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Lun

03

Feb

2020

«Álvarez Duarte es el imaginero que mejor conecta con los grandes del Siglo de Oro» PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 13/01/2020

Felix Machuca

 

Si le pidera un calificativo para definir al maginero ¿cuál sería?

Un clásico revolucionario

¿Y si le pidiera otro para describir su persona ¿cuál sería el más apropiado?

Humildad.

Y ser tan humilde dentro de un mundillo tan soberbio y vanidoso como el de los artistas ¿cómo lo llevó Álvarez Duarte?

Era una persona con un gran afán de superación y de aprender. Yo creo que esa fue la clave para triunfar desde muy joven. Tuvo muy claro desde muy niño que quería ser un gran artista.

Usted lo ha llegado a situar como una de las cumbres artísticas, en su especialidad, del siglo XX y principios del XXI. ¿Por qué?

Porque es el imaginero que mejor enlaza con los grandes maestros del Siglo de Oro. A su modo, fue un seguidor de las técnicas de Juan de Astorga, pero le dio su sello personal a todos estos aportes. Siempre trabajó a conciencia, sin recurrir al maquinismo.

¿Tanto se le nota el ascendente creativo de Juan de Astorga

Él me contaba que de niño la primera imagen que le llamó la atención fue la Esperanza de la Trinidad y se fijó mucho en sus detalles. Años después, cuando talló el Cristo de las Cinco Llagas, le dio también ese acento de Astorga, para que fuera el «hijo» de la Esperanza de la Trinidad.

¿Su precocidad, con doce años ya gubiaba imágenes de culto, ¿le hizo bien o todo lo contrario?

Creo que fue la clave de su éxito. Con doce años hizo la Virgen de los Dolores de San José Obrero. A los dieciséis había tallado la Virgen de Guadalupe. Y con veinte terminó el Cristo de la Sed. Una obra tan brillante y precoz no existe en estos momentos.

¿Con menos de diez años, según lo que usted avanza en el libro, modelaba figuras de barro de forma extraordinaria?

Desde niño tenía esa afición

¿Sus facultades fueron un don natural o productos del aprendizaje y el oficio?

El don natural lo traía de fábrica; pero también se esforzó por aprender.

¿Le confesó lo que sintió aquel día que se asomó, en la Casa de los Artistas, al taller de Paco Buiza?

Para él fue una experiencia impresionante. Lo comparaba con asomarse al Paraíso. Buiza fue su maestro. Y le enseñó los fundamentos de la imaginería. Aprendió y después siguió su propio camino. Siempre le tuvo mucho afecto. Aunque en algún momento también tuvieron sus «celillos» de artistas.

En la intimidad, qué decía de la polémica que se originó con larestauración que le hizo a la Esperanza de Triana.

Siempre dijo muy claramente el alcance de aquella restauración. Le hizo una nueva policromía y no retalló nada, absolutamente nada. Todo eso fue una leyenda urbana. Aunque es cierto que le dio, con veladuras, un efecto especial.

También intervino de urgencia en la restauración del Gran Poder tras el asalto de aquel loco. Imagino que no saldría de su incredulidad cuando se enteró del incidente

El me contó que fue una experiencia muy triste. No alcanzaba a entender que alguien hubiera agredido al Señor de Sevilla.

No es muy conocida su etapa madrileña. Pero en Madrid corta orejas y rabos.

Sí, incluso realizó esculturas profanas para numerosas personalidades españolas. También modeló en la Zarzuela los retratos del entonces príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina. Estuvo acogido bajo el mecenazgo de la Duquesa del Infantado. Regresó a Sevilla porque quería ser imaginero religioso.

Y haciendo, precisamente, trabajos profanos. ¿Por qué no abundó en esa línea?

El hizo muchos trabajos para colecciones privadas, retratos, monumentos. Por ejemplo, suyo es el de Rodríguez Ojeda, el de fray Serafín Madrid y Manolo Vázquez, entre otros. Pero le tiraba muchísimo la imaginería,incluso en contra de sus propios intereses económicos.

Algunos hermanos de la Aguas me insisten que Álvarez Duarte se vació en aquella virgen niña. ¿Cree que es lo mejor que salió de sus manos?

Es su obra más emblemática y simbólica, aunque tiene otras mejores.

En Gines se habla de dedicarle una casa museo. Pasado el impacto de su muerte ¿veremos esa casa museo o se quedara en el olvido?

Me gustaría que el Ayuntamiento de Gines hiciera un esfuerzo para que la memoria de Luis se perpetúe en el pueblo que tanto amó.

 
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