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May

2019

Cita con los felices años veinte PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA-EVA DÍAZ PÉREZ-25.05.2019

El dirigible Graff Zeppelin sobrevolaba la ciudad alegre y confiada. Era el mes de abril de 1929 y la fiesta estaba a punto de comenzar. Sevilla había estrenado por fin el siglo XX y un nuevo sky line perfilaba su horizonte. Hubo muchos nuevos edificios en el sector Sur, donde se levantó el recinto de la Exposición Iberoamericana, pero entre todos ellos, un espacio se apropiaba de las postales. Era el pabellón de Sevilla, un lugar que ha resistido el tiempo y que hoy alberga el Teatro Lope de Vega y el Casino. Pero ¿cuál fue su origen?

En realidad los contenidos sobre la historia de la ciudad se mostraban en los espacios interiores de la Plaza de España en la llamada Casa de Sevilla. Allí se podía ver una exposición con documentos históricos, un pequeño museo de tauromaquia y la reproducción de una casa típica sevillana del XIX. Sin embargo, el pabellón de Sevilla apostaba por los espectáculos teatrales y las fiestas nocturnas de gala. Fue el edificio en el que se celebraron los felices años veinte. Allí la burguesía sevillana se divertía bailando el charlestón y las jóvenes más atrevidas mostraban sus sombreros de casco y el pelo a lo garçonne.

El autor de ambos edificios, que se construyeron en una parte de los Jardines de San Telmo, fue Vicente Traver. El Casino mostraba una singular rotonda con vestíbulo circular de estilo neobarroco levantino. Al lado se encontraba el Teatro de la Exposición, que terminado el certamen se llamaría Teatro Lope de Vega. El teatro era una sala tradicional de diseño italiano con planta de concha. Contaba con varios espacios pensados para un público burgués:palcos amueblados con espejos, consolas, pequeños divanes y sillas tapizadas. Además, en la planta superior se colocaron palcos de luto con celosías, que habían comenzado a desaparecer de los teatros.

El ya desaparecido crítico teatral de ABC Julio Martínez Velasco conocía bien la historia de este escenario. En su libro «El Teatro Lope de Vega. Sus primeros setenta años», explicó los orígenes de este espacio destacando algunas de las modernidades que se estrenaron. Por ejemplo, los servicios sanitarios con un cuarto de socorro que contaba con cama de operaciones e instrumental quirúrgico de urgencia o la maquinaria escénica que sorprendía porque incluía canales para provocar auténtica lluvia.

Otra novedad fue el alumbrado. «Un grupo generador automático, en previsión de cortes generales de luz, suministraba energía tan pronto como ésta dejara de surtir a la red, para evitar desagradables interruciones en la representación, en aquellos tiempos, no infrecuentes por descontrol en las sobrecargas. Huelga aclarar que el tal generador era motivo de orgullo popular».

La función inaugural fue el Sábado de Gloria de 1929 con una representación de la obra «El corazón ciego», de Gregorio Martínez Sierra, aunque habría que añadir que quien realmente escribía era su esposa, la escritora María Lejárraga. La actriz principal fue Catalina Bárcena, que en esa época ya era la compañera de Martínez Sierra.

Una costumbre que se implantó en el teatro de la exposición por orden del director del certamen, José Cruz Conde, fue la interpretación del himno nacional al final de la última representación imitando así a los teatros oficiales británicos.

Una de los montajes más destacados fue el encargo que se hizo a los Álvarez Quintero de una comedia que exaltara la Sevilla de 1929. La obra, representada por la compañía de la actriz Carmen Díaz, fue «Los duendes de Sevilla», comedia en la que aparecía una extensa galería de tipos. «Podría afirmarse que el espectador respira el aire quieto de la Sevilla de 1929, embalsamado y patinado por el tiempo», explicaba Martínez Velasco en su libro.

 
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