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MUERE EUGENIO HERNÁNDEZ, EL PÁRROCO DE LA IGLESIA DE SANTA ANA PDF Imprimir E-mail
Iglesia de Santa Ana

DIARIO DE SEVILLA / 28/5/2018

FRANCISCO CORREAT

Triana está de luto. Este sábado falleció su párroco de Santa Ana, Eugenio Hernández (Los Santos de Maimona, Badajoz, 1952-Sevilla, 2018). Murió de una larga enfermedad en el mismo Hospital Infanta Luisa a cuya Fundación pertenecía. El reloj de las agendas se detuvo en Triana para llorar y recordar a un cura joven. "Ya empiezo a cobrar del Estado", le dijo cuando cumplió 65 años a su amigo y compañero de seminario Manuel Cotrino, que también lo acompañó cuando el cardenal Carlos Amigo Vallejo los los envió a ambos a Roma.

Vino muy joven desde su pueblo extremeño para entrar en el Seminario. Se ordenó sacerdote el 4 de agosto de 1979. Es de la quinta de los curas que salieron en los inicios del pontificado de Juan Pablo II. Su primer destino como párroco fue en Peñaflor, el pueblo sevillano donde se casó Blas Infante. Allí empezó a dar clases de Religión, tarea docente y espiritual que después desarrolló en Sevilla en los institutos Murillo y Herrera.

 

Antes de llegar a la parroquia de Santa Ana como párroco y arcipreste de Triana, pasó por Fuentes de Andalucía y la iglesia de San Sebastián, barrio del Porvenir. Llevó la batuta en el mismo Seminario donde había estudiado, primero como vicerrector y después como rector. "Ha formado a más de doscientos curas, un 80% del clero diocesano de Sevilla", dice Cotrino.

Siempre gozó de la confianza y la amistad de Amigo Vallejo, que lo nombró primero canónigo y después canónigo penitenciario, el que lo representaba en el sacramento de la penitencia en los casos especiales de confesión.

Lo recuerdan como un hombre entregado a la Iglesia y a sus feligreses. "Con esa espiritulidad franciscana que siempre le caracterizó", dice Cotrino, "era lo que llamaríamos un ecologista, un amante de la naturaleza y de los animales". Estando en el Seminario, cuando estaba en San Telmo, reservó una habitación para criar pájaros de colores. En Triana vivía en un piso con una terraza llena de flores que él mismo cuidaba. Siempre tuvo gatos y últimamente un perro, que regaló cuando empezó a presentir el final.

No va a ser un lunes cualquiera en Triana. Muchos trianeros cruzarán el puente para asistir al funeral en la Catedral, a la misa coral que se le hace a todos los canónigos. La hermandad de Madre de Dios del Rosario ha suspendido el besamanos. También se han pospuesto la toma de posesión de la nueva junta de gobierno del Carmen de Santa Ana de la que era director espiritual y la presentación de la revista del Corpus Chico en el distrito. Se implicó en el Año Jubilar de Santa Ana y en las mejoras de la iglesia más antigua de Sevilla.

 
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