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Memoria de la plaza del Duque PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA-07.12.2008

HDEL libro Las plazas del casco histórico de Sevilla (Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Sevilla, 1987), de Vioque Cubero, Vera Rodríguez y López López, reproducimos parte de la ficha de la plaza del Duque de la Victoria.

Dice así: "La zona donde se ubica actualmente esta plaza quedaba entre los dos brazos del Guadalquivir a su paso por la ciudad. Tras la conquista de Sevilla por Fernando III (1248) se lleva a cabo el Repartimiento de la ciudad, en el que los duques de Medina Sidonia obtienen una amplia parcela situada precisamente en el diedro que forman los ejes que servirán para el trazado de la trama ortogonal del barrio de San Vicente. En dicha parcela los duques construyen su palacio, "en el que podían entrar los carruajes con sus caballos al galope; tan grande era su zaguán". Partiendo de este patio de caballos, los duques deciden crear frente a sus casas una amplia plaza, para lo cual adquieren y derriban una serie de casas anexas. Esta operación, común en nuestra ciudad durante los siglos XV y XVI, tenía por objeto denotar en el ámbito público la importancia del edificio que lo preside, e indirectamente de su propietario

En torno a esta plaza se erige en el siglo XVI el Palacio de Solís. Así mismo "el Convento de Nuestra Señora de la Victoria tuvo principio el año de 1612 inmediato a la parroquia de San Miguel". Dicha parroquia, construida a mediados del siglo XIV, puedo tener su antecedente en una mezquita dedicada al culto cristiano .

La manzana correspondiente al palacio, que inicialmente englobaba al Convento de San Hermenegildo, sufre una primera segregación en el siglo XVI, con motivo de la construcción del colegio de dicha orden, y ante la necesidad de acceder a dicho cen­tro desde la calle Armas (Alfonso XII). La operación consiste en la cesión del antiguo «corredor de pelota» del palacio, que da origen al Callejón de los Estudiantes. En cuanto a los elementos que ocupaban el vacío de la plaza, hay datos acerca de una fuente del siglo XVI, cuyas aguas procedían de la Fuente del Arzobispo. Así mismo, hay constancia de la ubicación de una fuente en la plaza durante el siglo XVIII.

En la primera mitad del siglo XIX, el Asistente Arjona promueve una importante transformación de este espacio urbano, cuya apertura se debía a la iniciativa privada, convirtiéndose en el primer paseo que se concluye, de los realizados por el Asistente. Con esta intervención, de la que Alfonso Braojos nos ofrece una completa información en su tesis doctoral, la primitiva plaza del Duque se convierte en uno de los espacios civiles más frecuentados de la ciudad, del que Richard Ford nos dice que "sirve de paseo nocturno a la moda durante los meses de verano... "

En la segunda mitad del siglo XIX se derriba la Iglesia de San Miguel y se construye el teatro del Duque en su lugar, aprovechándose tal intervención para regu­larizar en este ámbito la geometría de la plaza, en cuyo centro se instala en 1892 una estatua de Velázquez, obra de Antonio Susillo. A comienzos del siglo XX se suceden varias propuestas que pretenden potenciar el papel de este espacio urbano, al tiempo que lo amplían englobando a La Campana. Ninguna de ellas se lleva a efecto, siendo la única intervención importante en el vacío de la plaza, hasta nuestros días, las obras ejecutadas en 1924, según proyecto de Talavera. Años después se sustituye el teatro del Duque por un nuevo edificio civil y ya en la segunda mitad del siglo tiene lugar uno de los cambios más radicales de la plaza en cuanto que supone la desaparición del edificio al que debe su origen: el Palacio del Duque de Medina Sidonia. Junto con este edificio caen la casa de Sánchez-Dalp y, poco antes, el Palacio de los Solís, siendo sustituidos por sendos edificios comerciales"

 
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