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El Consulado de Francia cierra en agosto tras casi un siglo en Sevilla PDF Imprimir E-mail
Barrio de Santa Cruz

ABC SEVILLA-ELENA MARTOS-27.02.2019

El Consulado General de Francia dejará de tener sede en Sevilla a partir del próximo mes de agosto. La institución diplomática cierra tras casi un siglo prestando servicio a los ciudadanos galos que residen o tienen negocios en la capital andaluza. Y el motivo no es otro que una bajada de la actividad, que ya se empezó a notar desde la entrada de España en la Unión Europea, continuó con la unidad monetaria y, más recientemente, la implantación de la administración telemática, que cada vez está más extendida.

La oficina, situada en el número 1 de la Plaza de Santa Cruz, ha ido reduciendo su labor, dejando paso a una función más representativa e institucional. En el mismo edificio, obra del arquitecto regionalista Juan Talavera y Heredia, se encuentra el Institut Français de Sevilla, que seguirá teniendo presencia en la ciudad. No obstante, la intención es que también deje el inmueble, propiedad del gobierno francés, que con toda probabilidad lo pondrá a la venta en un breve plazo de tiempo.

Según ha podido saber ABC, una de las posibles ubicaciones para esta institución educativa sería el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), en el antiguo convento de Madre de Dios. Ya ha habido acercamientos para ello, pero se tendrían que acometer algunas reformas para adaptar las instalaciones, lo que habría condicionado el posible acuerdo.

Cuerpo consular
Con la pérdida del Consulado General de Francia, adelgaza el cuerpo diplomático en la capital andaluza, que ya de por sí es escaso. El número de representantes, que son funcionarios de carrera y han sido nombrados por sus respectivos gobiernos, apenas supera la decena. Junto al país galo, hay consulado general de Bolivia, Cuba, República Dominicana, Portugal, Colombia, Marruecos, Perú y Rumanía. Estados Unidos abrió hace apenas un año una agencia consular tras casi una década sin representación. Los otros 38 restantes son de carácter honorario, según el registro del Ministerio de Exteriores del Gobierno español, actualizado a 5 de febrero de 2019.

La diferencia entre ambos es bastante grande, pues mientras que los primeros tienen atribuidas funciones de administración, aduanas e incluso de registro notarial y político, los segundos se quedan en meros representantes institucionales, que establecen la sede consular en sus domicilios o sus despachos profesionales. Tampoco han accedido a la carrera diplomática y llegan al cargo por su profesión o su vinculación con el país al que representan. Yquizá lo más destacado, no reciben remuneración alguna por estas funciones.

Por ese motivo resulta más dolorosa la pérdida del Consulado General galo, que es quizá el que más tiempo lleve prestando servicio en Sevilla, siempre desde la misma ubicación. En sus despachos los ciudadanos franceses que residen en Sevilla han podido renovar los pasaportes, tramitar la doble nacionalidad o encontrar asesoramiento y acompañamiento a la hora de buscar oportunidades de negocio. Ahora tendrán que desplazarse a Madrid para los asuntos que requieran de la intervención del máximo responsable, quedando, presumiblemente, en la ciudad, un consulado honorario.

El Institut Français también viene haciendo una amplia labor de promoción de la cultura del país vecino con la participación y el patrocinio de eventos y actividades. Ejemplos de ello es la colaboración con festivales como el de Cine Europeo, con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla e incluso con el Teatro Maestranza. También apoyan al Teatro Central atrayendo espectáculos interpretados o dirigidos por franceses como el estreno de la obra «Hermanas», de Pascal Rambert. No obstante, esta labor continuará a través del Instituto Francés, que mantendrá a su personal.

El Consulado se instaló en la finca histórica de la Plaza de Santa Cruz poco después de su construcción en 1923 y ha sido uno de los pocos moradores que ha tenido en estos 96 años desde que abriera las puertas por primera vez. El edificio, diseñado dentro de los cánones del estilo regionalista, delimita la esquina entre la plaza que da nombre al barrio y la calle Santa Teresa, a escasos metros de la que fuera la residencia familiar del propio Juan Talavera.

Una larga historia detrás
Durante todo este tiempo, su conservación ha sido impecable, teniendo que realizar en su interior reformas para adaptar las estancias a los nuevos usos. Sin embargo, eso no ha impedido mantener el juego cromático de lienzos blancos con las molduras en amarillo albero, tan características del momento.

La historia que tiene detrás no es corta. Por sus salones paseó el general Philippe Pétain, considerado héroe de la Primera Guerra Mundial y traidor en la Segunda, durante una visita a Sevilla al poco tiempo de ser nombrado embajador de Francia en España. También ha sido punto de encuentro de las grandes personalidades del país vecino que han visitado la ciudad y, por supuesto, ha albergado sucesivos homenajes históricos.

La salvaguarda de la educación francesa en la capital andaluza fue otra de sus funciones, asumiendo la gestión de las Escuelas Francesas mientras el colegio fue un centro público dependiente del Ministerio de Educación galo, que nombraba como directores a funcionarios adscritos al Consulado. El sistema cambió poco después de que las autonomías españolas asumieran las competencias en Educación.

 
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