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Alamillo e Itálica, puentes-viaducto PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA-25.10.2018

GRANDES empresas públicas, como Hispano Aviación, Construcciones Aeronáuticas y Astilleros Españoles, fueron noticias nacionales por sus conflictos laborales, apoyados por grupos de estudiantes universitarios. En paralelo a los conflictos laborales y sociales, en Sevilla se desarrollaron una serie de actividades subrepticias de fuerzas políticas conservadoras que deseaban la democratización del Régimen.

Entre 1968 y 1982, coincidieron el tardofranquismo, los intentos de relanzamientos económicos industriales, la batalla de la vivienda (1961-1978), una serie de sucesos trágicos que enlutaron los años sesenta, la vergüenza de los suburbios y refugios infrahumanos que escandalizaron a España, la ruina del caserío antiguo y las víctimas de los hundimientos, la creación de la nueva ciudad de barriadas, decenas de miles de niños sin escolarizar, el final del franquismo, y el comienzo del reinado de Don Juan Carlos de Borbón, con una larga etapa de transición política en la que varios políticos sevillanos tuvieron destacado protagonismo.

Como hemos podido comprobar, cada tramo de la historia de los puentes de Sevilla ha tenido especiales características que fueron decisivas para el futuro de la ciudad y su entorno geográfico. Este cuarto período que comentamos, fue contemporáneo de un cambio de Régimen político.

Desde 1981-1982, tiempo de cuatro nuevos puentes que fueron fundamentales para acoger los aumentos del tráfico por carretera y ferroviario registrados desde finales de la década anterior, así como las crecientes necesidades de abastecimientos de agua, hasta 1989, no hubo nuevos puentes sobre el Guadalquivir en el cauce histórico ni en el nuevo de la Vega de Triana.

No obstante, en 1989 se inició la "Edad de Oro" de los puentes de Sevilla, con la construcción de nada menos que nueve y uno de ellos con anexo ferroviario. Debemos recordar que estos nueve puentes sobre el Guadalquivir se inauguraron entre 1989 y 1992 y formaron parte de las grandes obras públicas de infraestructuras realizadas con motivo de la Exposición Universal de 1992. Desde entonces puede afirmarse que Sevilla entró en el siglo XXI. Si la ciudad entró en el siglo XX con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, es decir, con un cuarto de siglo de retraso, podemos afirmar que la Exposición Universal de 1992 situó a la ciudad en el Tercer Milenio con lustros de adelanto. La primera fue la apuesta del general Miguel Primo de Rivera, presidente del Gobierno, con el apoyo del rey Alfonso XIII. Y la segunda, fue realidad con el decidido apoyo de Felipe González Márquez, presidente del Gobierno socialista, que también contó con el apoyo del rey Juan Carlos I.

 
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