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Abr

2019

La Guardia Civil detiene 14 años después al clan de Los Marios, en Isla Mayor, por exportar hachís a Europa PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA-SILVIA TUBIO-08.02.2019

Un dispositivo sin precedentes de la Guardia Civil se desplazó ayer de madrugada al municipio ribereño de Isla Mayor para asestar un nuevo golpe al narcotráfico en un punto caliente donde habían realizado anteriores redadas y una operación clave y escandalosa que supuso la detención de la mitad del cuartel de la Benemérita en enero de 2017.

Esa investigación, que tutelaba la Audiencia Nacional, aportó valiosa información a los investigadores. Gracias a ella los funcionarios policiales pudieron recabar indicios contra una familia en concreto, un clan local conocido por sus vínculos con la droga que ya había sido investigado hace más de una década. En el objetivo de los agentes estaban Los Marios, los cuales han caído de nuevo.

La Guardia Civil confirmaba oficialmente a este periódico que se trataba de una «operación contra el narcotráfico de gran calado», pero no aportaba más datos porque el juzgado de Instrucción nº 2 de Coria ha decretado el secreto de las actuaciones.

Los agentes, liderados por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas de la Guardia (EDOA) de la Comandancia de Sevilla, han practicado una veintena de detenciones durante las primeras horas de la mañana, aprovechando el factor sorpresa. Doce de los arrestados son integrantes de Los Marios; una organización familiar que los agentes dan por desarticulada al completo. Los restantes implicados son colaboradores del clan a los que tenían en nómina para hacer funciones secundarias como el traslado de la mercancía. Todos son vecinos de Isla Mayor y muchos de ellos, como los miembros con más peso de la familia investigada, reincidentes en el delito contra la salud pública.

2004: operación Hermandad
Los Marios ya fueron desarticulados en 2004 en una operación bautizada con el nombre de Hermandad. Era la primera vez que la Guardia Civil fijaba su atención en esta organización familiar que no sólo introduce el hachís que adquiere a los grandes proveedores de esta sustancia en Marruecos. También la distribuyen al norte de Europa, a países con una fuerte demanda como Holanda donde el consumo de cannabis está permitido en determinados espacios.

Ésa es la principal diferencia de Los Marios con otras organizaciones que operan en el Guadalquivir y que sólo trabajan como transportistas, introduciendo la droga y guardándola hasta que los dueños la reclaman.

Ese doble papel, como transportistas y distribuidores, les ha otorgado una posición de poder en una zona muy explotada por los traficantes como es la conocida autopista de la droga (Guadalquivir).

La ruta fluvial
Ya en el año 2004, la Guardia Civil relacionó a esta familia con la introducción de más de quince toneladas de droga en apenas unos meses. En esta ocasión se apuntan a cifras aún mayores de movimiento de hachís. Fuentes de la investigación señalan que los traficantes estarían aprovechando que el interés mediático y los esfuerzos policiales del Ministerio del Interior se han concentrado en la comarca del Campo de Gibraltar para usar más la ruta fluvial. Este itinerario conecta al gran vendedor de hachís del mundo (Marruecos) con una ciudad dotada de buenas comunicaciones como Sevilla que permite llevar los cargamentos a cualquier punto de Europa.

A lo largo de la mañana de ayer, sobre todo a primera hora, se fueron desarrollando las distintas fases de un operativo que movilizó a más de un centenar de agentes que habían sido activados desde distintas unidades. El epicentro de las actuaciones estaban en tres domicilios de la avenida de México, donde tiene su base el clan, y una nave industrial donde los narcos guardaban una de las lanchas que usaban los traficantes para transportar los cargamentos que cargan en las playas de Marruecos o en alta mar, transbordando los fardos desde una embarcación nodriza.

Para ejecutar la operación, en la que llevan trabajando en su diseño varios meses los investigadores, los agentes tuvieron que trasladar un autobús de presos de los que emplean para el traslado a los centros penitenciarios. El vehículo, de gran envergadura, no sólo sirvió para sacar a los detenidos de Isla Mayor sino también como calabozos mientras concluía el operativo ya que el cuartel de la Guardia Civil en Isla Mayor carece de espacio para albergar a tantos detenidos.

Al finalizar los registros, los agentes trasladaron a distintas dependencias del Cuerpo Benemérito a los detenidos, que pasarán previsiblemente en las próximas horas a disposición judicial. Los delitos que se investigan son contra la salud pública y blanqueo de capitales procedentes presuntamente del narcotráfico.

3.400 kilos de hachís
No hace ni un año de la última operación desarrollada, también por la Guardia Civil, en este municipio de menos de 6.000 habitantes y cuya principal fuente de riqueza está en la marisma que le rodea con el arroz y el cangrejo rojo como productos de cabecera.

El 21 de febrero de 2018, la Agencia Tributaria y la Guardia Civil se incautaban de casi cuatro toneladas de hachís que se guardaban en una nave. Los agentes recuperaron también cuatro vehículos presuntamente utilizados para su transporte por la organización criminal y que previamente habían sido sustraídos.

La entrada de la droga fue controlada desde el aire por el helicóptero de Vigilancia Aduanera, que detectó cómo una embarcación semirrígida que estaba próxima a la costa gaditana tomaba rumbo a la desembocadura del río Guadalquivir.

La descarga de la mercancía se produjo en unos de los caños del río desde donde fue trasladada en vehículos hasta la nave que fue inspeccionada después por los agentes y donde intervinieron las tres toneladas de estupefacientes. En ese momento no se produjo ninguna detención.

Un cuartel bajo sospecha permanente y sin apenas efectivos desde 2017
El alcalde de Isla Mayor, Juan Molero, alertaba ayer de que el Instituto Armado «está en cuadro» en el citado pueblo pese al «foco» de delincuencia detectado. En declaraciones a Europa Press, Molero explicó que después de la mencionada y sonada operación de enero de 2017 en la que cayó la mitad del cuartel de la Guardia Civil (cuatro efectivos), incluido el sargento que lo dirigía, estuvo funcionando durante bastante tiempo con sólo cuatro agentes a pesar de estar enclavado en un punto neurálgico del tráfico de drogas que se mueve por el Guadalquivir.

Esa situación fue denunciada por la Corporación local, que veía cómo el cuartel estaba abierto sólo unas cuantas horas al día. Las insistentes demandas respecto a la restitución de la dotación del puesto, según el primer edil, motivaron la llegada de un sargento y dos agentes más; si bien Molero precisó que no se trataba de efectivos adicionales, sino que en la práctica implicaba una «unificación» de los servicios de los cuarteles de Isla Mayor y Puebla del Río, municipio este último de dónde proceden los últimos funcionarios llegados a la localidad. «La Guardia Civil está aquí en cuadro y el puesto ni siquiera abre las 24 horas del día. La Policía Local está haciendo un esfuerzo titánico en materia de seguridad, mientras los poderes tienen abandonada la localidad», lamentaba el alcalde.

 
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