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31

May

2019

Llega el turno de Santa Clara PDF Imprimir E-mail

VIVA SEVILLA-CARLOTA MUÑOZ-06.05.2019

Tras 14 años de espera, la iglesia de Santa Catalina reabrió sus puertas a los
fieles y al público el pasado
28 de noviembre. Si larga fue
la espera en este templo, más
se han hecho esperar las buenas nuevas en el caso de Santa Clara. Hasta ahora.
El Arzobispado de Sevilla
cuenta desde finales de marzo con el Proyecto básico de
intervención en la iglesia, sacristía y compás del monasterio de Santa Clara, obra de los
arquitectos Gonzalo Díaz Recasens y Antonio Martín Molina, que durante 20 años han
estudiado y analizado el complejo.
La intervención que los
profesionales plantean al Arzobispado se resume en "consolidar lo que hay". O dicho
de otro modo: "limpiar de
construcciones ruinosas y poco planificadas" los 1.000 metros cuadrados construidos
sobre los que se actuará, explica Díaz Recasens. Esas
obras poco afortunadas en la
sacristía y el compás darán
paso a espacios diáfanos y en
los que el uso que se prevé es,
fundamentalmente, de oficinas, apostilla Martín Molina.
Oficinas que sirvan de apoyo
a una iglesia que el Arzobispado quiere recuperar para ellegado diocesano de Patrimonio, Antonio Rodríguez Balbín. La rehabilitación del edificio irá acompañada de una
restauración de los bienes
muebles, con las joyas de los
cuatro retablos de Martínez
Montañés como principales
hitos. Las manos encargadas
de devolverles todo el brillo
pasado serán las de Agustín
Martín y Antonio Gamero.
Santa Clara, además de templo, será pues un nuevo reclamo turístico.
Artesonado mudéjar
La últimas cuatro monjas que
había en el monasterio de Santa Clara abandonaron el edificio hace dos décadas, periodo
más que suficiente para que
éste haya sufrido el paso del
tiempo. Es el caso, sobre todo
de la sacristía y el compás. "La
iglesia tuvo mucha suerte", señala Martín Molina. El imponente artesonado mudéjar no
se ha visto muy deteriorado
gracias a la estructura metálica que sobre el mismo colocó
el arquitecto Rafael Manzano
en los setenta.
El proyecto básico va acompañado de fotografías que
evidencian el estado actual
de la iglesia. En este sentido,
los zócalos cerámicos del siglo XVI están, por ejemplo,cubiertos con unos paneles
de madera.
La intervención que proponen los dos arquitectos, que
ya trabajaron en el Palacio Arzobispal, prevé la construcción de un muro, a modo de
contrafuerte de la espadaña
("que se está cayendo") y la
eliminación de los desniveles
entre las plantas. Gracias a
esta limpieza, los dos coros
de la iglesia (el bajo y el alto)quedan a la misma altura que
las dos plantas del edificio.
"Juan de Oviedo fue un gran
arquitecto (a él se debe la iglesia de Santa Clara). Lo que se
ha hecho después aquí han
sido chapuzas", sentencia Díaz Recasens.
En el proyecto se recoge
que "no se han observado
vestigios de pinturas murales" ni se han advertido "indicios de ocupaciones anterioquedan a la misma altura que
las dos plantas del edificio.
"Juan de Oviedo fue un gran
arquitecto (a él se debe la iglesia de Santa Clara). Lo que se
ha hecho después aquí han
sido chapuzas", sentencia Díaz Recasens.
En el proyecto se recoge
que "no se han observado
vestigios de pinturas murales" ni se han advertido "indicios de ocupaciones anteriores", aunque tanto Díaz Recasens como Martín Molina
coinciden en que una obra de
esta envergadura puede
"arrojar sorpresas". Para poder afrontarlas, el proyecto
reserva una partida de 7.000
euros. En total, el presupuesto de los trabajos de restauración de esta joya del siglo XVI
es de 2,5 millones.
El convenio firmado entre
el Arzobispado y el Ayuntamiento en diciembre de 2018
estipulaba cuatro anualidades. En 2018, una de 200.000
euros; en 2019, 782.416; en
2020, 950.000 euros y en 2021,
1.150.000 euros. Tanto Arzobispado como Ayuntamiento
confían en empezar las obras
muy pronto. Santa Clara, como Santa Catalina en su momento, comienza a arrancar
hojas al calendario con la vista puesta en su reapertura.

 
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