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Asfalto o granito PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA-FERNANDO MENDOZA-27.08.2018

VAMOS a empezar por algunos hechos que, como tales, no son discutibles. En el año 1964 se declaró conjunto histórico, de carácter nacional, el casco intramuros de Sevilla, los arrabales y la extensión de la Exposición Iberoamericana de 1929. Como tal, la legislación establecía una protección y, especialmente, un control sobre las nuevas actuaciones. Los pavimentos existentes en aquel momento, por supuesto, estaban incluidos en esa protección al ser uno de los elementos perceptivos fundamentales de una ciudad histórica.

Hasta mediados de los años 70, el centro histórico de Sevilla tuvo un pavimento de granito de Gerena bastante homogéneo. El alcalde Juan Fernández, todavía en el antiguo régimen, asfaltó los adoquines en los años de su mandato (1969-1975) en lo que vino a llamarse como la "marea negra". Esta ola de alquitrán que inundó el centro histórico se llevó a cabo con una finalidad preferente: favorecer el tráfico rodado. Se cubrieron más de 1.500 calles en toda la ciudad, vertiendo una capa de hormigón asfáltico sobre los primitivos adoquines que, en diferentes formatos, pavimentaban la ciudad. Sus consecuencias fueron la desaparición de las aceras, el fomento del automóvil y el tráfico privado en el centro históri- co, problemas de evacuación de aguas y, en conjunto, un aspecto deplorable aumentado por la discontinuidad y l os parches que las frecuentes reparaciones originan en el asfalto.

El arquitecto Javier Queraltó dedicó buena parte de su mandato de concejal a hacer af lorar estos adoquines e intentar restaurar el pavimento de piedra en las calles en las que pudo actuar. Después, lentamente, se fueron recuperando algunas calles adoquinadas, utilizando piezas de granito pulidas, más favorables para el peatón. Este ritmo tan lento se debe a que las calles sólo se renuevan cuando Emasesa tiene que reponer las redes de alcantarillado.

Algunos ejemplos recientes, en positivo, son las calles Ortiz de Zúñiga y Matahacas. Sin embargo, el Ayuntamiento, después de tantos años, todavía no parece tenerlo claro. La reurbanización de la calle Amor de Dios, asfaltada, contradice las actuaciones anteriores. Todavía en la calle García Tassara , al lado de la iglesia de San Andrés, se están cargando adoquines en contenedores para ¿tirarlos a la basura?...

Los distintos ayuntamientos de Sevilla no han visto nunca prioritario realizar un plan de renovación de pavimentos que pudiera determinar cuando el centro de Sevilla recuperaría su fisonomía histórica. Muchas calles tienen todavía el viejo pavimento de alquitrán, mil veces parcheado e irradiando calor como una plancha. Estos alquitranes, unidos a múltiples desperfectos y alcorques vacíos, crean una mala imagen de la ciudad.

Los sucesivos ayuntamientos tampoco han aprovechado los pavimentos para facilitar la orientación en el laberíntico centro de la ciudad. Por ejemplo, el viejo cardo máximo romano, la antigua calle Real, llamada así porque por ella entraron varios reyes en Sevilla, es el único eje Norte-Sur de la ciudad amurallada. Enlaza la Catedral con la Macarena por las calles Abades, Alhóndiga, Bustos Tavera y San Luis. Una pavimentación homogénea ayudaría a entender el urbanismo medieval de Sevilla y contribuiría a abrir el casco Norte al turismo.

El importante tema de los pavimentos es en Sevilla de una opacidad total. Nadie sabe quién decide dónde, cuándo y cómo tratar los pavimentos de las calles, se desconoce si la pavimentación está controlada patrimonialmente y tampoco se abren los expedientes a información pública para que los vecinos puedan opinar y realizar sugerencias. Esto es un derecho básico democrático. Tampoco se sabe con qué criterios se escoge un pavimento u otro. Por ello, la ciudadanía, cada vez más sensible, cruza los dedos cuando se empieza a abrir una calle, sin que exista información alguna sobre lo que se va a hacer. ¿Qué

En los primeros 70 una ola de alquitrán inundó el centro histórico para favorecer el tráfico De las grandes ciudades, Sevilla es la que tiene los peores y más caóticos pavimentos

va a suceder en la plaza de San Leandro, uno de los espacios más singulares del centro histórico y que hasta ahora ha sido un aparcamiento prácticamente privado?

Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que, de las grandes ciudades históricas españolas, Sevilla es la que tiene los peores y más caóticos pavimentos. Calles tan deterioradas como Dormitorio o Vírgenes son ya difíciles de encontrar. Una ciudad que vive del turismo debería estar preocupada por mantener una imagen impecable. Confiemos en que, de ahora en adelante, nuestros ediles municipales sean sensibles a los pavimentos y mejoren su sistema de actuación.

 
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