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2018

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Economía

VIVA SEVILLA-M.J. FLORENCIO-09.10.2018


El verano, al contrario de lo ocurrido
en el conjunto de España, ha
supuesto para Sevilla (meses de
julio y agosto) un nuevo incremento
turístico (+ 3,6%), con más de medio
millón de visitantes que se alojaron en establecimientos
reglados (hoteles y apartamentos)
y que hicieron 1.048.350 pernoctaciones.
La estadística, como es obvio,
no refleja el número de turistas que
prefirieron quedarse en pisos turísticos
no registrados oficialmente. La estancia
media ha sido de 2,08 días, con lo que se
superó esa cifra que recuerdo se ponía como
meta en el sector hace más de un
cuarto de siglo, tras la celebración de la
Exposición Universal de 1992.
La diferencia fundamental es que esa
marca se ha conseguido con mucho mayor
número de establecimientos que entonces,
prácticamente el doble, ya que
ahora mismo, y todavía sin materializarse
los numerosos proyectos hoteleros
anunciados en los últimos meses, tenemos
en la ciudad 210 hoteles de todas las
categorías, con un total de 21.378 plazas
de alojamiento. A esta oferta hay que unir
1.286 apartamentos registrados como turísticos, que añaden 4.635 plazas más. En
total, 26.013 plazas, cuya ocupación media
en el mes de agosto ha sido del
70,28%.
Hay que volver a hacer un ejercicio de
memoria para recordar los cercanos tiempos
en que julio y agosto eran considerados
los meses de la temporada baja en Sevilla
debido a las elevadas temperaturas
estivales y en los que los hoteleros se daban
con un canto en los dientes si lograban
una tasa de ocupación en torno al
50%. Con tener la mitad del hotel ocupado
en los meses del calor ya estaban más
que satisfechos.
Sin embargo, de unos años a esta parte,
el verano y el calor no han sido óbice para
frenar la afluencia de turistas a Sevilla,
quizás porque el cambio climático está
elevando las temperaturas en todas partes
y nuestros visitantes ya están descontando
ese efecto en lo que a nuestra ciudad
se refiere.
El boom turístico del verano se ha reflejado
en todos los indicadores: más de dos
millones de pasajeros han pasado por el
aeropuerto de San Pablo (un espectacular
crecimiento de casi el 26% en comparación
con el mismo periodo del año anterior);
1.391.124 visitantes por la catedral
(+6,64%) y 1.268.075 por el Real Alcázar
(+6,89%).
La previsión es acabar el año con al menos
2,5 millones de turistas. Si con estas
cifras el centro aparece repleto de gente
en muchas ocasiones, cabe imaginar cómo
estará de colapsada una pequeña ciudad
como Venecia, con sus limitaciones
geográficas, la cual recibe más de 30 millones,
razón de la denominada "turismofobia"
que allí ha surgido, al igual que en
otras urbes europeas.
Recuérdese que el gobierno de Espadas
habló de encargar un estudio sobre el impacto
del turismo en Sevilla y nuestra capacidad
real de acogida de turistas, aunque
de momento sigue sin saberse nada
al respecto.
Centro comercial
Apenas instalados oficialmente en el otoño,
aunque climatológicamente hemos
seguido en el verano hasta ahora por las
altas temperaturas, a finales de septiembre
se inauguró el complejo comercial situado
a los pies del rascacielos de la isla
de la Cartuja, originalmente conocido como
torre Pelli, por el apellido del arquitecto
argentino que lo diseñó..
Aunque los sevillanos se dejan arrastrar
fácilmente por cualquier novedad,
los datos difundidos sobre la afluencia al
centro comercial allende el puente del
Cristo de la Expiración son auténticamente
espectaculares: 61.000 personas
acudieron allí el día de su inauguración
(una cantidad equivalente prácticamente
a la undécima parte de toda la población
de Sevilla capital) y más de 350.000 en la
primera semana de funcionamiento, lo
que significa una media de 50.000 visitantes
diarios.
Si se mantuviera este ritmo, el balance
anual sería de 18.250.000 personas, cuando
los cálculos iniciales daban una estimación
de 8 millones.
Con motivo de la apertura se ofrecieron
algunas cifras sobre el rascacielos y su
centro comercial, cuyo coste conjunto total
para Caixabank, la entidad propietaria
tras la absorción de la sevillana Cajasol,
ha ascendido a 320 millones de euros.
En los edificios Podio, sitos al pie de la
torre, se han instalado 60 tiendas de todo
tipo, incluidos locales de restauración,
que dan empleo a más de 2.000 personas.
Balance negativo
Con un verano de récord turístico y con
un nuevo centro comercial con tales niveles
de contratación y de tiendas como la
irlandesa Primark, que actúa de locomotora
de todo el complejo, habría sido de
esperar un estupendo mes de septiembre
para el empleo en Sevilla capital. Sin embargo,
no ha sido así: el paro volvió a subir,
al pasarse de 70.484 desempleados
en agosto a 70.732, con un balance de 248
desocupados más y la confirmación de
que desde el estallido de la crisis económica
en el año 2008 el paro todavía no ha
descendido en nuestra ciudad en septiembre,
situación que se prolonga ya un
decenio.
Podría pensarse que ha subido el paro
en el resto de sectores económicos, pero
no en el de los Servicios, donde se engloban
la hostelería, los hoteles y el comercio,
actividades "a priori" más beneficiadas
por el boom turístico y por la inauguración
del nuevo complejo comercial en
la isla de la Cartuja, con esos 2.000 nuevos
empleos en sus 60 tiendas.
Pues tampoco. Si en agosto había
50.727 parados en el sector Servicios, en
septiembre ya eran 50.862, es decir 125
más, la mitad prácticamente del total de
nuevos parados del mes pasado.
La conclusión es inquietante: si ni siquiera
con la coincidencia de un 'boom'
turístico y la inauguración de un gran
complejo comercial se crea empleo neto
en Sevilla en el balance del mes, entonces
se demuestra una vez más que nuestro
actual modelo económico carece de suficiente
fuerza para mantener una mayor
tasa de ocupación y que es necesaria una
mayor diversificación apostando por
otros sectores, pero en lontananza no se
divisa alternativa alguna que haga concebir
esperanzas de cambio

 
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