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Abr

2019

Mejor lona bética que fachada PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA-CARLOS COLON-22.03.2019

ntre los muchos bienes que tan generosa, discreta y calladamente nos regalan esos mejores amigos del hombre que son los árboles, tan poco apreciados en esta ciudad que los sigue maltratando, está el de humanizar los espacios que los propios arquitectos que los paren definen chulescamente como duros, disimular la fealdad de la mala y cutre arquitectura que con tanta prodigalidad se ha repartido por toda la ciudad -sobre todo, pero no solo, entre los años 60 y los 90- y hacer habitables los entornos agresivamente desoladores y calcinadores resultantes de la especulación, el desinterés, el desprecio a la ciudad y los ciudadanos o a esa terrible interacción entre munícipes "permisivos" y arquitectos "creativos" unidos por un concepto de modernidad que hermana a los franquistas del desarrollismo con los demócratas de todos los colores. En estos entornos agresivos en los que tan pródiga es Sevilla los árboles son pantallas verdes que ocultan las fealdades y vulgaridades arquitectónicas a la vez que hermosean y sombrean las calles.

Pantalla verde es también la lona del Betis en Sierpes a la que han dado dos meses de vida y una posibilidad futura de legalización. Personalmente, qué quieren que les diga, preferiría que la pantalla fuera roja y en ella se viera a Navas, a Ben Yedder, a Kanouté y la mismísima chorla de M'Bia, que tiene peña y todo. Pero vista la horrorosa arquitectura de la fachada del edificio la verdad es que el verde ajoaquinado nos hace un favor a todos tapándola. Como dijo un malaje sentencioso viendo pasar a los capillitas en el Corpus: "cuanto bien hacen los antifaces".

Si no árboles, que en Sierpes no caben, sirva el verde-palmerín para ahorrarnos semejante adefesio. Y si se pudiera pónganse otras lonas que tapen tanto mamarracho yeyé o presuntamente moderno como a diario nos afligen. Donde haya espacio álcense árboles, muchos árboles, que borren lo mucho malo que aquí se ha edificado a lo largo de tantos años en el centro histórico y los barrios, que en esto de destruir, afear y vulgarizar a Sevilla se ha tratado a toda la ciudad por igual con un criterio -por una vez- absolutamente democrático e integrador. Y en la Encarnación... ¡Ay!... En la Encarnación plántese un denso y alto bosque tropical que tape las setas y acabe ocultándolas, atormentándolas con sus gigantescas raíces y finalmente devorándolas, como la selva a las ruinas de Angkor.

 
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