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Mie

08

Sep

2010

LA PARROQUIA DE SAN PEDRO SUFRAGA SU RESTAURACION PDF Imprimir E-mail

Las dos parejas de novios que se van a casar en la parroquia de San Pedro el sábado día 25 pueden estar tranquilas: pese a las obras todo estará dispuesto. Así lo confirmaron ayer el técnico coordinador de los trabajos, el arqueólogo Florentino Pozo, y Francisco Sánchez, el dueño de la empresa que realiza las reparaciones Sanrocon, de Mairena del Alcor. El arquitecto es José María Navarro. A primeros de agosto, aprovechando las vacaciones, comenzaron las obras en este templo mudéjar, que básicamente han consistido en la impermeabilización de las cubiertas, arreglos de los artesonados y refuerzo de las vigas y el arreglo de las grietas de las paredes que se han grapado,macizado y se les han inyectado mortero para rellenarlas.

 

El presupuesto de los trabajos de rehabilitación es de 46.000 euros. También se van a realizar labores de pintura y de limpieza. Todo estos gastos los sufraga únicamente la parroquia, con financiación de los feligreses, lo que supone un esfuerzo importante por mantener en buen estado un templo con siete siglos. La parroquia de San Pedro, cuyo párroco es desde hace 13 años Jesús Maya, lleva años preocupándose del mantenimiento. Desde hace años se realizan trabajos como la limpieza de los tejados que son fundamentales para la conservación. Como dice Florentino Pozo: «Son obras periódicas menores para evitar la obra traumática».


En 1920, última restauración

La parroquia de San Pedro es del siglo XIV, si bien a finales del siglo XVI y principios del XVII sufrió obras de adaptación y se construyó la torre, que tiene la particularidad de que está inclinada. En 1920 se realizó la última restauración, que intentó atajar los problemas que sufrió el templo a causa del terremoto de Lisboa de 1755. También en 1990 se hicieron obras para tratar las humedades por capilaridad. En el año 2000 la parroquia pidió un informe a Vorsevi para que evaluase la conservación. En el estudio se vieron problemas de humedades que se transmitió a la madera de los artesonados y también la existencia de xilófagos como carcoma o polillas, descartando las temibles termitas. En base a ese informe se han hecho las obras actuales. Además de impermeabilizar las cubiertas se han colocado apeos en las vigas que no los tenían— son unas pletinas para que no carguen los muros— y se han rellenado las grietas.


En las vigas se han encontrado placas de artesanos que intervinieron en la restauración de 1920. Además, la restauradora Maite Béjar ha comprobado mediante catas que en las paredes no existían pinturas murales. Las únicas que actualmente quedan en San Pedro están en los pilares y son del siglo XV y XVI. Probablemente esas pinturas desaparecerían de los muros durante la obra de 1920, que fue cuando se enfoscaron y se colocó el zócalo de azulejos.


Para el próximo año está previsto reponer los pavimentos de la iglesia. Los actuales, de mármol de Macael, también se colocaron en 1920, fecha en que se hizo asimismo el coro.

 
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