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17

Oct

2018

El restaurado retablo mayor de San Andrés, al detalle PDF Imprimir E-mail

PASIÓN EN SEVILLA ABC-J.M.R.RECHI-29.08.2018

La parroquia de San Andrés ha llevado a cabo durante los meses de verano la restauración de su retablo mayor, gracias a la ayuda de la Archidiócesis de Sevilla, en un proyecto conjunto con la Universidad de Sevilla, tras el visto bueno por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Unos trabajos que han devuelto el máximo esplendor de una obra cumbre de la primera mitad del siglo XVIII en este templo declarado Bien de Intéres Cultural.

Proyecto
A principios del tiempo estival se iniciaba la intervención del retablo mayor de San Andrés, en unas campañas realizadas en este tiempo en las que han participado un total de 13 estudiantes en prácticas. Estos alumnos pertenecen a los últimos cursos del Grado en Conservación y Restauración, cubriendo unas plazas formativas extracurriculares, mediante un convenio entre el Arzobispado y la Universidad de Sevilla. Estas prácticas extracurriculares complementan la formación del alumno y genera un beneficio para la recuperación y puesta en valor del patrimonio eclesial.

En esta ocasión, y tras las buenas experiencias realizadas con la intervenciones efectuadas en los últimos años por ejemplo en la parroquia de Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía o el altar mayor de la parroquia de San Lorenzo de Sevilla entre otros, han vuelto a ser tutorizadas por el Licenciado en Bellas Artes con especialidad en Conservación y Restauración, Agustín Martín de Soto y Antonio Gamero. Además, se ha sumado al proyecto el delegado de Patrimonio, Antonio Rodríguez Babío, encargado de la coordinación de esta importante restauración. Por quinto año consecutivo, la Delegación de Patrimonio organiza esta campaña de verano para conservar el patrimonio de la Archidiócesis.

Retablo
Este retablo pertenece a la primera mitad del siglo XVIII, obra confeccionada por Felipe Fernández del Castillo y Benito Hita del Castillo. Formado por un banco, un primer cuerpo separado por tres calles con columnas donde se aprecian las esculturas policromadas de los Santos Pedro y Pablo a cada lateral, mientras que en el centro figura una imagen de la Inmaculada Concepción, perteneciente a Jerónimo Hernández en el siglo XVI, en concreto en 1570.

En la parte superior hay una hornacina tipo manifestador donde está la imagen de San Andrés, el Santo que da nombre a esta parroquia, mientras que en el ático, las separaciones está hechas a través de pilastras, con las imágenes de un santo sacerdote, San Juan Bautista y Santa Bárbara en el remate más alto.

Estado de conservación
El deterioro de las piezas han sido debido a la acumulación de hollín, grasas, restos de cera, falta de mantenimiento, la acumulación de polvo, las últimas reparaciones y la falta de mantenimiento.

Desde el equipo de trabajo, se aseguraba que «la obra estaba en un estado deficiente de conservación. El aspecto superficial estaba alterado dejando sin visualizar los matices originales de la obra, tanto en la capa del dorado como en la policromía de las imágenes». Tras el estudio realizado, «las policromías estaban totalmente ocultas».

En el inicio de este trabajo «lo que se ha hecho es hacer unas catas de limpieza para determinar el disolvente adecuado para que no afecta a la policromía siempre dejando una parte limpia y otra sin limpiar».

La restauración ha consistido en «un proceso de limpieza del retablo, consolidación y fijación de los distintos estratos tanto en el retablo como en las esculturas, tanto en la parte delantera como en la trasera, ésta última es donde suele haber una mayor suciedad. Asimismo, se ha realizado una reintegración cromática y volumétrica del mismo, debido a las alteraciones que ha sufrido durante el paso del tiempo. Todo ello, finalizado por la limpieza química y la aplicación de una capa final».

Las esculturas han sido tratadas fueras y dentro del retablo, «hay ciertas piezas que se han llevado a un taller habilitado en la parroquia con la finalidad de dar una mayor comodidad y estabilidad de las mismas, mientras que otras han sido intervenidas in situ».

Este retablo ha vuelto a sus orígenes, vuelve a su máximo esplendor que merece la pena conocer tras la intervención acometida después de eliminar los estorbos visuales que deterioraba la estética del retablo y consolidando las piezas inestables. «Con esta intervención se va a poner en gran valor esta pieza de la Archidiócesis de Sevilla», tal y como ha comentado el especialista en Restauración y Conservación, Agustín Martín de Soto.

 
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