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Jue

06

Feb

2020

Maeztu exige mayor protección para la casa de Juan Ramón Jiménez en Moguer PDF Imprimir E-mail

DIARIO SEVILLA-RAQUEL RENDON-02.02.2020

El Defensor del Pueblo apunta que la Ley de Patrimonio Histórico faculta a la Junta para desposeer a los dueños de Fuentepiña si incumplen las obligaciones de conservación

El Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, quiere que “se extreme el control del estado de conservación” de Fuentepiña, en Moguer, la finca de verano que Juan Ramón Jiménez disfrutó entre junio de 1906 y noviembre de 1910 y que es el espacio temporal en el que vio la luz una tercera parte de su obra. Así lo hace constar en la reciente resolución de la queja que abrió de oficio en noviembre de 2018, en la que recuerda a la Junta que la Ley de Patrimonio Histórico “faculta la realización de una expropiación del bien” si existe la necesidad de protegerlo.

En este sentido, remarca el ex sacerdote gaditano que el artículo 18.1 de la norma regional indica literalmente que “la falta de cumplimiento de las obligaciones establecidas en esta ley para las personas propietarias, poseedoras o titulares de derechos sobre bienes inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico” –como es el caso– habilitará a la Administración “para la expropiación total o parcial del bien por causa de interés social”. Asimismo, subraya que la Ley de Expropiación Forzosa de 1954 considera de interés social “las obras y adquisiciones necesarias para posibilitar la contemplación de bienes catalogados, facilitar la conservación de los mismos o eliminar los usos incompatibles u otras circunstancias que atenten contra los valores o seguridad de dichos bienes”.

Jesús Maeztu evidencia que en el estado actual que presenta este escenario ligado a la vida y obra del Nobel onubense, “el tiempo transcurrido provoca que la situación haya permanecido, y permanece, con graves desatenciones de conservación, a pesar de los registros de intervención” realizados por la Consejería de Cultura.

Pero destaca que “tampoco se anuncian proyectos formales de intervención ni manifestación de voluntad alguna en este sentido”, lo que lleva al Defensor andaluz a “tener que evaluar la conveniencia de actuaciones subsidiarias, a la vista de la carencia de reacción desde la iniciativa particular de la propiedad”. Hay que recordar que la finca, donde además se ubica el pino centenario a cuyos pies Juan Ramón enterró a Platero, está abandonada, ha tenido okupas varias veces y ha sufrido incendios.

El Tribunal Supremo tumbó la protección como Bien de Interés Cultural de la casa y el paraje de Fuentepiña. Pero recuerda Maeztu que cuentan “con un marco de protección específico” desde 1967, cuando se incluyó el inmueble en el Conjunto Histórico-Artístico como parte de los Lugares Colombinos, y que a su vez tiene su refugio en la Ley de Patrimonio Histórico.

La norma determina que la Consejería competente en la preservación de la finca (que incluye la casa del guarda, una caseta de depósito y la alberca) “podrá ordenar a las personas propietarias, titulares de derechos o simples poseedoras” de bienes inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico la ejecución de “obras o la adopción de la actuaciones necesarias para su conservación, mantenimiento y custodia”.

En el caso de que los dueños no las ejecuten de forma voluntaria, la Junta podrá, “bien imponer multas coercitivas cada mes en que se mantenga la situación de desobediencia, por importe máximo cada una del 10% del coste de las obras o actuaciones impuestas, bien proceder a la ejecución subsidiaria de las mismas con cargo al obligado a su realización”. A la vista de su análisis, Maeztu confirma la “necesidad de intervenir coherentemente con las obligaciones al régimen de protección patrimonial de este inmueble y sus entornos”, que recaen “primariamente” en los propietarios.

En paralelo insta a la Junta a actualizar la categoría de protección de Fuentepiña en lo que señala como “una actuación pendiente” de los que deben tutelar “uno de los lugares evocadores de una de las figuras literarias universales más destacadas de la cultura andaluza”. “Que se extremen por las autoridades culturales las labores de seguimiento y control del estado de conservación” de Fuentepiña “a fin de instar ante sus propietarios las intervenciones adecuadas para su efectiva protección y conservación”, sentencia Maeztu.

 
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