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Mar

2018

HUELGA DE FLORES EN LOS BALCONES DEL BARRIO DE SANTA CRUZ PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 1/2/2018

PEDRO YBARRA

Ángeles R., «la vecina más estresada del Barrio de Santa Cruz», según ella misma afirma, ha decidido quitar las plantas de la fachada de su vivienda «por la falta de respeto de la gente, los actos incívicos y porque mi casa es asaltada continuamente. Se llevan las plantas, se llevan los visillos, se suben en las ventanas, de la ventana al balcón para hacerse fotos y es que no se puede vivir así», dice.

Muchos no se han dado cuenta todavía, pero los balcones y la azotea de la casa situada enla calle Judería, que tradicionalmente amanecían repletos de flores y es una de las fachadas que más aparecen fotografiadas en las guías y blogs dedicados a la ciudad, desde hace unos meses permanece sin flores debido a la protesta llevada a cabo por Ángeles R.

Los guías me preguntan «por qué he quitado las plantas, y en Navidad solía adornar la fachada, pero este año también me he negado. Me ha costado mucho trabajo no hacerlo, pero lo he hecho. Voy a estar de vacaciones hasta que tomen medidas», afirma.

 

Fue una decisión «que adopté el 29 de agosto, la última vez que se subió una señora por la fachada al balcón para hacerse una fotografía. A las 5 de la tarde tenía a Carmen (la del teatro callejero) corriendo por la calle... me puse en contacto con la empresa y escribí un correo electrónico al Ayuntamiento. Pedí una cita a la defensora del ciudadano y hasta ahora vivo con las carnes abiertas, Estoy en huelga y la mantengo hasta que me hagan caso. He escrito al Ayuntamiento pero no se ha solventado nada», afirma.

La vivienda está habitada por Ángeles y su familia. Trabaja mucho con las plantas, afición que heredó de su madre. «Tengo en los balcones y en la azotea. Dentro de mi casa también tengo muchas plantas por si veo que una se me estropea, enseguida cojo una y la reemplazo, las voy cambiando y reponiendo. En otoño planto mucho geranio y gitanilla, trabajo mucho. Llega el verano y ya no se ponen tan bonitas ni tan verdes y entonces planto jazmín de principe (vincas), porque me duran más que las petunias», Señala.

«Desde los últimos diez años»
Ángeles vive en esa casa «desde siempre. La diferencia ha llegado desde los últimos diez años hasta ahora. No se puede vivir y cada vez se acrecienta más. Los aviones ahora vienen como los autobuses, entiendo que todo el mundo tienen derecho a viajar, pero hay que lograr un equilibrio entre el turismo y los vecinos. Es deprimente escuchar la explicaciones que dan los guías «no preparados» el problema de dar informaciones falsas o incorrectas es que los bulos se transmiten de forma oral, tergiversando la Historia y faltando a la verdad. No resulta agradable que se inventen que junto a tu casa hay un fantasma», añade

Algunas pruebas de Gymkanas son ridiculizando a personajes andaluces. Algunos «conductores de grupos no preparados» dan sus explicaciones imitando y mofándose de defectos físicos de personajes históricos... «es el estrés acumulativo desencandenante de una lucha constante por lograr el equilibrio entre la vida normal del vecindario y un barrio que está puesto exclusivamente al servicio y disposición del turismo», dice.

«El Año de Cervantes ha sido horrible»
«Mi protesta no es contra el turismo, sino contra las empresas que hacen el teatro en la calle, que explotan el Barrio de Santa Cruz de mala forma. Son los buitres del Barrio porque no se dan cuenta de que para que ellos hagan un negocio los vecinos tenemos que padecerlo. Tengo mi familia y mi derecho a la salud prevalece ante su derecho del lucro», señala.

«Donde habiten familias no deben hacer teatro callejero en los que se mofan de los personajes históricos». «Pedí que si el año pasado estaba todo esto lleno de Cervantes, que el dinero que se iban a gastar en tanto Murillo se lo gastasen en exposiciones o teatros buenos, y por el momento parece que he han hecho caso», afirma.


«Lo único que quiero es que las empresas que hacen teatro y gymkanas, que se vayan a especios más amplios y sin vecinos, así podrían desarrollar sus espectáculos sin molestar a nadie. Es un turismo que no compra ni consume. Son convenciones de empleados de empresas que vienen a desestresarse y conseguir un premio, que es un viaje. Traen 20 grupos corriendo por todo el barrio, zamarreando plantas, invadiendo parterres y tienes que salir para pedir que se bajen de tu ventana. Hay empresas que trabajan con colegios. Una cosa es que pasen los niños con su algarabía habitual y otra que vengan cincuenta clases cantando el cumpleaño feliz en la puerta de tu casa». Mientras que no lo hagan en mi calle y nos dejen tranquilos. Detrás de cada ventana hay una familia, no son casas deshabitadas.

«No pido cosas que no sean reales. Pido que la gente de teatro, gymkana se vayan a hacerlo a otro sitio. Y lo de las despedidas de solteros es caso aparte. Pido que me respeten. Lo que quiero es prevenir el Año Murillo ¿Sabes lo que es una Carmen siendo perseguida por el sargento todos los días? La Asociación de Vecinos se ha preocupado por mi caso, de hecho saben la razón por la que ahora no tengo flores en los balcones», añade.

Ángeles R. critica que los políticos «le han dado las gracias a los hoteleros, a los de los restaurantes, a los guías, a todo al que trabaja con el turismo, pero de los vecinos no se han acordado. Le pedí que reflexionaran y les dí las gracias en persona porque había sobrevivido al Año Cervantes». Piensa que se debe valorar detrás de las ventanas en las que viven familias, «es un barrio habitado, no un parque temático ni un barrio de pandereta», añade.


Le pedí a Turismo que los grupos tuviesen la obligación de llevar los audioguía inalámbricos, porque quitan un montón de contaminación acústica. Reconoce también que la Judería es una calle con gran tráfico de personas, «el paso de las bicicletas ya ha mejorado, ahora se bajan los grupos de la bici cuando pasan por la Judería. Los de dos ruedas electricos pasan menos ahora también», añade.

Los reportajes de primeras comuniones y fotógrafos de preboda, boda y postboda han hecho que ponga un cartel en su fachada para que no la ensucien con los pies al hacer las fotos. «Las de pre boda son las más terribles porque acuden los novios y todos sus amigos», añade.

A todo lo anterior se une que hace unos años, con el cambio de rotulación de la calle Judería, al ponerla sobre su fachada, cuando vienen los equipos alemanes a la ciudad se orinan en la ventana y la puerta. «Por eso he tenido que poner en la ventana un refuerzo para que no entre dentro de la vivienda. Hay mucha gente que no está bien, incluso escupen por xenofobia en mi fachada», afirma.

 
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