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2019

Árboles sin riego PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA-ANTONIO BURGOS-15.07.2019

Todos se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena y todos ahora, con estas calores, de aquellos árboles antiguos que dieron tanto que escribir a los poetas. Nos acordamos de los árboles ahora en pleno verano, cuando aún no han colocado las velas en todas las calles donde debían estar ya puesta y donde pasas por la plaza que han hecho ante la Basílica de la Esperanza Macarena; o por la Avenida de la Constitución; o por donde los turistas embarcan en las barcazas que les dan un paseíto por el río; o por la Puerta Jerez, y tienes que atravesar un erial. Como si tuvieras que ir andando por la Recta de Los Palacios a las 3 de la tarde un día de agosto...pero con franquicias, muchas franquicias.

-- ¿Y por qué ha nadie se le ha ocurrido poner en Sevilla la franquicia de la sombra en las calles donde no se puede aguantar el solazo que pega?

-- Eso digo yo, y hasta podía anunciarse con la canción de Marifé de Triana que ilustra el anuncio de "Currito, dale al botoncito": "La sombra, la sombra vendo,/¿quién me la quiere comprar?".

Fíjense en la cantidad de sombreros baratos que venden en las tiendas para turistas. Veinte euros hay quien da por una sombra a las horas de mediodía en esta Sevilla que hemos entregado con armas y bagajes al sol, una vez cometidos todos los arboricios perpetrables. Como en Semana Santa cada sevillano tiene su catálogo de atajos para ir de un sitio a otro atravesando las menores bullas posibles, también ahora tenemos los nuestros para buscar la sombra fresquita. De momento sabemos por qué acera da el sol, pero tela, y por cuál la sombra. "Ese sol padre y tirano" nos hace buscarle las vueltas. Por ejemplo, si han de ir desde la Plaza Nueva a la Punta del Diamante, les recomiendo que tiren por la calle Fernández y González, por detrás de La Adriática. Allí tienen la sombra asegurada. Cuando más estrecha sea la calle, más posibilidades hay de que te dé la sombra. Aunque hay sitios donde no te libra del solazo ni la técnica más avanzada del sevillano "perito en soles", podìamos decir con el título de Miguel Hernández sobre las lunas.

--¿Y los árboles de sombra?

Eso digo yo: ¿qué fue de los árboles de sombra de Sevilla? ¿Por qué esa inquina contra los plátanos de Indias, que tan buena la daban por toda la ciudad? Entre los adoradores de Febo habrá que poner, con todas las notas en contra, a los dos grandes alcaldes arboricidas que últimamente hemos padecido: a Monteseirín, el que taló toda la Avenida de la Constitución y nos la dejó de sol como el Tendido 12, y Zoido, que se cargó sin causa justificada, entre otros muchos, todos los árboles de la calle Almirante Lobo. Parecían los dos como egipcios adoradores del dios Sol, de Febo, que por cierto tiene calle en Triana, mientras no hay una sola calle dedicada a la sombra, más que los deliciosos rótulos de las puertas de la plaza de los toros: "Sombra Alta".

Tengo que preguntar a algún experto una duda profunda: ¿qué hay más en Sevilla? ¿Veladores o alcorques vacíos, con el árbol talado o dejado secar, y sin la menor esperanza de que vuelvan a plantar otro de sombra? Y más preguntas, viendo los naranjos y acacias de mi calle, más secos que el ojo de un tuerto: ¿hay un sistema organizado y reglado por el Ayuntamiento para regar los árboles callejeros? ¿Se han fijado lo secos (y guarros) que están todos los alcorques? La gente echa porquerías, cuando el Ayuntamiento debería echarles agua todos los días. "Riegos y Baldeos", como se llamaba antaño el servicio antes de la cursilada de "Medio Ambiente". Con lo poco que los riegan, demasiados árboles nos quedan con vida. ¿Y el pobre y monumental magnolio de la Catedral, quién lo riega? Dicen que está enfermo. ¿No lo va a estar? "Fitito" es lo que tiene que estar. Vamos, como cuando Antoñito Procesiones se bebió el agua del conferenciante en el Ateneo: "Es que estaba "fitito "...

 
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