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2018

LA GUARDERÍA DE LOS JARDINES DE MURILLO ABRE POR FIN TRAS DOS MESES PDF Imprimir E-mail

CORREO DE ANDALUCÍA / 26/4/2018

HORACIO RAYA

Desde que el temporal de lluvia y viento arreciara el pasado 28 de febrero, hace ya casi dos meses, las 69 familias con niños matriculados en el Centro de Educación Infantil María Inmaculada, ubicado en los Jardines de Murillo, han vivido una auténtica odisea por culpa del cierre del centro, intermitente desde esa fecha y definitivo desde el pasado día 12, cuando un vendaval descolgó varias ramas de los dos ficus e incluso una farola en las zonas colindantes a la guardería.

Una situación que tenía a los padres y al personal del centro «desesperados» y a la que se puso fin en la tarde de este miércoles, cuando operarios de Parques y Jardines y de los Bomberosprocedieron al reclamado saneamiento de los árboles que hacían peligrar la seguridad de los niños y de todos los viandantes que circularan por los jardines, que abrieron por la tarde.

La situación había llegado a tal punto de angustia que el consejo escolar del centro, reunido el pasado viernes, redactó un escrito dirigido al alcalde Juan Espadas exponiendo el problema y reclamando una solución urgente dado que el recinto permanecía clausurado desde el día 12 en espera de unos trabajos de poda en altura que sólo podían realizar efectivos de Bomberos ya que era el único área municipal que disponía de una plataforma adecuada para efectuar este tipo de labores.

«Desde el jueves antes de Feria tenemos el informe de un técnico de Parques y Jardines pero no terminan de venir a podar los ficus», señalaba por la mañana Leticia Moreno, una de las madres afectadas, que relataba la odisea: «Desde finales de febrero el parque ha abierto sólo de forma intermitente, dos días sí y uno no, y así varias veces. Eso era algo lógico por las alertas amarillas, pero desde el día 12 está cerrado y pensamos que ha habido cierta dejadez».

MUCHOS INCONVENIENTES

Las familias refieren los inconvenientes que les ha causado este cierre: «Hemos tenido que tirar de abuelos o pagar canguros, con lo que hemos invertido un dinero extra» al margen de la mensualidad, que en algunos casos asciende hasta 280 euros «y no nos están ofreciendo el servicio». Esta madre, que lleva ocho años en el centro, al que ha llevado a sus dos hijos anteriores, expone que «hace falta una solución para el futuro, porque esto no puede seguir así. Otros años ha cerrado la guardería tres veces esporádicas, pero lo de este año ha sido terrible».

 
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