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Mie

15

Dic

2010

MONTESEIRIN QUIERE CONVERTIR LA NAVE DEL BARRANCO EN UN MERCADO DE EXCELENCIA PDF Imprimir E-mail

El Ayuntamiento empleará la fórmula de la concesión administrativa para ceder por 20 años la explotación del recinto y seguir el modelo madrileño de San Miguel

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El Mercado de San Miguel de Madrid es el modelo en el que inspira el proyecto para la Nave del Barranco.

 

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La Nave del Barranco, en la calle Arjona, junto al Puente de Triana.

  • Un proyecto de impacto en el tramo final de su mandato. La Nave del Barranco será un mercado de excelencia. El Ayuntamiento trabaja en firme con tal propósito. El modelo a seguir es el mercado de San Miguel de Madrid, ubicado muy cerca de la Plaza de Mayor de la capital de España y que se caracteriza en lo arquitectónico por una estructura de hierro y cristal de principios del siglo XX. El Consistorio entiende que las similitudes son muchas, pues también coinciden los dos recintos en una ubicación estratégica, situados ambos muy cerca del corazón del casco histórico y en unos enclaves con alto movimiento de turistas. El suelo donde se encuentra la Nave del Barranco de Sevilla está clasificado como urbano en el vigente PGOU, lo que permite el uso de la actividad que se plantea.

    La explotación se cederá por veinte años por medio de una concesión administrativa de tal forma que el adjudicatario tendrá que correr con las obras necesarias para poner a punto un edificio que tiene una superficie cubierta de casi 700 metros cuadrados. El Ayuntamiento permitirá la construcción de una entreplanta como máximo de un 20% de la superficie cubierta para servicios comunes, así como la construcción bajo rasante de un máximo de 200 metros cuadrados para instalaciones y servicios comunes. En cualquier caso, los elementos de nueva construcción que se introduzcan con motivo de la obra de rehabilitación deberán ser de carácter ligero (preferentemente acero, madera, vidrio u otros materiales similares). El máximo espacio que se podrá dedicar a locales comerciales será del 50% de la superficie cerrada, dejando el resto del recinto libre para el disfrute libre del público, incluida la posibilidad de las terrazas con veladores.

    El objetivo no es convertir la Nave del Barranco es una plaza de abastos más de la ciudad, sino en un mercado de excelencia, distinto a la oferta actual y con una representación de las principales firmas de la hostelería de la ciudad. El mercado de San Miguel, de hecho, es presentado oficialmente como una iniciativa que nace "con el objetivo de aglutinar a los mejores comerciantes, profesionales, expertos y entusiastas de sus respectivas especialidades. Son aquellos cuya oferta justifica el desplazamiento hasta el centro de Madrid, pero sin abandonar su vocación de mercado tradicional enfocado a la compra diaria". En el caso de Sevilla se admite la fuente de inspiración en el recinto de la capital. Se pretende hacer algo, cuando menos, "similar" junto al Puente de Triana. Incluso se contempla la posibilidad de que el pequeño edificio que se levanta al lado, conocido como el Husillo del Barranco, sea el lugar idóneo para presentaciones de productos, ruedas de prensa o conferencias. Pues en el caso de Madrid, el Mercado de San Miguel "pretende llegar a ser un Centro de Cultura Culinaria, donde el protagonista es el producto, y donde tengan presencia activa todos los grandes hechos y acontecimientos del universo de la alimentación".

    El edificio del Mercado de San Miguel está considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, pues se concluyó en 1916. La Nave del Barranco de Sevilla se encuentra dentro de los límites del conjunto histórico declarado de la ciudad y junto al Puente de Triana, que tiene el máximo nivel de protección urbanística asignado en el PGOU. El de San Miguel consta de una planta baja con estructura metálica de soportes de hierro fundido y un sótano para almacenes, muy parecido a lo que se proyecta para el caso del mercado sevillano.

    Curiosamente, en el caso del mercado de San Miguel de Madrid no hay terrazas con veladores, sino mesas altas y taburetes. Pero en el caso sevillano sí se contemplan las mesas y sillas.
 
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