir el alojamiento de visitantes ocasionales. Así lo constata Cano: "En nuestro edificio, lo primero que hemos hecho en cuanto se han vendido pisos es preguntar si se van a convertir en apartamentos para turistas. Esta preocupación es común en otros muchos bloques, que ya están modificando los estatutos para impedir ese uso".

El cambio, sin embargo, no supone un trámite fácil. José Feria, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Sevilla, recuerda que dicha modificación requiere de la unanimidad de los propietarios. "En el momento en el que uno se oponga, no se pueden alterar los estatutos", incide Feria, quien explica que conseguir que todos estén de acuerdo en prohibir este tipo de arrendamiento resulta difícil, "pues si en la comunidad hay algún vecino que tiene dos propiedades o que ya cuenta con otra fuera de ese bloque, el veto supone cercernarle la posibilidad de obtener beneficios económicos con el alquiler turístico".

 
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