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Adiós a El Turia, la juguetería de Triana PDF Imprimir E-mail
Comercio

Abc Sevilla / 30/12/2020

Manuel J.Fernández

La pandemia ha acabado con uno de los comercios más señeros de Triana. El bazar El Turia ha echado definitivamente la persiana después de meses de lucha y una caída en las ventas de hasta un 75%. Atrás quedan 57 años de este negocio familiar que fue almacén de cerámica, tienda de decoración y querida juguetería que tiene la dicha de «haber repartido ilusión y sonrisas a cuatro generaciones de niños».

Elías es la tercera generación y actual propietario. Confiesa que ha sido «muy duro» pero no tenía elección. «El día que hice 30 euros de caja, me di cuenta que era el final». Desde que reabrió el 25 de mayo tras el confinamiento domiciliario, ha hecho lo imposible. Tener en Erte a los dos empleados, quedarse solo o alquilar una parte del local. «Primero esperas la campaña de verano, pasa y nada. Luego confías en la vuelta al cole, menos aún, y ya te plantas en octubre, cuando es insostenible porque la facturación no remonta. Hay que cerrar».

Elías, de pequeño, con sus abuelos y su padre en uno de los cumpleaños en la trastienda
Elías, de pequeño, con sus abuelos y su padre en uno de los cumpleaños en la trastienda - ABC
Con todo el dolor de su corazón ha tenido que pasar el mal trago de comunicar la decisión a su padre, Agustín, del que aprendió el oficio y le dejó el negocio que a su vez él recibiera de su padre como mejor legado familiar, no tanto económicamente sino «por los valores del servicio y entrega al barrio y a la gente de Triana». Empezaba entonces a escribirse el triste final de esta querida saga de «jugueteros», que bien hubieran merecido encarnar alguna vez a los Magos del arrabal.

«Los Turia» han sido durante décadas emisarios leales de Melchor, Gaspar y Baltasar. Los Madelman, Geyperman, Nancys o Playmobil han llenado de magia sus estanterías y de alegrías las mañanas de Reyes de muchos niños. Algunos de ellos, ahora adultos, les han agradecido su dedicación. «En este tiempo de liquidación hemos recibido muchas felicitaciones. De niños, como Adriana, de 8 años, que han pasado llorando por la puerta; y de vecinos que llevan


cuarenta años entrando y se les han saltado las lágrimas al decirnos: 'Gracias por haber hecho tan felices a muchos niños'». Un cariño recíproco del que también ha querido dejar constancia Elías en la carta de despedida que ha colgado en la puerta del local. «Nos vamos sabiendo que hemos repartido ilusión y sonrisas a cuatro generaciones de niños».

Pero no siempre fue una juguetería. Sus abuelos, José Ausejo y Pilar Grao, eran valencianos pero se enamoraron perdidamente de Sevilla cuando llegaron «en los tiempos de la guerra». Con los años pusieron un almacén de venta de cerámica al por mayor en Chapina. Esos terrenos fueron expropiados y con el dinero que recibieron, compraron un pequeño local en la calle San Jacinto, donde montaron una primera tienda, por entonces solo de decoración. «Muchas parejas jóvenes escogían aquí su lista de boda», comenta Elías, que relata cómo llegaron los juguetes de la mano de su madre, Loli. «Mi abuela materna tenía una tienda en Su Eminencia. Cuando conoció el negocio de mi padre le aconsejó que metiera juguetes a lo que éste respondió: '¿Por qué no metes tú flores artificiales también que se venden muy bien?'».

Aquella diversificación le traería una nueva etapa de esplendor, que de no ser por la pandemia, hubiera seguido hasta nuestros días. «Ha sido una pena. Con el esfuerzo que hacemos a diario los pequeños comercios de barrio, pero ahora todo es por venta on line». El pasado 23 de diciembre los hijos de Elías, Carmen y Martín, la cuarta generación que ya no seguirá, cerraron este establecimiento que hasta da nombre a una esquina. «Mucha gente conoce esta esquina con Santa Cecilia como la del Turia. Os pido por favor siga


llamándose así. Que nunca perdáis la sonrisa al pasar por el local, sabiendo que alguna vez os hicimos felices», concluye este diplomado en Relaciones Laborales. Ahora, después de 57 años y medio, Elías dice adiós pero lo hace sabiendo que su familia ha hecho «un buen trabajo para todos los niños y hogares de Triana y Sevilla». En las alforjas, se lleva muchas horas, cumpleaños de trastienda, más de 80 empleados a lo largo de este más de medio siglo y el agradecimiento a todos, en especial a sus abuelos y sus padres por «crear este negocio ejemplar».

 
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